Por si alguien cree que yo exagero

El País.-JOSÉ SÁMANO FÚTBOL – La batalla de la Supercopa

Un dedo en el ojo de Florentino Pérez

JOSÉ SÁMANO 19/08/2011
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No hay tiempo. Ha llegado el momento más importante de la presidencia de Florentino Pérez, el precursor de la evangelización del madridismo, el patrón de la excelencia, el guardián del señorío. A él le corresponde, sin demora, pregonar si el Real Madrid quiere ser el Real Madrid de sus palabras o el Estudiantes de la Plata, símbolo eterno del fútbol camorrista y pendenciero. Ni más ni menos que el que, premeditadamente o no, parece preconizar José Mourinho, elevado a consejero delegado del club por el propio Florentino Pérez. La Supercopa, tanto en la ida como en la vuelta, le ha desenmascarado. En la ida, en un imaginario berrinche contra un árbitro que bendijo la marcialidad madridista, montó otro esperpento de ventriloquia, con Karanka cargando en portugués en la rueda de prensa. En Barcelona, desquiciado por Messi, que no es árbitro, que se sepa, se retrató ante Tito Vilanova, el segundo de Pep Guardiola, al que agredió de forma cobardica y luego, lejos de disculparse, faltó al respeto con aire de pavo real: “No sé quién es ese Pito Vila…”. Lo más mesurado de Mou fue no acusar a Vilanova de hacer teatro y meterse él mismo el dedo en el ojo. Tampoco pidió su expulsión ni culpó a Unicef o al villarato de conspirar a favor de Tito.
El presidente debe decidir ya si el Madrid es el Madrid o un equipo camorrista
Nadie, y mucho menos el Real Madrid, puede tolerar estos desplantes. Máxime cuando no son excepcionales. Es hora de que el presidente se posicione en público y aclare cuál es su nuevo guión. Si tiene que ver con su discurso o con su obra. Del primero se conoce su verbalización, pero sus hechos pasan por dar vuelo a un técnico que ha envilecido a la institución a la vista de todo el universo. Y lo ha hecho, más que nunca, en cuanto su mecenas presidencial le ha dado barra libre. Mourinho quizá se lo pueda permitir; el Real Madrid, no. Pero eso es decisión del presidente. Por cierto, el único representante del equipo que asistió con deportividad al exitoso protocolo del Barça. Sus técnicos y jugadores dieron la espantada sin felicitar al campeón, lo que sí hizo el cuadro azulgrana tras la victoria madridista en la última Copa del Rey.
El mal perder del Madrid no tiene precedentes en su historia y para quienes rebobinen con los años quedará tanto quién era el entrenador como quién le empleaba, un mandatario que llegó para reinar en la galaxia no para ser cómplice de los bajos fondos del fútbol en los que rema Mourinho. Nada que ver con el dogma de Florentino Pérez y la centenaria y gloriosa historia del club. En esta heráldica entidad todos están abducidos por el mourinhismo, desde el palco hasta el vestuario. No sería malo si el técnico hubiera hecho prevalecer sus sobresalientes deportivos, que los tiene, pero no ha sido así. En Mourinho no se anticipan sus dotes de buen entrenador, que lo es, sino su corrosivo guiñol, que no solo le devora a él, sino a toda la institución que representa. Y lo que es aún peor: España, su selección, está rajada. En su tozuda cruzada por las cloacas, Mourinho ha logrado arrastrar a sus propios jugadores, socavando así el ecosistema de la mejor selección española que haya existido jamás, y de la que puede que ya solo queden cascotes. Tal es el clima que la alevosa patada final de Marcelo a Cesc fue mourinhizada de inmediato por el capitán Casillas ante las cámaras de TVE: “Se ha tirado al suelo… Lo de siempre”. Increíble. Y todo tras una considerable bronca anterior de Iker con Xavi, con quien ha compartido más de 100 internacionalidades. Curioso, pero entre la militancia el más disidente ha resultado ser Cristiano Ronaldo, de los pocos que han pasado sin tachas por la serie de los seis clásicos, y el único que fue capaz de criticar un planteamiento del entrenador, justo tras el partido de ida de la eliminatoria de Liga de Campeones. Que no distraiga su aire de chulapo, CR, la megaestrella del equipo, no ha merecido ningún reproche extradeportivo.
Nada justifica, ni ahora ni el curso pasado, la actitud de Mourinho, un privilegiado que cobra como nadie al frente de la entidad más titulada del universo. Mou tiene motivos para corregirse: es un avanzado en su campo, tiene una plantilla fascinante y le ampara el club más extraordinario que jamás pueda entrenar (el Barça no parece posible). Sí, una entidad entregada a su causa, pero debiera ser a la causa estrictamente deportiva, no a su grosera travesía por los suburbios de este deporte. Sus amarguras y complejos acaban por transformar a un equipo magnífico en un equipo ulceroso. Este Madrid no necesita envenenarse. Desde lo futbolístico ya es capaz de discutir con el Barça como nadie puede hacerlo. Y el mérito es de Mourinho y sus futbolistas. Pero lejos de profundizar en ese positivismo, el técnico arrastra a los suyos -y de paso a la institución- por el barro de sus obsesiones y complejos sin fundamentos.
Florentino Pérez tiene la palabra. Sin zidanes, pavones y valdanos, esta es su obra. Que se aclare en público con el fin y los medios. A él le han metido el dedo en el ojo de Tito Vilanova. Para consuelo de Florentino Pérez, en el Estudiantes de la Plata aún era peor. El equipo que dirigía Osvaldo Zubeldia, en el que se alistaban Aguirre Suárez, Pachamé, Hugo Medina y Bilardo, entre otros, pinchaba a los rivales con alfileres, según denunciaban sus adversarios. Y con argucias peores hasta ganó una Copa Intercontinental al Manchester United. Pero nadie le proclamó jamás el mejor club del siglo XX. Y si el Madrid, digamos Mourinho, se pregunta por qué, bien fácil tiene la respuesta: el fútbol, su gente, siempre prefirió a los messis o cristianos antes que a los alfileres.

Que nadie espere justicia, el fascismo, como sisempre, quedará impune


La esencia de los fascismos es la mentira y la injusticia, por eso yo los opongo a todo lo que significa y representa la izquierda.


Por eso está tan claro, además, que, aquí, en España, disfrutamos de alguno de los peores fascismos de la historia, sí, lo admito, todavía no quemamos a nadie en cámaras de gas pero menos eso, todo lo demás bien que lo hacemos.

Y, asi, el poder plutocrático, ése que se refugia hasta en el último rincón del Estado, profesando, como es de rigor en todo fascismo, el peor de todos los nacionalismos del mundo acusa de nacionalistas a los que tratan de defender de alguna manera sus propias peculiaridades.

Y, así, también, siendo un espantoso, un terrible, un despiadado verdugo se cubre con el irrisorio manto de las víctimas: siendo el amo de todo el cotarro, como no podía ser de ninguna otra manera, tratándose como se trata del país más degenerado del mundo no sólo en lo social sino también en lo político, ACUSA A LOS DEMÁS DE PERSECUCIÓN INTOLERABLE, echando mano de todos y cada uno de los principios de Goebbels, el mejor de todos los ideólogos de los peores fascismos.

El PP=Aznar=Rajoy=Florentino Pérez=Juan Carlos I=a todos esos jerifaltes que ocupan siempre el que se ha llamado el zoco de los más grandes negocios del mundo, el palco del Real Madrid, sabe muy bien que la mejor manera de defender el poder absoluto es decir que éste lo tienen otros. No en vano, todos ellos beben cotidianamente el germen de la mayor de las hipocresías mundiales de esa secta terrible con sede en el Vaticano.

De modo que todo lo tienen bien agarrado con las 2 manos, cumpliendo la terrible sentencia del que seguramente es el peor de los fascistas de toda la historia, aquel que dijo que lo dejaba todo atado y bien atado.

Y, así, de la misma manera que la derecha más vergonzante del mundo ha pasado 8 años echándole la culpa de todo lo que pasaba en este desdichado remedo de país a una derecha sólo un poco menos agresiva, utilizando para ello la prensa más canallesca que pueda imaginarse, a la altura incluso de esa otra de cuyo consejo de administración forma parte  uno de los mayores criminales de guerra de la historia, así también trata de completar la faena haciendo lo mismo en ese monstruoso “panem et circenses”, pan y juegos, que es el fútbol, sin cuya esencial contribución tal vez este país no fuera tan detestable como lo es.

De modo que, con la perfecta colaboración de los diarios de mayor tirada del país, desde hace mucho tiempo se practica el peor de los lavados de cerebro que puede imaginarse sobre una masa informe que se regodea gustosamente en su propia inmundicia y así, un equipo  como el Real Madrid, que lo domina todo, absolutamente todo: Federación, Comités, cualquier órgano de decisión o de prensa y propaganda, trata todos los días de convencer a la nación de que ocurre precisamente todo lo contrario, que un pequeño reducto de aborrecidos nacionalistas catalanes ha impuesto su criterio no sólo a la base ciudadana del país sino también a todo el esteblishment, a todas las estructuras del poder económico, político y mediático del resto de España.

Ya he dicho en otros posts que vivimos bajo el peor de los fascismos y hoy quiero añadir que he leido por ahí  la opinión de algunos ingenuos que esperan que alguien haga justicia en esa continuada canallada que ahora mismo está perpetrando, una vez más, el Real Madrid.

Sé muy bien, dada mi larga experiencia de la vida, que hay gente para todo incluso para creer en la honradez de un mundo como el del fútbol, en el que el régimen se juega gran parte de su propia propaganda y que está dirigido, como lo ha estado siempre recuerdese, si no, a Samaranch, mano derecha de Franco en los departes durante tanto tiempo, por lo peor del peor de los fascismos.

O sea que de justicia deportiva nada, que anden con mucho ojo todos los que están sufriendo las continuas agresiones de ese arquetipo de franquistas fascistas que es el RM, porque, si se descuidan, puede que sean ellos los ajusticiados, por no bajar la cabeza y someterse a la peor de las injusticias. Todo esto lo escribíamos ayer.

Hoy, tenemos que decir: Efectivamente, tal como presumíamos:

1º) el árbitro, o sea, el que debía de ser juez imparcial de la contienda  no ha hecho constar en el acta que: A) las repugnantes agresiones de Pepe y Marcelo, en el terreno de juego, fueron, luego, continuadas fuera de él por el líder ultrafascista que lo dirige, Mourinho, quien se desplaza con toda tranquilidad desde su área técnica a la del Barça y con toda la premeditación y alevosía del mundo LE METE UN DEDO EN EL OJO al 2º entrenador del equipo catalán, regresando ostensiblemente satisfecho a su sitio como diciendo “a ver si hay cojones en este país de cobardes cagados a sancionarme a mí”: “¿Pito Vilanova? No sé quién ese ese Pito. Que hable el que lo haya visto o que hable el cuarto árbitro”, explicó sobre su acción.;

2º) en una actuación absolutamente sin precedentes en el ámbito deportivo, al final de una competición entre supuestos atletas, los vencido se niegan a permanecer en el terreno de juego hasta la entrega de los trofeos, hecho tan incalificable que uno de los madridistas más famosos de la historia, Morientes, dijo, comentando el suceso, que le repugnaba la actitud de su antiguo equipo, así como la de su capitán que dijo que la tangana se debía a que los barcelonistas habían hecho lo que hacen siempre: tirarse al suelo cuando los agreden.

Completando esta permisiva actuación arbitral, el encargado de protocolo de la FEDERACION ESPAÑOLA DE FUTBOL ya ha salido a exculpar al RM diciendo que no existe norma alguna escrita en la que se diga que en una competición en la que se disputa un trofeo, el no ganador ha de quedarse hasta la entrega de éste.

Así mismo, ya se prepara el ambiente para que el líder maléfico del RM, que recientemente fue sancionado por la FIFA, no lo sea ahora por la Federación Española: 1º) porque el árbitro no hizo constar en acta su  canallesca agresión y 2º) porque el Comité de competición no puede actuar de oficio, dice la prensa, siendo así que la menuda historia de este asqueroso deporte está llena de actuaciones de dicho comité en sentido contrario, claro que no se trataba en estos casos del RM.

El madridismo no es sino un fascismo

Si éste no fuera un país absolutamente degenerado por ¿siglos?de ocupación de todos los espacios posibles por un fascismo esencial-lo llamo así porque parece que forma parte de la prístina naturaleza de los españoles-un escándalo clamoroso se elevaría hasta el cielo, rebotaría en él y volvería a la tierra para destruirla ante tanta ignominia.

Sucede que ya no el cinismo, nombre demasiado aséptico para el vicio que nos aflige, sino el más absoluto de los descaros, el más salvaje de los desparpajos el que asola a esa inmensa mayoría de españoles que tiene a su cargo la canalización de las opiniones de tan sucia manera que no es que haga ya lo negro blanco sino que pretende que todo el universo asombrado vea cómo una nueva e increíble especie de fascismo se extiende por esta desdichada península porque todos los que contemplan el espectáculo desde fuera no pueden creer, y no creen, que sea posible un mayor ejercicio de desvergüenza no ya popular sino social y política.

¿Parece que estoy escribiendo de la política nacional, a que sí?

Pues, no, escribo de algo mucho más importante, según Shankly, técnico del mejor Liverpool de todos los tiempos, que afirmaba que el fútbol no era cuestión de vida o muerte sino algo mucho más importante que eso: de lo que constituye la manera de ser, el ethos definitivo de un pueblo que seguramente va a pasar a la historia como el creador de un comportamiento tan mentiroso y falaz, que se atreve a gritarle al mundo entero que todo lo que éste ve en la Tv no es cierto sino la pesadilla de una lúgubre noche de invierno.
No se puede hoy, cuando todo lo que sucede lo hace en presencia del universo en su totalidad, intentar que la sociedad global te admita como un pueblo normal,serio, que cuente en el concurso mundial con una mediana aceptación, y actuar ante el orbe como una redomado reducto del peor de los fascismos.

Porque el fascismo es, sobre todo y por oposición al izquierdismo, que busca la verdad y la justicia, tratar de sepultar la realidad bajo un inmenso montón de mentiras, de falsedades tan evidentes que constarán ya para siempre en los archivos televisivos de todo el mundo, pasando a formar parte de la historia universal de la infamia.

Porque es fascismo intentar retorcer la realidad y tratar de convencer al mundo entero que lo que él ve por televisión no es lo que sucede en el acontecer diario de este asqueroso país sino una distorsión que no se sabe por qué se produce cuando las cámaras de Tv enfocan la actuación del Real Madrid cada vez que juega uno de sus partidos.

Se afirma que el fascismo, “plantea una sumisión de la razón a la voluntad y la acción, un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas que conduce a la violencia contra los que se definen como enemigos por un eficaz aparato de propaganda, un componente social interclasista, y una negación a ubicarse en el espectro político (izquierdas o derechas), lo que no impide que habitualmente la historiografía y la ciencia política sitúen al fascismo en la extrema derecha y le relacionen con la plutocracia…”. (Wikipedia).

Todas estas características se cumplen al pie de la letra en el caso del Real Madrid ¿Habrá algo más razonable que admitir la realidad? Negarla es abjurar de la propia condición humana que tipifica al hombre como el único animal racional. Pretender ser lo que uno no quiere ser es una pura contradicción en los términos. E intentar falsificar la realidad actuando contra ella a base de mentiras sólo puede engañar al propio mentiroso, o, tal vez, ni siquiera pueda conseguir esto.

¿Qué es lo que pretende el Madrid sustentando una y otra vez que es al Barça a quien favorecen los árbitros? Componente victimista de la anterior definición. ¿Y qué también asumiendo en absoluta exclusiva un nacionalismo excelso que se sitúa por encima de cualquier particularismo regional?

Está muy claro: presionar a los árbitros hasta un límite absolutamente insoportable: el razonamiento es tan sencillo que da vergüenza ajena  tan sólo enunciarlo: “árbitros, mucho cuidado con lo que hacéis, si pitando siempre a nuestro favor, os hacemos esta sucia campaña de acoso y derribo totalmente insuperable qué no seremos capaces de hacer no ya si favorecierais al rival sino tan sólo si fuerais imparciales”.

Pero este emporio fascista no se detiene ahi, en el umbral de su propia casa, con todos, entrenador, jugadores, directivos, presidente, afirmando con toda la desvergüenza del mundo, que los árbitros no sólo no les favorecen, tal como sucede en la realidad, a ellos descaradamente, sino que lo hacen a su adversario. Además, ha puesto en práctica una estrategia realmente diabólica, sabedores del fascismo sociológico que domina a este país desde hace siglos, con campañas ultranacionalistas no ya periféricas sino centrales, ha encargado a los medios de información que difundan la especie más mentirosa del mundo: que el equipo del régimen político, sea el que sea, porque forman parte de él los auténticos detentadores del poder económico, los plutócratas, está siendo perseguido a muerte por los órganos representativos del propio régimen, no importándoles nada la suprema contradicción que supone que sean todos los funcionarios que ocupan sus puestos directivos miembros salientes del propio organigrama madridista, hasta tal punto llega no ya su cinismo sino su desvergonzado descaro.

Es el famoso principio de Goebbels: una mentira, repetida millones de veces siempre se impondrá a la verdad.

Y, así, vemos cómo lo que escribe esta prensa que actúa, en este caso, como lo que realmente es,  absolutamente canallesca, trata de subvertir la realidad diciendo que esa terrible agresión que Kedira realiza sobre Abidal, que ilustra este post, estrellando los tacos de su bota derecha sobre la frente de su víctima, ante la asombrada mirada del propio árbitro, situado a un par de  metros, véase la foto, no es ni mucho menos equiparable a la que tanto denunció entonces esta misma prensa, cuando De Jong, en la final del campeonato del  mundo, le pateó el pecho a uno de los matones del Madrid, el inefable Xabi Alonso, que reparte agresiones intolerables a todo el que pasa por su lado.
Mientras que el mucho más inefable aún, Sergio Ramos, prototipo de gitano señorito, chuloputas barriobajero sevillano, que, en el partido del 5 a 0 del Camp Nou, en las propia casa de su rival, pateó por detrás alevosamente a Messi y cuando acudieron a recriminarle su acción Xavi, Pujol, Iniesta y Pujol, todos ellos peligrosos salvajes por su juego sucio, los golpeó a todos violentamente en el rostro en presencia de cientos de millones de atónitos espectadores internacionales a través de Tv y no contento con esto, ahora, este señor que recrimina a Piqué que haga declaraciones en su lengua materna, mientra él termina unas suyas con el típico saludo franquista de “arriba España”, se descuelga ahora, con todo el insuperable cinismo y desvergüenza de esta gente, diciendo que Alves ENSUCIA el fútbol porque se cae cuando ese criminal nato que es Pepe le hace una de las entradas más duras que nunca se haya visto.

Y toda esa prensa canallesca calla, como calla también que el Bernabéu le hiciera durante todo el partido a Alves el sonido del mono, en clara alusión racista, lo que no debe extrañar ya que el racismo es uno de los componentes más significativos del fascismo como nos demostraron italianos y alemanes.

Matemáticas, y maldiciones, de buena mañana

Si hay algo que aborrezca es la mala literatura, esa que, por ejemplo, habla de derechos humanos, no hay derechos humanos, coño, sólo hay derechos, a secas.


Yo estoy todavía vivo y por lo tanto tengo pleno derecho a seguir viviendo. Y para vivir, además de comer, guarecerme del frío y del calor y llevar en conjunto una vida mínimamente aceptable, necesito irremediablemente un montón de medicinas tan indispensables que, si no las tomara, moriría en 24 horas, que suman aproximadamente 200 euros, las mías, y el caso de mi mujer es todavía peor, porque sus medicinas suman, por lo menos, 1.000 euros, o sea, que son 1.200 euros de medicinas mensuales lo que necesitamos estos 2 seres humanos que todavía vivimos.

Mi pensión de la SS son 1.400 euros mensuales, después de haber trabajado y cotizado durante más de 40 años en 5 empleos a la vez, o sea, que me lo  he ganado de verdad, sin ninguna clase de cuentos.

Pues bien, Rajoy=Cameron=Artur Mas=a un partido ultraliberal neocons capitalista que ya está gobernando en Inglaterra y Cataluña y cuya máxima aspiración es la completa desaparición de lo que se ha dado en llamar el Estado del Bienestar, que, entre otras cosas, permite que los viejos enfermos tangamos una SS que nos sufraga las medicinas que necesitamos para no morirnos en dos días, arrumbados en un rincón, es lo que anuncia ya su llegada en el próximo horizonte, 20 de noviembre.

De lo que está sucediendo en RU no tengo una noticia directa, viva, como la tengo de aquí, España, pero muy bueno no debe ser cuando medio país, el de la izquierda, se le ha echado a la calle a este sinvergüenza descarado del tal Cameron. Éste, cínicamente, dice que son vulgares delincuentes los que lo han hecho, pero esto es evidentemente mentira porque a los delincuentes no les gusta que aumente exponencialmente la presencia de la policía en las calles y allí lo ha hecho hasta los 16.000 efectivos.

Lo que está haciendo Artur Mas en Catalunya sí que lo sé porque lo estoy viendo con estos puñeteros ojos que muy pronto se comerá la tierra: ha cerrado un montón de centros perifericos de salud y está privatizando o clausurando hospitales públicos de modo que los viejos enfermos de los barrios marginales, por ahora, si quieren ir al médico, han de acudir a otros muy distantes de su domicilio con el dinero y el esfuerzo que eso representa para ancianos que tienen, como yo, serias dificultades para moverse. Y el muy canalla tipo de la barbilla prominente, que indica la voluntad incontenible de hacer todo el mal que pueda para la vieja y hermosa gente, está apretando también el sueldo, como no, de los únicos que tienen controlados a través de sus nóminas, mientras que a los poderosos, les permiten pacíficamente que se suban sus astronómicos sueldos. Claro está que entre esos poderosos se hallan ellos mismos, sus hijos y los hijos de sus hijos.

Pues, bien, con este panorama, se aproximan unas elecciones generales que seguramente, tan seguro que ya han empezado a decir qué salvajadas van a hacer cuando ocupen el poder, va a ganar esa ultraderecha que representa el PP.

Y repetimos la ecuación, PP=Partido conservador inglés=Convergencia y Unión catalana=eliminación completa de eso que llamamos Estado del bienestar y que apenas si nos permite la mínima subsistencia.

Y, entonces, todos los canallas que hay en España y, por supuesto, también todos esos gilipollas que como yo dependen para seguir respirando de la SS, se aprestan a votar a esa canallesca derecha que los lanzará sin ninguna clase de miramientos no sólo a la puta calle sino también a la puñetera muerte.

Porque frente al PP la única salida posible en este jodido país es el PSOE y los medios de comunicación absolutamente goebbelsianos que lo dominan  han convencido a todos esos millones de deficientes mentales que lo habitan de que éste último partido es el culpable de la pésima situación por la que atraviesan, CUANDO ES EXACTAMENTE AL REVES, es el jodido PP y los partidos internacionales de su misma ralea los que nos han llevado a esta desesperada situación.

Si gana el PP=Rajoy=Cameron=Artur Mas, lo poco que nos queda, y que apenas si nos permite sobrevivir tan duramente como lo hacemos, desaparecerá y sólo tendremos ya el derecho al pataleo de echarnos a la calle para que no apaleen, nos detengan y nos encierren en sus cárceles esos 16.000 policías que, ahora, tienen barra libre en las calles de Inglaterra,

Y, ahora, descendamos a la aritmética.

En España, un voto a Izquierda Unida, mi partido, vale ¿5 veces más que uno del PP o del PSOE?  No sé, ni me voy a entretener ahora, no tengo tiempo, en establecer la proporción exacta, lo que sí que está claro para las mentes honradas es que cada voto que en la próximas lecciones generales se haga a IU es un voto más que, en realidad, se le regala al PP, a expensas del PSOE, y les juro que el partido de la ultraderecha española no necesita para ganar ninguna clase de regalos para jodernos el futuro a los 40 millones de españoles que sobrevivimos como podemos en este puñetero país.

Así que, 1º, maldigo con todas mis fuerzas a esa mierda de partido, el PSOE, que acaba de desperdiciar 8 años que tuvo para intentar asegurar para siempre la vigencia de la izquierda en este desdichado solar, pero todavía maldigo más a toda esa gentuza, a toda esa morralla social que se apresta a otorgarle al PP el poder que le falta, el poder suficiente para suprimir esa SS que todavía nos queda y que impide que mi mujer y yo nos muramos ya de nuestras gravísimas enfermedades por falta de asistencia médica.

Malditos sean, joder, tanto los unos como los otros.

El “ethos” frente a la “mos”, la ética frente a la moral.

Si la mujer del César no sólo debe de ser honesta sino también parecerlo, ¿cómo entonces debe de ser el propio César?

Cuando pensaba este artículo, se me antojó que, a lo peor, alguien me decía “pero, oiga, v. lo que defiende es el reino de la apariencia”, y no, desde luego, no, porque la frase genial que representa la esencia de la ética sitúa como la 1ª de las condiciones de la honestidad la de serlo realmente.

Si el autor de la frase sólo hubiera querido consagrar el reino de la apariencia, no hubiera escrito nunca eso de no “sólo debe de ser honesta”, o sea que ya, entonces, la esencia estaba por encima de la apariencia en tanto en cuanto ésta se supeditaba a aquélla

El problema es que estamos ante una sociedad, o por lo menos un remedo de la misma, que puede permitirse encumbrar a un tipo que cuando quiere reducir a la nada absoluta a su enemigo/a la atribuye la condición de mal follada y al propio tiempo se ofrece él para subsanar este defecto lo que presupone que él sí que está bien follado, o sea, que sabe hacer esa actividad que para él es el summnun de la perfección, es también por eso que, cuando quiere hacerle el mejor de los favores a la hija de su hermano/a, le dice que le coma su sexo y que, en justa reciprocidad, él le comerá a ella el suyo.

Como se ve, es el triunfo absoluto de una moral, nunca mejor dicho, basada íntegramente en lo sexual, o sea, en el más bajo de los instintos humanos, la bestia de las dos espaldas de la que hablaba el más genial de los seres humanos.

Ya sé que esto que afirmo va en contra de las últimas tendencias morales pero no de las éticas. Pero es que, para mí, el ethos no sólo debe de enfrentarse a la mos, sino además vencerla porque la costumbre no es que sea frecuente, es que siempre se confunde con lo que no debe de ser.

En cambio el ethos es lo que debe de ser en su máxima esencia.

Decía el mítico Homero que el ethos es la morada o lugar en donde habitan los hombres, lo que posteriormente es perfilado por Aristóteles cuando dice que el ethos es hábito, carácter o modo de ser de ahí que, desde que se organiza en sociedad, el hombre siente la necesidad imperiosa de crear reglas para regular su comportamiento y modelar así su carácter.

Pero el problema estriba en establecer cuál debe de ser la naturaleza de esas reglas, si éstas deben de fijarse por las meras costumbres que los hombres adopten ante cualquier fenómeno o si, más bien, se debe investigar cuáles son realmente las cualidades que éstos deben admitir para el mejoramiento de su propia naturaleza.

La costumbre, todos lo sabemos ya, no es sino una degeneración que el uso imprime a las reglas de la naturaleza, así, ahora, es una mala costumbre que la gente no sólo hable mal sino que, además, lo haga con ostentación, el tío o la tía admirables son aquellos que peor hablan, de tal modo que un aspirante a líder puede permitirse el lujo abominable de atacar a su oponente, en este caso, una mujer, diciéndole como argumento definitivo en orden a derrotarla que está mal follada, es un caso parecido al de Belén Esteban, en la tv, pero este individuo da un paso más en el camino de la degeneración moral y le ofrece a su víctima sus propios servicios sexuales para remediar el defecto que le achaca.

De modo que este perfecto animal que hace fuente de la conducta humana el mero comportamiento erótico, al ofrecerse como remedio o curación de una enfermedad o defecto no hace sino proponer una solución no sólo inválida sino también profundamente egoísta puesto que se configura a sí mismo como portador de la perfección.

Esto, tal vez, ahora mismo, sea una costumbre, ya hemos citado a la Esteban televisiva, pero no cabe la menor duda de que no es una conducta ética puesto que implica el desprecio del enemigo dialéctico al propio tiempo que exalta hasta límites inadmisibles la propia presunta e inexistente perfección.

Y lo peor es que no estamos en presencia de una pose, sino de una actitud tan real que marca indeleblemente toda la conducta del individuo, así, cuando pretende agasajar a un miembro muy querido de su familia que incluso le ha ayudado a resolver un grave problema de vivencia, le dice que le coma el sexo que él le corresponderá debidamente comiéndole el suyo y estamos en presencia de un tío carnal con su propia sobrina, o sea, la hija de un hermano/a, o sea que a la indecencia propia de un acto antinatural se une la suprema maldad el incesto.

Todo esto, ahora mismo, tal vez sea admisible por la costumbre y la prueba es que en el ámbito en el que este detestable sujeto actuaba no sólo no se produjo el imprescindible rechazo sino una increíble admiración.

O sea que la costumbre, mos, prevaleció sobre el ethos, la ética, lo que debe de ser si queremos forjar adecuadamente el carácter de los ciudadanos.

Por eso a mi me causa un asombro infinito que todavía vayan por allí gentes que quieren ser señeras en algún aspecto del pensamiento humano.

Real Madrid: esto es realmente lo que es.













 

REPORTAJE: FÚTBOL – El primer gran clásico de la temporada

El baño de Red Bull

Las últimas visitas del Barça al Bernabéu provocaron situaciones violentas de consecuencias todavía impredecibles

DIEGO TORRES – Madrid – 14/08/2011
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Las noches del 17 y el 27 de abril, fechas del clásico de la Liga y la ida de las semifinales de la Champions, los vestuarios del Bernabéu, con sus pasillos y sus zonas de paso, fueron el escenario de algunos de los momentos más tensos de la historia reciente del fútbol español. Hoy el Barça regresa al lugar en el que comenzó a abrirse la brecha que afecta a la selección española en un clima de zozobra que condicionó particularmente a José Mourinho, el entrenador madridista. Como cuando descubrió, a las 17.00 horas de la tarde del día del partido de Liga que en una cadena de televisión se anunciaba el secreto que había exigido mantener a sus jugadores a toda costa: la alineación de Pepe como medio centro, junto a Alonso y Khedira.
El partido acabó 1-1. El público abandonó las gradas, en general, con una mezcla de resignación y alivio a pesar de que el resultado sellaba el campeonato a favor del Barça. La complacencia de la muchedumbre contrastó con lo que se encontraron los jugadores al entrar al vestuario. Ahí estaba Mourinho convocando una reunión con ademanes nerviosos. “¡Sois unos traidores!”, gritaba. “¡Os pedí que no filtraseis la alineación y me habéis traicionado! ¡Se nota que no estáis conmigo!”.
Los jugadores nunca le habían visto tan angustiados. Según dicen los testigos, no paraba de insultarlos. Repasó uno por uno a los que tenía a su alrededor. Cuando se encontró con la cara de Granero, que se desvive por halagarlo, le señaló. Según un empleado del club, dijo algo así: “El único amigo que tengo en este vestuario es Granero. ¡Pero ya ni me puedo fiar de él! ¡Me habéis dejado solo! ¡Sois la plantilla más traidora que he tenido en mi vida!”.
Presa de una emoción intensísima, Mourinho cogió una lata de Red Bull y la arrojó contra la pared. Al estrellarse, el recipiente se partió y liberó el líquido gaseoso con un efecto de lluvia. Bañados con esta bebida energética con sabor a frutos del bosque, azúcar y cafeína, algunos jugadores se quedaron perplejos. Otros lo observaron con indiferencia. Casillas se fue a las duchas junto con otros españoles. Abatido como parecía, el entrenador se inclinó y clavó una rodilla en el suelo y emitió un llanto desconsolado. Luego, se levantó, se enjuagó los ojos y les aseguró a todos, entre sollozos, que hablaría con el presidente, Florentino Pérez, y con el director general ejecutivo, José Ángel Sánchez, que tenía medios para descubrir al culpable y que, una vez descubierto, emprendería represalias.
En palabras de uno de los asistentes, Mourinho hizo una analogía entre la guerra y el fútbol: “Si yo estoy en Vietnam y veo que se ríen de un compañero, con mis propias manos cojo una pistola y mato al culpable. Ahora sois vosotros los que tenéis que buscar al que ha filtrado la alineación”.
A lo largo de toda la semana siguiente, final de Copa incluida, Mourinho reunió a sus jugadores para advertirles de que los árbitros favorecerían al Barça en la Champions.No fue una charla. Fueron muchas y continuaron un discurso contra la UEFA que se remontaba a la primera ronda del torneo. La expulsión de Pepe con tarjeta roja directa por el árbitro alemán Stark, en la ida de las semifinales, el 27 de abril, proporcionó a Mourinho un instrumento para apoyar su teoría de la conspiración. Al terminar el partido (0-2), la mano derecha del técnico portugués, Rui Faria, esperó a los jugadores del Barça detrás de la valla de separación del túnel de vestuarios: “¡Ahora lo que tenéis que hacer es ir a cambiaros en el mismo vestuario que los árbitros! ¡Lo ganáis todo por los árbitros!”. Pinto, Puyol y Piqué le invitaron a pasar al otro lado de la valla. Cuando llegaron, los jugadores del Madrid comenzaron a increpar a los del Barcelona acusándoles de comprar árbitros. Los que se mantuvieron al margen fueron una minoría.
La plantilla azulgrana se reunió en el túnel y comenzó a cantar: “¡Así, así, así se juega al fútbol…!”. El estribillo enfureció a los madridistas. Rui Faria los alentó a asaltar el vestuario de los rivales. “¡Vosotros creéis que jugáis al fútbol, pero lo que hacéis es robar con los árbitros!”, gritaba.
La entrada al vestuario fue la parte más suave de una serie de episodios violentos que implicaron a todos los internacionales esa noche. Los jugadores del Barça, que a lo largo de la temporada habían escuchado acusaciones veladas de soborno, simulación, e incluso dopaje, comprobaron que sus compañeros de selección madridistas eran más leales a Mourinho de lo que el propio Mourinho pensaba.

Carmen54 y Rajoy, Malditos Bastardos y González Pons, compañeros de cama, ser o no ser: he ahí el problema

Estoy seguro de que hasta se parecen físicamente, González Pons y MB, en cambio Carmen54 y Rajoy están en los extremos pero como se sabe los extremos se tocan y ambos lo hacen en su odio a Rubalcaba


Mi post de hoy va agirar sobre 2 conceptos: quintacolumnistas y compañeros de cama.

Quien acuñó el primero de dichos conceptos, no lo sé, el 2º, sí, Fraga, el tipo ese al que según Felipe le cabía todo el Estado en la cabeza, lo que sí que es seguro es que toda su familia forma parte importante en el organigrama del Estado, ya que todos están enchufados allí.

Volvamos a las matemáticas:

González Pons es a Malditos Bastardos como Rajoy es a Carmen54.

Parece difícil pero no lo es.

González Pons habla por hablar, quiero decir que no piensa mucho lo que dice entre otras cosas porque no sabe pensar y es que pensar es ciertamente difícil y, si no, que se lo pregunten a MB, que se pone delante del ordenador y le da a las teclas tal como le viene, los resultados en ambos casos son los mismos, yo, por lo menos, no consigo ahora mismo acordarme de nada que hayan dicho estos 2 sujetos, tal es la confusión, el caos de ideas, de malas ideas con que funcionan ambos.

En cambio, la relación entre Carmen54 y Rajoy es más fácil porque  parecen que están en las antípodas, uno, es registrador de la propiedad, seguramente la profesión más respetable del mundo, la del tío que certifica que tu casa es tuya, casi “ná”, y la otra dice ella misma que es de profesión prostituta.

¿Cómo se les queda a vdes. el cuerpo si yo les aseguro ahora mismo que ambas profesiones son en realidad la misma?

Un registrador de la propiedad no le conoce a v. de nada y, sin embargo, se atreve a certificar que su casa, ese sitio en el que v. habita,  es suya sólo porque le ha pagado a él los derechos que llaman de inscripción, una prostituta es una señora que le dice a v. que lo quiere sólo también porque le ha pagado sus honorarios que yo les juro a vdes. que son tan limpios, por lo menos, como los del registrador.

¿Entonces? Que Rajoy(Cameron) ha hecho inscribir en su despacho, delante mismo de su sillón, un cartel que dice: “Rubalcaba, felón. Vivan los mercados y los especuladores, cuanto peor, mejor”.

Y Carmen54 no sé lo que tiene escrito frente al sillón en el que trabaja en el Ayuntamiento de Córdoba pero seguro que si la dejaran hacerlo pondría lo mismo. El caso es que ella misma admite, en broma, pero lo admite, que parece una infiltrada de la Faes. Por algo será, algo tendrá el agua cuando la bendicen y todo eso además de la “excusatio non petita”. Ella sabe muy bien que su tarea, por lo menos, en este caso, coincide con la inscripción que reza en el despacho de Rajoy (Cameron).

Pero el problema, al menos, para mí, es que no se entiende muy bien en qué coinciden los intereses de Pons/Rajoy/Cameron con los de Carmen54/Malditos Bastardos. Porque, que yo sepa, éstos últimos no militan descaradamente en Izquierda Unida que, teóricamente, sería la beneficiaria de su trabajo. Elisa Serna, que dicen que es su jefa, sí.

Entonces, es que Carmen y MB son lo que se ha dado en llamar quintacolumnistas, que son los que están, parece que están, en un sitio pero se hallan realmente en otro. O sea que C y MB parece que están con Saco pero, en realidad, están en otros sitio muy distinto porque a Saco le interesa, le conviene que siga el Psoe que dicen que es el que le paga no la nómina sino lo que sea, que le permite vivir tan bien como un rey, gallego, pero rey. ¿O es como Dios? No sé. Con lo de este tío yo me pierdo, porque nunca sé lo que quiere ni adonde va, porque debería de odiar a muerte, a fuer de posoísta a estos 2, C y MB, pero parece que los quiere mucho, aunque con este tío nunca se sabe, no se puede saber realmente qué es lo que quiere.

El caso es que dicen que Rajoy(Cameron) fuma mucho menos porque las babas resbalan y le apagan el puro, casi lo mismo que les sucede a C y Mb, que parece que ahora ya no duermen en la misma cama que el de Pontevedra.

Londres, Madrid, Reino Unido, España.


Un amable comentarista de mi post, en WordPress, “Londres y Madrid, historia simultánea en dos ciudades”, que firma Alberto, 9:54 am agosto 12, 2011, dice: “Hola,

He vivido dos años en Londres, y he de decirte que no tienes ni idea de lo que hablas respecto a Londres. Londres ultraconservadora? Ni de coña, aun ganando los conservadores en las elecciones, en la mayoria de councils de Londres ganaron los laboristas o los liberaldemocratas (que hasta que entraron en el gobierno eran la Izquierda Unida de Inglaterra). Para ultraconservadora Madrid, mira la que estan montando con el papa. El año pasado vino a Londres, y la gente ni se entero, solo fueon a verle polacos e irlandeses. Incivilizada, ultraliberaloide, capitalista cerrada, absolutamente neocons? Despues de los disturbios se han formado grupos vecinales en los barrios para limpiar las calles. Pasaría eso en Madrid? La gente se esta ofreciendo para trabajar gratuitamente en los negocios afectados. Pasaría eso en Madrid. Comparar Londres con Madrid, es como comparar Madrid con Teheran”.

Mi respuesta:

Mi querido amigo Alberto: Creo que la precipitación te ha llevado a cometer un error absolutamente perdonable: Yo no comparo ciudades sino partidos, digo: “Historia en 2 ciudades, historia de 2 derechas, una civilizada, socialdemócrata, el Psoe, en España y otra, incivilizada, ultraliberaloide, capitalista cerrada, absolutamente neocons, ultraconservadora, la del partido de Cameron (Rajoy) en Inglaterra”.

Pero en lo que se refiere a la cuestión que tu planteas, leyendo El País, me topo con el siguiente artículo de John Carlin, que sí que creo yo que trata el mismo tema que tú planteas y que, según parece, tiene una opinión completamente diferente a la tuya:

‘Hooligans’ ‘versus’ indignados

JOHN CARLIN 11/08/2011

Si hay una debilidad humana que nos define prácticamente a todos es nuestro apego a las ideas fijas. Buscamos pruebas que las apoyen en los lugares más recónditos o nos negamos ciegamente a aceptar los hechos que las refutan. Caemos todos en ello, los poderosos que deciden nuestros destinos y los que andamos por el mundo haciendo lo que podemos.

Una rígida opinión que yo alimento desde hace tiempo (y siempre que la oportunidad se presenta) es que la sociedad española es más sana que la inglesa. Esta misma semana he encontrado una nueva razón para consolidar mi prejuicio. Me refiero a los disturbios en Londres, que se han extendido por el resto de Inglaterra.

Evidentemente lo que hay de fondo aquí es un descontento social, una insatisfacción con el mundo como es. ¿Cómo responden los ingleses? Pues robando televisores de pantalla plana y zapatillas deportivas, e incendiando coches y casas. ¿Cómo responden los españoles? Pues como han hecho los indignados del movimiento 15-M.

Ahora, di lo que quieras de los indignados -que les falta coherencia, que carecen de propuestas realistas, que son unos quijotes- pero lo que les motiva es el deseo de que tengamos un mundo mejor. Sus impulsos son nobles; sus acciones, claramente políticas. Quieren ocupar la Puerta del Sol, no quemarla y saquear El Corte Inglés. El origen del movimiento está en el desempleo, en la injusticia social, en los grotescos bonus que reciben los primeros responsables de la crisis que sacude el mundo.

El origen de los disturbios ingleses fue la muerte a tiros a manos de la policía de un tipo que, según parece, no disparó antes, pero sí iba armado con pistola, y sí era un pandillero y un matón, y probablemente traficaba con drogas. Como mártires para la causa se me ocurre que debe de haber mejores candidatos. Eso sí, la reacción a su fallecimiento ha sido coherente. Los cabreados ingleses han imitado su ejemplo: violencia, criminalidad, hooliganismo. Pero idealismo político: ni pío.

Igual me equivoco, claro, o estoy siendo deshonestamente selectivo con las pruebas que aporto para apoyar mi tesis. (Por supuesto que hay muchas cosas buenas en Inglaterra: carecen de esa pomposa solemnidad que se da tanto en los españoles, los cultos son muy cultos, la tele es mejor, etcétera) Pero a día de hoy estoy más convencido que nunca de que la generalidad de la sociedad española -la generalidad, insisto- es mucho más civilizada que la generalidad de la inglesa”.

¿Qué te parece, Alberto? A lo peor es que John Carlin, no ha vivido lo suficiente en Inglaterra.

Londres y Madrid, historia simultánea en dos ciudades


Historia en 2 ciudades, historia de 2 derechas, una civilizada, socialdemócrata, el Psoe, en España y otra, incivilizada, ultraliberaloide, capitalista cerrada, absolutamente neocons, ultraconservadora, la del partido de Cameron (Rajoy) en Inglaterra.


La historia no se hace a saltos sino a base de movimientos progresivos  minuciosamente calculados en los laboratorios políticos.

Lo que está ocurriendo ahora, en Inglaterra y España, no es obra del azar sino de la necesidad (Jacques Monod), porque sus respectivos gobiernos sucesivos han ido sentando las bases para que lo que está sucediendo ocurriera.

No es casual, ni mucho menos, que mientras en Madrid, frente a las revueltas del M15M y DRY, Rubalcaba, ministro de Interior de un gobierno de derechas moderadas, Psoe, frente a las presiones del partido homólogo al que ahora actúa en el RU, el PP, que le exigía que las reprimiera tan duramente, ni más ni menos que 16.000 policías actuando a sangre y fuego, en RU, dijera aquella frase esencialmente significativa de un talante conservador pero que se pretende realmente democrático: “la policía está para resolver problemas, no para crearlos”.

Y es que, como decíamos el otro día, en el Psoe hay una remembranza de un antiguo partido el de Pablo Iglesias, obrero tipográfico, que nació como marxista, o sea, verdaderamente revolucionario, y que, como dice el refrán popular, de lo que se mama, se cría, es decir, aquella semilla marxista ha sido cuidadosamente apartada por Felipe González, con la finalidad de hacer girar al partido hacia una derecha moderada que, de acuerdo con los tiempos, le pudiera dar el triunfo en un país, como el nuestro que venía de la derecha fascista más rabiosa, pero subsiste en él siquiera sea como recuerdo de los viejos tiempos.

De modo que Rubalcaba no es Cameron (Rajoy) afortunadamente para todos nosotros, si lo hubiera sido a lo peor, ahora mismo, las calles españolas estarían llenas de coches incendiados y nuestros grandes comercios estarían siendo asaltados por turbas enfurecidas que atacan lo que consideran los símbolos más representativos de un odioso poder.

Pero todo se andará si, como se presiente, Cameron (Rajoy) conquista el poder político central en las próximas elecciones, tal como acaba de conseguir el poder autonómico y municipal en las pasadas elecciones locales.

Mientras, la historia se sigue escribiendo en estas 2 ciudades, Londres y Madrid, a la espera quizá de que algún loco absolutamente desquiciado como ese noruego, decida interrumpir las pacíficas y periódicas reuniones del M15M y DRY, lo que no es tan improbable como a 1ª vista parece ya que en el seno del PP hay elementos muy capaces de ello.

Pero, como en toda historia, intentemos ir a sus orígenes. En un principio, en España, fue González y, en Inglaterra, la Thatcher.

Si bien es verdad que González propició de una manera decisiva mediante sucesivas y radicales privatizaciones, el comienzo del desmantelamiento de aquel Estado del Bienestar que surgió de la Alemania auténticamente democrática, para llegar al poder y para seguir después en él no sólo dijo aquello de que prefería morir de un navajazo en el metro de N. Yord a de hambre en Moscú sino que además, siguiendo el impulso de los tiempos, favoreció aquella revolución que alguien llamó conservadora y que estaban gestando Reagan y su epígona Thatcher cuando dijeron aquello de que el Estado no era la solución sino precisamente el problema para combatir con mayor eficacia a ese Estado de Bienestar que ahora están a punto de destruir por completo sus sucesores, tratando de ahogar si no en sangre sí que en una no menos durísima represión el afán de vivir de una manera medianamente aceptable de las clases populares del mundo, que impulsó el marxismo, también es cierto que hizo algunas cosas por la democratización de un país que acababa de salir de esa larga noche de piedra que fue el fascismo franquista.

Pero a las fieras no se las calma echándoles algunos trozos de carne sanguinolenta, ellas precisan algo más, quieren, y hacen todo lo posible por conseguirla, la ansiada presa íntegra.

Y en eso están en ambas desdichadas ciudades en las que gobiernan los herederos de ese fascismo que a uno y a otro lado del canal de La Mancha, estuvo representado por la Thatcher y Franco, que sólo se han diferenciado por algunos detalles en cuanto a las estrategias a seguir, estrategias que ahora los partidos ultraconservadores que en ellos dominan se aprestan a unificar para siempre.

Y es que de lo que se trata, como nosotros proponemos, y se está haciendo ahora mismo en Venezuela, es de hacer una revolución desde arriba, o sea, desde el poder, promulgando las leyes oportunas para conseguirlo. Una oportunidad que aquí, en España, se ha dejado pasar para hacerla en el buen sentido y que ahora el PP de Rajoy(Cameron) se apresta a realizar en sentido contrario.

 De modo que si nos descuidamos, pronto veremos por nuestras calles miles de policías enardecidos persiguiendo a los del M15M y DRY con gases lacrimógenos, balas de goma y cañones de agua tal como Cameron(Rajoy) se apresta ahora mismo a hacer en el RU, mientras los servicios secretos tratan de cegar la posibilidad de que los insurgentes se comuniquen a través de la Red, para lo que ambos partidos, en Londres y en Madrid, Gallardón y Cameron, ya han comenzado a dar los primeros pasos.

De modo que a poco que nos descuidemos, en Madrid sucederán las mismas cosas que en Londres, y la historia en ambas ciudades será la misma. Que Dios nos coja confesados.

Una nueva "naranja mecánica", la película de Kubrick, que David Cameron, el premier inglés, ídolo de Rajoy, no nos dejará que veamos nunca.


GAVIN KNIGHT Explosión social en Reino Unido – Protagonistas de los disturbios

He visto el lado oculto de Reino Unido
El País, 11/08/2011

El estallido del lado oculto violento de los barrios marginales de Reino Unido no resulta sorprendente. Lo he visto de primera mano a lo largo de los dos últimos años, cuando me uní a unas unidades policiales de primera línea en zonas marginales de Londres, Manchester y Glasgow. Niños cada vez más jóvenes se ven arrastrados a la delincuencia callejera menor y a las actividades de las bandas, de ahí que los saqueos sean más de lo mismo. Vi el muro de silencio, los ceños fruncidos y las comunidades cerradas. Hablé con un miembro de una banda de 19 años en Manchester que le acababa de propinar un cabezazo a un policía, y con un chico de 15 años en Glasgow que estaba a la espera de un juicio por desfigurar para siempre a otro adolescente con un palo de golf. Ninguno de los dos tenía padre y trataban de ser “el hombre de la casa” según un código callejero ultramachista y distorsionado.

Desde edad temprana, a los críos se les dice que no llegarán a nada en la vida

La expectativa de vida de los hombres en la zona es cercana a la de Irak

En un barrio de viviendas de protección oficial crónicamente desfavorecido, una madre le regaló por su cumpleaños a su hijo de 13 años un machete para protegerse. Pasé algún tiempo en Southall con un niño de 14 años, un antiguo niño soldado de Somalia, que había llegado a una urbanización de viviendas subvencionadas de una zona marginal de Londres y comprobó que su experiencia con las armas de fuego estaba muy solicitada entre los chicos locales. Su contratación y la explotación por dinero era la misma que en la capital somalí, Mogadiscio, destrozada por la guerra.

Me senté en la parte de atrás de coches de gran cilindrada y de aspecto exterior sencillo con detectives mal pagados, desbordados de trabajo, exhaustos y frustrados por el papeleo, la burocracia y los formularios que tienen que rellenar. Un policía de 48 años se había desgarrado un tendón al perseguir a un miembro de una banda, de unos 20 años y futbolista semiprofesional. A otro policía le había pasado por encima de la pierna el coche que un pandillero empleó en su huida. A un detective que trabajaba en turnos consecutivos hasta las tres de la madrugada y con dos divorcios a sus espaldas, le pagaban diez veces menos de lo que ganaba el capo de la droga de 31 años al que estaba persiguiendo. Le estuvo pisando los talones durante años. El juicio en el que le condenaron duró seis meses, se presentaron 8.000 pruebas y costó más de 5,5 millones de euros. La política contra las drogas no ha cambiado en 30 años y necesita abrirse mucho más a ideas nuevas y experimentales. El hombre condenado era persuasivo, carismático y emprendedor. ¿Habría usado esas capacidades de forma diferente si hubiese nacido en el seno de una familia de tres generaciones de corredores de Bolsa, como el primer ministro David Cameron, en vez de en un callejón sin salida de una zona desfavorecida de Manchester?

Hablé con una chica adolescente que se había afeitado la cabeza y que se vestía como un chico para poder traficar con drogas y de ese modo arreglarse los zapatos y presentarse a las audiciones. Nos sentamos en la cocina de su centro de rehabilitación y me dijo, con una pulsera electrónica alrededor de su pierna, que quería ser actriz, no camello. Trabajaba mucho traficando con drogas, pero al final los chicos le robaban a punta de navaja lo que había ganado. Al tercer día, apuñaló a uno en el brazo y la dejaron en paz para que se ganara la vida.

Reino Unido es desde hace algún tiempo dos países. Está el que todo el mundo conoce, el de la próspera economía de clase media. Y luego están los barrios céntricos pobres de los que nadie habla o informa, como su fueran un país del Tercer Mundo o una zona de guerra. Económicamente hablando, el declive puede relacionarse con el hundimiento del sector industrial durante el Gobierno de Margaret Thatcher y su política del derecho a una comprar casa que impulsó a las familias de la clase trabajadora con aspiraciones a marcharse de las urbanizaciones de viviendas subvencionadas. Los recortes en el presupuesto para viviendas de protección oficial conllevaron una reducción del total de casas. Diez años de crecimiento económico con el Partido Laborista no han resuelto los problemas de los barrios marginales por culpa de la falta de una visión a largo plazo. Como consecuencia de ello, estas zonas necesitadas han experimentado una proliferación de bandas de adolescentes, un aumento de los crímenes con arma blanca y una grave violencia juvenil.

Niños pertenecientes al distrito del diputado por Nottingham Norte Graham Allen acuden a la escuela primaria “incapaces de resolver sus diferencias sin violencia”. Desde una edad muy temprana, a los críos se les dice que no llegarán a nada en la vida. Empiezan a creerlo, se quedan rezagados en el colegio, hacen novillos, caen en las garras de la delincuencia y finalmente acaban en un correccional de menores que cuesta por interno 230.000 libras esterlinas (261.855 euros) al año. Y el ciclo continúa. El 25% de los delincuentes juveniles ya son padres. Patrick Regan, de una organización benéfica en uno de estos barrios marginales llamada XLP, afirma que el 63% de los padres violentos tienen hijos que acaban infringiendo la ley.

En Glasgow, los jóvenes aburridos y desafectos participan en peleas de bandas con espadas y machetes durante el fin de semana. No hay trabajo. Los astilleros de Clyde y los altos hornos de Parkhead han quebrado y han sido sustituidos por enormes centros comerciales. Pero los antiguos soldadores y chapistas de clase obrera no son capaces de adaptarse a este cambio a una economía basada en los servicios. Conocí a un antiguo miembro de una banda que había conseguido un empleo estable trabajando en los probadores de la cadena de ropa T-K Max, pero era una excepción.

Salí con la División B de la policía de Strathclyde, cuya comisaría está en Shettleston, una de las zonas más deprimidas de Reino Unido. Allí, la expectativa de vida de los hombres es de 63 años, 14 años menos que la media nacional, cercana a la de Irak o los territorios palestinos. Mientras los policías se metían en la furgoneta, pasaron ante un contenedor con armas confiscadas: hachas, espadas, postes de andamios. La Unidad de Reducción de la Violencia de la policía de Strathclyde trata ahora la violencia como una enfermedad infecciosa, transmitida por los padres o los amigos. Los fondos para hacerle frente provienen del presupuesto de Sanidad. Cada vez más, el mensaje más importante que hay que transmitir en estas comunidades fracturadas es que uno es capaz de una violencia extrema. Esto aporta respeto, categoría. Los demás le dejan a uno tranquilo.

La entrada de drogas es otro factor. Southall es uno de los sitios más baratos donde comprar heroína en Reino Unido. El tráfico de drogas, por valor de 1.000 millones de libras, es el negocio más dinámico y emprendedor de las barriadas marginales. En todos los barrios deprimidos de Londres, los chicos mayores holgazanean a la entrada de los institutos, alardeando de los músculos conseguidos en la cárcel y del tiempo que han pasado encerrados como de una condecoración. Están decididos a reclutar pequeños hombres de acero para sus pandillas. Más eficaces y persuasivos que cualquier servicio de asesoramiento profesional, los preparan, les regalan zapatillas de deporte nuevas o les dan 50 libras para atraerlos. Se calcula que los ingresos provenientes de las drogas pueden ser de nada menos que 130.000 libras anuales en el caso de los grandes traficantes. Los trabajos con salarios bajos, como el de enyesador o cajero de un supermercado Tesco no pueden competir con eso. El tráfico de drogas da paso a la violencia. Un chico del barrio de South Acton se negó a traficar y lo metieron dentro de un ascensor desnudo con un pitbull y lo mandaron al piso 15. Los chicos mayores somalíes de Southall condujeron a otros chicos reacios al parque local y les azotaron la espalda desnuda con fustas. Si uno crece en una zona de guerra, se convierte en un guerrero.

Tenemos que interesarnos a largo plazo por los jóvenes de nuestros barrios deprimidos. Cuando nadie se preocupa por uno, es menos probable que a uno le preocupe destrozar un escaparate.