A propósito del 15 de Octubre (II)



Un amable e inteligente comentarista ha tenido a bien analizar mi post  “A propósito del 15 de octubre” que, como siempre, he colgado aquí y en Jlpalazon.wordspress.com y me parece interesante traer a aquí nuestro pequeño debate:

“estoesundisparate en octubre 16, 2011 en 4:36 pm dijo: 

Estimado JLPalazon:

Entiendo tu argumento, y casi lo suscribiría, pero pienso que aún debemos probar por otras vías antes de las armas.
Me explico: esto es algo nuevo. Nunca antes en la Historia se había conseguido coordinar a nivel de pueblo llano protestas por todo el planeta. Estamos en un mundo nuevo, en una época nueva, y aunque los problemas suelen acabar todos igual, me resisto a creer que la violencia es inevitable. Yo no tengo por qué matarme con ningún poli ni con ningún facha por mis ideas. Las ideas se discuten, no se disparan. Y si asalto los palacios de inviernos, acabaré matando polis. Para que una revolución no acabe en guerra civil, la base poblacional debe estar presta a esa revolución, y en este país aún tenemos a la mitad siguiendo los cantos de sirena de PSOE y PP. Además, tras guerra, franquismo, transición, y democracia aderezada con un toque de ETA, aún no tiene la gente ganas de repartir hostias. Saldríamos a hacer una revolución y acabaríamos apaleados, en la cárcel, y con más de medio país flipando desde sus casas, leyendo la visión que de esa revolución haga la prensa regular, tomándonos por “violentos antisistema”. Ya sabes que ahora es un crimen ser un antisistema. Uno sencillamente NO PUEDE ir contra el sistema, porque entonces eres alguien violento y malvado. Sin duda.

En fin, que como historiador, y sabiendo que los conflictos históricos suelen acabar siempre igual, quiero pensar que todo lo que hemos aprendido desde el Humanismo, desde la Ilustración, todo lo que hemos aprendido en este siglo XX tan loco y en este XXI tan decadente, con toda la nueva tecnología, la nueva forma de comunicarnos, y la nueva forma de pensar… quizá, con todo esto, consigamos hacer algo diferente. Piensa que la formación cultural que tenemos la gente de la calle ni se le acerca a lo que tenían en la revolución francesa. Tenemos especialistas en lucha contra el sistema, abogados, arquitectos, economistas, currantes, jóvenes, viejos, tenemos de todo, tenemos más que nunca. Deberíamos ser capaces de ofrecer una respuesta diferente a la que hemos ofrecido siempre contra las élites. Si no lo conseguimos, personalmente lo consideraré un fracaso. Si con todo lo que sabemos, la única forma adecentar el país es matando gente… solo nos convertiremos en una nueva élite a la que, dentro de un par de siglos o antes, habrá de derrocar la gente.

Entiendo que entre nosotros hay una importante diferencia de edad (con la carga experimental que eso implica) y quizá por eso pensamos diferentes.
Pero coño, es lo que más disfruto de todo lo que está pasando estos años tan chungos. La cantidad de ideas diferentes que uno acaba conociendo.

Bueno, un saludo, y reitero el placer que es leer este blog”.


Pocas veces me he enfrentado a un discurso no sólo tan razonable sino tan bien estructurado.

Pero verás, querido amigo, soy un fidelísimo seguidor de los clásicos que nos dijeron aquello de “nihil novum sub sole”.

A veces, la realidad se viste de mil maneras diferentes para disimular que sólo se trata de ella misma. Soy un marxista tan convencido que creo que cuando me plantean un problema sólo tengo que tirar de ficha.

Marx nos dijo, y, para mí con toda la razón, que la historia está regida por el materialismo dialéctico o sea que no hemos hecho otra cosa, desde que el mundo es mundo, que luchar por hacernos con los mandos de la puñetera economía.

O sea que sólo se trata de volver a representar, en el gran teatro del mundo, la misma comedia, realizando eso que los jodidos italianos llaman un “aggiornamiento”, o sea, encargando la representación no sólo a un nuevo director sino también la interpretación a otros actores e incluso, si es necesario, introduciendo cambios en el texto y la partitura.

Tú, amigo, piensas que las circunstancias meramente técnicas hacen absolutamente diferente la obra, que los grandes avances térnicocientíficos hacen el problema diferente, yo creo que no y no sólo por aquello de que el sol ya está acostumbrado a nuestras cosas sino porque lo que hay debajo de cualquier actuación del hombre es la puñetera condición humana.

El hombre, amigo, sigue siendo el mismo y sus pensamientos y sentimientos permanecen inalterables: sigue teniendo un irreprimible instinto de posesión y de dominio pero también un sentimento indomeñable de rebeldía, de no conformarse con aquellas situaciones que considera esencialmente injustas.

Yo no creo que el hecho de los formidables avances de la ciencia haga distintas las condiciones de descontento de los desvalidos ante el espectáculo indecente de la fastuosa vida de las minorías opresoras, si acaso lo incrementa porque son muchas más cosas aquéllas de las que los de abajo nos consideramos desposeídos.

Lo más curioso de todo esto es que tú pareces enteramente consciente de ello cuando dices literalmente: “que como historiador, y sabiendo que los conflictos históricos suelen acabar siempre igual, quiero pensar que todo lo que hemos aprendido….”, no he tenido más remedio que acordarme de Vico y de su eterno retorno porque el hombre, mal que nos pese, no hace otra cosa que, como Vladimiro y Stragón, esperar a Godot pero sabiendo ya, después de tan larga experiencia que, como en la obra de Beckett, Godot no llega nunca, tal vez porque no existe.

Entonces, querido amigo, no podemos esperar que la ultraderecha suelte por las buenas el mango de la sartén porque no sólo no tiene ninguna gana de hacerlo sino porque los grandes cambios de la historia, tú lo sabes mucho mejor que yo, nunca se producen así.

En lo que sí que estoy totalmente de acuerdo contigo es de que ahora va a ser mucho más difícil, 1º, porque la derecha esta utilizando a conciencia, o, mejor, sin conciencia, los formidables medios de adoctrinamiento de masas de que hoy se dispone y porque los medios de represión se han hecho también mucho más potentes y sofisticados de manera que, a lo peor, incluso hay que pensar en que el gran gendarme, si lo considera necesario, no se detenga siquiera ante el uso de la energía nuclear.

Muy al tanto de lo que ahora debatimos tú y yo, es lo que me acaba de decir en el otro blog, otro comentarista:

“Anónimo dijo…
Yo también pienso así sobre el modus operandi que deberíamos seguir..:Entrar en sus despachos, paralizarles los países, cagarse en sus parlamentos, por supuesto quemar sus bancos, conseguir, como en Portugal, que la policía se ponga de la parte que le corresponde, de la nuestra, meterlos en el brete de tener que cambiar todo por narices para que nada se quede igual….Y lo diría abiertamente si no fuera, Palazón, porque mis palabras pueden influenciar a mis hijos, a uno de los cuales, sólo le faltaría una soflama paterna de ese calibre para que se fuera derecho contra las porras de los maderos…Y por eso me freno y me callo….No podría soportar la idea de haber contribuido a que me lo rompan….Y no sé cómo canalizar mi verdadero pensamiento a la vez de no darles al chaval ideas peligrosas…

16 de octubre de 2011 15:41″


“JOSE LOPEZ PALAZON dijo…
Efectivamente, ése es el problema, las terribles consecuencias que se derivarán de nuestra rebelión, pero más tarde o más temprano no habrá otro remedio que hacerla, precisamente por ellos, por nuestros hijos o por los hijos de nuestros hijos, y el que no los tenga, el que haya sido lo suficientemente inteligente para no tenerlos, por el mero instinto de hacer justicia y para que toda esta gentuza no se ría, encima, de todos nosotros……

16 de octubre de 2011 18:17″.

De modo, amigo, que así están las cosas y la situación parece, ante la inconsciencia de la ultraderecha, que van a ir a peor. En fin, que sea lo que Dios quiera.

Muchas gracias por tu interés en dialogar un rato conmigo.

Hasta otra.

Un comentario en “A propósito del 15 de Octubre (II)

  1. A mí también me pide el cuerpo la vía rápida, la rebelión, el ataque a los cuarteles de invierno.La razón me hace inclinar por la opción moderada del historiador. A la naturaleza se la vence obedeciéndola.Ahora Rubalcaba, por ejemplo, nos ofrece la dación en pago de la deuda.Aceptémoslo como entrada.Seamos firmes y continuemos luchando por la igualdad, que nunca ha llegado y por el estado del bienestar tan necesario.

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