Por si alguien cree que yo exagero (IV)

RADIOGRAFÍA DEL ENTRENADOR QUE CRUZA TODOS LOS LÍMITES

La paranoia de Mourinho

La agresión del técnico a Tito Vilanova revela la frustración que le produce no poder destronar al Barça de Guardiola

El Periódico de Catalunya
Domingo, 21 de agosto del 2011ImprimirEnviar esta noticiaAumentar/ Reducir texto
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Emilio Pérez de RozasPeriodista

«Puede que José Mourinho aún no se haya dado cuenta pero la presencia del Barça hará que la estrategia que le permitió triunfar en Portugal, Inglaterra e Italia no le funcione en España», escribía esta semana Tommasso Pellizzari en Il Corriere della Sera, el principal diario italiano. Pellizzari argumentaba que, en un país donde el mejor equipo del mundo hace las delicias de todos, crear escándalos para no verte obligado a hablar de fútbol no le funcionará.
zoomJosé Mourinho, de espaldas al campo, en el banquillo del Santiago Bernabéu.
José Mourinho, de espaldas al campo, en el banquillo del Santiago Bernabéu. JOSÉ LUIS ROCA
zoomJosé Mourinho, de espaldas al campo, en el banquillo del Santiago Bernabéu.
José Mourinho, de espaldas al campo, en el banquillo del Santiago Bernabéu. AP / DANIEL OCHOA DE OLZA

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Información publicada en lapágina 40 de la sección deDeportes de la edición impresa del día 21 de agosto de 2011VER ARCHIVO (.PDF)
«Mourinho ha desarrollado una profunda paranoia alrededor del único club que, hasta la fecha, ha frenado su tour por Europa. En Portugal, Inglaterra e Italia, la oposición fue sometida tras algo de forcejeo. Pero el Barça es implacable», escribe Paul Hayward en su blog de The Guardian, prestigioso diario inglés.
JUNTOS HASTA LA DIMISIÓN / Puede que estas sean reflexiones compartidas por muchos en España. No por Florentino Pérez, que se ha encadenado a Mourinho y ya no hay vuelta atrás. Si gana la Champions, Mou abandonará el Madrid y buscará otro club necesitado de triunfos inmediatos. Si fracasa, ambos encontrarán la manera de separarse. Mientras, las palabras que el presidente pronunció en marzo siguen yendo a misa: «Defender al Madrid de lo que es injusto también es madridismo y eso es lo que hace nuestro entrenador». Desaparecido Jorge Valdano, Mou atesora todo el poder y se limita a reportar a dos móviles: el del presidente y el de José Ángel Sánchez, director general y hombre que le ayudó a defenestrar a Valdano.
El silencio de Florentino demuestra que está de acuerdo con todo lo que hace su técnico. No importa el nivel de desfachatez. Sí, incluso con la agresión a Tito Vilanova, Florentino ni ha pestañeado y cree que el portugués le llevará a la gloria. Es más, no entiende cómo su entorno no comparte esa opinión. Y eso que son varios los que se han atrevido a recordarle que su anterior dimisión y salida del Madrid, en febrero del 2006, se debió a lo mucho que confió en los galácticos, a los que mimó casi tanto como a Mourinho.
Hace tiempo que Florentino ha dejado de pensar en la imagen del Madrid. Solo le interesa acabar con el ciclo del Barça, aunque sea sin tanta exquisitez. Por eso él, que desprecia a los entrenadores, se compró a Mou, porque era el anti-Barça. Cuando Mourinho le dijo, nada más pisar Madrid, que no le gustaba Valdano porque había criticado en Marca el estilo de sus equipos, Flo le insinuó que su mano derecha tenía los días contados. Y a eso se agarró el clan portugués, liderado por Jorge Mendes, para, a los pocos meses, apoderarse totalmente del club hasta intimidar a los directivos, apadrinar a los futbolistas, ningunear a los periodistas y abducir a la hinchada. La propuesta es sencilla: «conmigo o contra mí».
UN VESTUARIO BUNKERIZADO / «Este es un mundo hipócrita», explica Mourinho. «Toda la gente sabe lo que es verdad y mentira. Yo antes de ser hipócrita prefiero ser el punching ball de los cobardes. Nací, crecí y moriré así, sin miedo a que mañana una banda de cobardes venga a atacarme por decir las verdades». Ese es el estilo que impera ahora en un Madrid bunkerizado, en el que los jugadores viven asustados, sin descolgar el móvil, observados y víctimas de la caza de brujas desplegada por el clan portugués, que ya ha protagonizado más de una actuación intimidatoria. Mouactúa con soberbia, como hizo en el Oporto, en el Chelsea y en el Inter. Cree que el fútbol se ha convertido en una industria demasiado importante como para dejarla en manos de los futbolistas. Es evidente que Mourinho no comparte la tesis de Eduardo Galeano, que afirma que «el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes».
Para Mourinho, el fútbol es la madre de todas las batallas. Casi la guerra. Y por ello solo quiere a su lado a mercenarios. Su capacidad de persuasión es tal que el mundo del fútbol muestra su sorpresa al comprobar como futbolistas como Casillas y Xabi Alonso, o técnicos como Karanka, han mudado de personalidad reencarnándose en pequeños diablillos. Mou utiliza la palabra para ejercer su liderazgo, para propagar su evangelio, que no es otro que ganar, no importa la manera. Se duda de todo el mundo, desde los que legislan hasta los recogepelotas.
EL DESPRECIO COMO ESTRATEGIA / Todo en Mourinho parece planificado. Incluso su decisión de convertirse en el malo de la película. «Figo ya puede ir tranquilo a Barcelona porque ahora allí el enemigo público número uno soy yo». Sus discursos, sus críticas, sus patrañas y acusaciones son el combustible de su proyecto. Son señales que envía al presidente, a los futbolistas, a los rivales, a los medios.
Nadie ha retratado tan bien la estrategia del portugués como el parsimonioso y observador Miguel Ángel Lotina, extécnico del Deportivo: «En la sociedad en la que vivimos, ser actor es fundamental. Vivimos en el mundo de la media verdad y la media mentira. Vale todo. Los valores eran mucho más claros hace 20 años. En el fútbol, manipular a la opinión pública es bastante sencillo y Mourinho, en eso, es el número uno. Eso, y no la táctica, es lo que le distingue como entrenador. Todo lo que dice, lo dice por alguna razón. Su audiencia es la masa, los primeros que se dejan influir, los que más ruido hacen en los estadios. Porque el que piensa y escucha, no pita, ni grita, ni saca los pañuelos».
El comportamiento de Mourinho, calcado en Inglaterra e Italia, fue y es incomprensible para muchos. Por qué protestar porque no te dejan entrenar a Portugal si te pagan una fortuna por hacer campeón al Madrid. Por qué menospreciar a tus colegas: «Manolo Preciado ha tenido publicidad gratis durante mucho tiempo gracias a mí». Por qué ningunear a otros técnicos: «¿Pito Vilanova? No sé quién es, no lo conozco». O burlarse de tu predecesor: «A mí no me puede pasar lo que le pasó a Pellegrini. Si el Madrid me echa, yo ficharé por un grande, no iré a entrenar al Málaga». Por qué despreciar a tus jugadores: por ejemplo, a Pedro León (¿porque fue un fichaje de Valdano? Innecesario y, sin embargo, hundió al chaval: «No lo he convocado, no, parece que sea Zidane, Di Stéfano o Maradona, y hace solo dos meses jugaba en el Getafe»). Por qué escupir sobre el vecino modesto, siempre tan correcto. Por qué dudar de las victorias del Barça, aludiendo al calendario: «Son sus amigos los que deciden cuándo y a qué hora jugamos. Ellos tienen la vida más fácil. Están más protegidos. Los que dicen que me quejo son unos hipócritas». O a su plantilla: «El Barça puede tener 20 superjugadores, pero solo juegan 11 aunque muchas veces lo hacen contra 10». Denunciar favores: «No sé si les ayudan porque llevan Unicef o por Villar, pero tienen mucho poder». O dudar de sus conquistas: «Guardiola tiene una Champions que a mi me daría vergüenza». Y, al final, claudicar: «Hacer muchos puntos o marcar 200 goles sirve de poco, el segundo es el primero de los últimos».
EL ELEGIDO / Estamos ante alguien que se cree superior, un elegido. ¿Por qué, en Inglaterra, le apodaron The Special One? Porque en su presentación con el Chelsea dijo: «Por favor, no me consideren arrogante, pero soy campeón de Europa y creo ser un tipo especial». «Yo soy el equipo», suele decir. Sus defensores dicen que su arrogancia es anterior a su patrimonio. De ahí que fuese hasta capaz de tutear a Einstein cuando le llamó «Alberto» al recordar que su descubrimiento, la energía atómica, es menos fuerte que la voluntad. Es un tipo que cuando le piden que le ponga nota a su primer año en el Madrid asegura que se pondría «un 11, no un 10».
Todo eso lo afirma alguien a quien «a veces» le da asco pertenecer al mundo del fútbol y ganarse la vida con el fútbol. Mejor que se gane la vida como entrenador que como profeta. Hace unos meses, antes de enfrentarse al Atlético en el Calderón (1-2 para los blancos), reunió a sus jugadores y les anunció que, si ganaban, se llevarían la Liga. «Cuando tengo un presagio tan fuerte, siempre se cumple. El Barça está muy mal –les contó a los suyos– y eso va a ir a peor. ¿No lo veis? Eso no hay quien lo pare». Bingo, desde luego.
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Por si alguien cree que yo exagero (III)

DEL SEÑORÍO A ‘EL MUNDO ESTÁ CONTRA MOU’

Mourinho se mete al madridismo en el bolsillo mientras pone al mundo en su contra

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José Félix Díaz.-  20/08/2011  (06:00h) El Confidencial

Mourinho se mete al madridismo en el bolsillo mientras pone al mundo en su contra

Mourinho en un entrenamiento en Valdebebas.
El Real Madrid se queda solo. En el Santiago Bernabéu piensan que el mundo está en contra de Mourinho, que cualquier gesto del portugués es utilizado para atacar a la entidad blanca y cuestionar el sistema establecido por Florentino Pérez de común acuerdo con el ex del Inter yChelsea. Ese todo vale que ha puesto de moda Mourinho ha calado en el madridismo, algo que choca con los principios de un equipo que hasta la llegada de Mou aguantabacualquier tipo de provocación aludiendo al señorío de un escudo centenario. Ahora este argumento ha pasado a mejor vida, curioso en un club que fue capaz de cambiar de presidente tras ganar una Champions y todo por el desgaste social que estaba sufriendo el Real Madrid.
 
El aficionado respalda al técnico y por el momento sigue pensando que es el resto del planeta el que está equivocado a la hora de analizar gestos como el del pasado miércoles en el Camp Nou. Lo dicen las encuestas y lo dice el Bernabéu en cada partido: Mourinho es el ídolo, por encima de Ronaldo, Casillas o cualquier otro jugador. La ya famosa imagen del dedo de Mourinho dejando huella en el ojo de Vilanova ha dado la vuelta al globo y ha servido como ejemplo para argumentar las maneras del entrenador. Todo el mundo está de acuerdo en ello salvo el madridismo. ¿Se ha quedado solo en el universo el aficionado del Real Madrid? Al menos eso es lo que desean porque ven enemigos por cualquier parte.
 
Las redes sociales, tan de moda en la actualidad, reflejan la defensa hecha por muchos aficionados de lo que consideran como verdadero espíritu del madridismo. Mourinho es intocable y piensan que se ha convertido en la diana perfecta para todos aquellos que pretenden acabar con el Real Madrid. El técnico, creen, que ha entendido lo que quiere el seguidor blanco y muchos se ven reflejado en él, no ya tanto por el incidente con el segundo de Guardiola y sí por el no callar ante lo que consideran provocaciones. De ahí que el objetivo número sea acabar con él al precio que sea. Den una vuelta y lo comprobarán. La incógnita es saber hasta cuándo.
 
The New York Times explica por qué no gusta el Madrid
 
Según pasan las horas, lo sucedido y sus consecuencias están siendo motivo de análisis de presidente y directivos. Periódicos como The New York Times, nada amigo de hablar de fútbol, argumenta la pérdida de peso internacional del Real Madrid por acciones como la protagonizada por Mourinho.Circunstancias como esta han llevado a cierta reflexión en las últimas horas por los dispersos despachos del Bernabéu por aquello de las vacaciones. ¿Se está perdiendo la perseguida universalización del Real Madrid? ¿Pasará factura? ¿Merece la pena tanto desgaste?
 
Algunos dirgentes piensan que la línea roja ya se ha sobrepasado y que es el momento de dar un paso atrás, pero por el momento nada cambiará.La confianza del presidente sigue inalterable y sus fieles siguen alzando la voz pidiendo un trato mediático idéntico al que recibe el Barcelona. Y es que siguen considerando que muchas de las acciones y gestos de Messi, Villa, Guardiola y compañía están a la altura de lo hecho por el técnico portugués.
 
El modelo Mourinho exige mucho. Por el momento ha dado una Copa, pero el coste es muy alto. El equipo ha pasado a ser un búnker salvo excepciones como la del sábado pasado. Antes, la prensa internacional señalaba al Real Madrid como un equipo agradable, abierto y era puesto de ejemplo en todo. Ahora, las directrices de comunicación, marcadas por el técnico no lo olivdemos, hablan de un club lejano, distante y hermético. Mourinho ha puesto orden, cierto es, pero el toque marcial ha sido desmedido, exagerado y la factura puede llegar en unos cuantos años. La simpatía de los aficionados no solo se gana con títulos y sí con los gestos que caracterizaban al Real Madrid hasta hace muy poco tiempo.
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OPINIONES DE LOS LECTORES,  123 COMENTARIOS

123 .- #109 campo nuevo?? uy que me troncho, que risa, que gracia, todavia me rio, pero cuantos años tienes 4, 5 6?

122 .- Créanme que a quien menos le interesa el deterioro institucional y moral del Real Madrid es al Barça. El Club catalán no sería tan grande sin la existencia de un Real Madrid grande. Siempre ha habido enfrentamientos promovidos por la comprensible pasión, pero siempre al final unos y otros supieron perder cuando les tocó.
Hay que ser muy fanático para no ver que jugadores como Casillas y Xabi Alonso han sufrido una metamorfosis bajo el influjo de Mourinho; han pasado de caballeros a pendencieros en poco más de un año. Mucho más grave es el caso de Casillas como capitán del Madrid y la Selección, obligado a interpretado un papel conciliador. Es de vergüenza ajena contemplar la imagen de palanganeros como Karanka o Chendo perdiendo el culo a una señal de su amo.
Todo el Planeta lo ve así excepto los fanáticos madridistas sin cerebro y sin capacidad de autocrítica. Espero que por el futuro de la Entidad no sean mayoría aunque sean los que más chillen.

121 .- #91

Os emperrais en hablar un dialecto en via muerta que solo lo hablan 400.000 personas y no usais una lengua, la española, que la hablan mas de 500.000.000 de personas. Esa es la diferencia. Tontos los hay para llenar el Pacífico.

120 .- #26 Soy partidario de separar deporte y política y también de erradicar a los necios e intoxicadores de los foros que se consideran más o menos serios. En Cataluña señor mio, los nacionalistas no son el 10% como dice usted. Éste porcentaje corresponde precisamente a los anti-nacionalistas catalanes.
La encuesta más fiable hasta que se demuestre lo contrario son las elecciones, y todos los partidos participantes excepto PP y Ciudadanos [11% del total] llevan en su programa que Cataluña es una nación. Todos ellos representando a un porcentaje de población del 89% y aprobaron el Estatut inicial que sucesivamente fue esquilmado primero por el Parlamento español y después por su Tribunal Constitucional. Esta es la única verdad a la que la mentira no se puede imponer por más que se repita.
Todo ello no quita que Mourinho sea un auténtico guarro, traicionero y cobarde.

Por si alguien cree que yo exagero (II)

Florentino y Mourinho, una cuestión de autoridad

sábado, 20 agosto 2011, 13:55, Marca
La penosa actitud del Real Madrid, coronada por Mourinho con una agresión de niñato consentido, enterró su notable partido en el Camp Nou, un compendio de todas las cosas que el equipo debió hacer y no hizo la temporada pasada.
Como sucedió en el primer encuentro de la Supercopa, fue Mourinho el primero que evitó el enfoque correcto de los acontecimientos. Si después del duelo del Bernabéu interpretó el papel de indignado con el árbitro para no acudir a la conferencia de prensa y sentirse agraviado por enésima vez, en el Camp Nou derivó hacia el narcisista papel que tanto le gusta.
Se convirtió en el centro de un espectáculo lamentable, con el comportamiento impropio de un hombre que en la sala de prensa declaró que el fútbol es un asunto de hombres. No fue su caso. Se comportó como los chiquillos malcriados, incapaces de tolerar las derrotas.
Su sainete vuelve a explicar la falta de generosidad de Mou con su equipo. Lejos de conceder al Madrid la satisfacción del trabajo bien hecho —la victoria del Barça en la Supercopa se debe esencialmente a la portentosa contribución de Messi—, Mourinho aleja la mirada de lo fundamental —el juego de su equipo— para situarla sobre los aspectos más desagradables y más nocivos para el club. A estas alturas, el Madrid camina del mito que construyó Di Stéfano —el de las cinco Copas de Europa y un respeto casi religioso en el mundo del fútbol— a la pésima reputación de los equipos pandilleros.
El club, el madridismo en general, debe reflexionar sobre el camino a seguir. Nunca ha dispuesto de una plantilla mejor, de tantos y tan buenos jugadores, todos en la cima de sus carreras. Se dice que nunca ha estado tan cerca de este Barça imperial, y posiblemente sea cierto, aunque también es verdad que a Mourinho no le contrataron para acercarse, sino para acabar pronto y radicalmente con la hegemonía azulgrana. Hasta ahora no lo ha logrado.
Si el Madrid pretende superar al Barça, nada le resultará más pernicioso que abandonar el fútbol por la bronca, la confianza por el estrés, la seguridad por el victimismo, el honor por el descrédito, alimentado en el Camp Nou por su incomparecencia en la entrega del trofeo al campeón, una decisión que ataca los valores que durante décadas se identificaron con el club. Ya no.
Un año ha bastado para transformar al club más popular del planeta en una institución achicada, hipertensa, proclive a los enfrentamientos, acaudillada por un entrenador que ejerce de presidente de facto y que ha sometido al Madrid a su fanática naturaleza.
En algún lugar de José Mourinho habita el magnífico entrenador que es, el que debería prevalecer y el que tendría más oportunidades de triunfar en el Madrid, y no esta versión descarriada que tiene la triste virtud de empañar sus cualidades como técnico.
Por muy astuto que parezca, hay algo de infantil y autodestructivo en su apetito por el éxito. Lo quiere a toda costa, sin reparar en medios y con un sectarismo que sólo invita a la crispación. Es lo que transmite su equipo, condenado a una tensión exagerada, con la mayoría de los jugadores fuera de los límites que han caracterizado su personalidad.
El resultado es un Madrid instalado en una tensión insana, cotidiana, desgastante para el club y sus aficionados. También para el equipo. No hay manera de alcanzar el funcionamiento perfecto en un clima tan agitado.
Mientras el envanecido personaje devora al entrenador que lleva dentro, Mourinho cada vez resulta más ingobernable. Es curioso como un hombre que reclama tanta autoridad se niega a aceptar cualquier clase de autoridad que ponga límites a sus excesos.
Pues bien, Mourinho necesita límites, alguien que le diga lo que significan el Madrid y su historia, que detenga su insensata escalada de conflictos, que le impida coronarse como un déspota y que obtenga lo mejor de él como entrenador y no como un histrión repelente. Ese hombre no es otro que el presidente Florentino Pérez, cuya posición como dirigente se mide en momentos como éste, cuando el Real Madrid no figura en las portadas de los periódicos por su excelencia, sino por los desdichados episodios protagonizados por su entrenador.
Los últimos tiempos han dado la impresión de un presidente que ha hecho una considerable dejación de poder, espacio inmediatamente ocupado por Mourinho, ahora mánager plenipotenciario, portavoz del club y diseñador de la política del Real Madrid.
Si el poder de Mourinho es tan inmenso que impide cualquier margen de maniobra a Florentino Pérez, la posición del presidente será tan precaria que no habrá forma de impedir episodios tan infames como los del Camp Nou. Eso sólo abundaría en la debilidad del presidente, en el descrédito de la institución y en el delirante proceso que ha emprendido un entrenador que no reconoce ningún límite a su ego.

Por si alguien cree que yo exagero

El País.-JOSÉ SÁMANO FÚTBOL – La batalla de la Supercopa

Un dedo en el ojo de Florentino Pérez

JOSÉ SÁMANO 19/08/2011
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No hay tiempo. Ha llegado el momento más importante de la presidencia de Florentino Pérez, el precursor de la evangelización del madridismo, el patrón de la excelencia, el guardián del señorío. A él le corresponde, sin demora, pregonar si el Real Madrid quiere ser el Real Madrid de sus palabras o el Estudiantes de la Plata, símbolo eterno del fútbol camorrista y pendenciero. Ni más ni menos que el que, premeditadamente o no, parece preconizar José Mourinho, elevado a consejero delegado del club por el propio Florentino Pérez. La Supercopa, tanto en la ida como en la vuelta, le ha desenmascarado. En la ida, en un imaginario berrinche contra un árbitro que bendijo la marcialidad madridista, montó otro esperpento de ventriloquia, con Karanka cargando en portugués en la rueda de prensa. En Barcelona, desquiciado por Messi, que no es árbitro, que se sepa, se retrató ante Tito Vilanova, el segundo de Pep Guardiola, al que agredió de forma cobardica y luego, lejos de disculparse, faltó al respeto con aire de pavo real: “No sé quién es ese Pito Vila…”. Lo más mesurado de Mou fue no acusar a Vilanova de hacer teatro y meterse él mismo el dedo en el ojo. Tampoco pidió su expulsión ni culpó a Unicef o al villarato de conspirar a favor de Tito.
El presidente debe decidir ya si el Madrid es el Madrid o un equipo camorrista
Nadie, y mucho menos el Real Madrid, puede tolerar estos desplantes. Máxime cuando no son excepcionales. Es hora de que el presidente se posicione en público y aclare cuál es su nuevo guión. Si tiene que ver con su discurso o con su obra. Del primero se conoce su verbalización, pero sus hechos pasan por dar vuelo a un técnico que ha envilecido a la institución a la vista de todo el universo. Y lo ha hecho, más que nunca, en cuanto su mecenas presidencial le ha dado barra libre. Mourinho quizá se lo pueda permitir; el Real Madrid, no. Pero eso es decisión del presidente. Por cierto, el único representante del equipo que asistió con deportividad al exitoso protocolo del Barça. Sus técnicos y jugadores dieron la espantada sin felicitar al campeón, lo que sí hizo el cuadro azulgrana tras la victoria madridista en la última Copa del Rey.
El mal perder del Madrid no tiene precedentes en su historia y para quienes rebobinen con los años quedará tanto quién era el entrenador como quién le empleaba, un mandatario que llegó para reinar en la galaxia no para ser cómplice de los bajos fondos del fútbol en los que rema Mourinho. Nada que ver con el dogma de Florentino Pérez y la centenaria y gloriosa historia del club. En esta heráldica entidad todos están abducidos por el mourinhismo, desde el palco hasta el vestuario. No sería malo si el técnico hubiera hecho prevalecer sus sobresalientes deportivos, que los tiene, pero no ha sido así. En Mourinho no se anticipan sus dotes de buen entrenador, que lo es, sino su corrosivo guiñol, que no solo le devora a él, sino a toda la institución que representa. Y lo que es aún peor: España, su selección, está rajada. En su tozuda cruzada por las cloacas, Mourinho ha logrado arrastrar a sus propios jugadores, socavando así el ecosistema de la mejor selección española que haya existido jamás, y de la que puede que ya solo queden cascotes. Tal es el clima que la alevosa patada final de Marcelo a Cesc fue mourinhizada de inmediato por el capitán Casillas ante las cámaras de TVE: “Se ha tirado al suelo… Lo de siempre”. Increíble. Y todo tras una considerable bronca anterior de Iker con Xavi, con quien ha compartido más de 100 internacionalidades. Curioso, pero entre la militancia el más disidente ha resultado ser Cristiano Ronaldo, de los pocos que han pasado sin tachas por la serie de los seis clásicos, y el único que fue capaz de criticar un planteamiento del entrenador, justo tras el partido de ida de la eliminatoria de Liga de Campeones. Que no distraiga su aire de chulapo, CR, la megaestrella del equipo, no ha merecido ningún reproche extradeportivo.
Nada justifica, ni ahora ni el curso pasado, la actitud de Mourinho, un privilegiado que cobra como nadie al frente de la entidad más titulada del universo. Mou tiene motivos para corregirse: es un avanzado en su campo, tiene una plantilla fascinante y le ampara el club más extraordinario que jamás pueda entrenar (el Barça no parece posible). Sí, una entidad entregada a su causa, pero debiera ser a la causa estrictamente deportiva, no a su grosera travesía por los suburbios de este deporte. Sus amarguras y complejos acaban por transformar a un equipo magnífico en un equipo ulceroso. Este Madrid no necesita envenenarse. Desde lo futbolístico ya es capaz de discutir con el Barça como nadie puede hacerlo. Y el mérito es de Mourinho y sus futbolistas. Pero lejos de profundizar en ese positivismo, el técnico arrastra a los suyos -y de paso a la institución- por el barro de sus obsesiones y complejos sin fundamentos.
Florentino Pérez tiene la palabra. Sin zidanes, pavones y valdanos, esta es su obra. Que se aclare en público con el fin y los medios. A él le han metido el dedo en el ojo de Tito Vilanova. Para consuelo de Florentino Pérez, en el Estudiantes de la Plata aún era peor. El equipo que dirigía Osvaldo Zubeldia, en el que se alistaban Aguirre Suárez, Pachamé, Hugo Medina y Bilardo, entre otros, pinchaba a los rivales con alfileres, según denunciaban sus adversarios. Y con argucias peores hasta ganó una Copa Intercontinental al Manchester United. Pero nadie le proclamó jamás el mejor club del siglo XX. Y si el Madrid, digamos Mourinho, se pregunta por qué, bien fácil tiene la respuesta: el fútbol, su gente, siempre prefirió a los messis o cristianos antes que a los alfileres.

Que nadie espere justicia, el fascismo, como sisempre, quedará impune


La esencia de los fascismos es la mentira y la injusticia, por eso yo los opongo a todo lo que significa y representa la izquierda.


Por eso está tan claro, además, que, aquí, en España, disfrutamos de alguno de los peores fascismos de la historia, sí, lo admito, todavía no quemamos a nadie en cámaras de gas pero menos eso, todo lo demás bien que lo hacemos.

Y, asi, el poder plutocrático, ése que se refugia hasta en el último rincón del Estado, profesando, como es de rigor en todo fascismo, el peor de todos los nacionalismos del mundo acusa de nacionalistas a los que tratan de defender de alguna manera sus propias peculiaridades.

Y, así, también, siendo un espantoso, un terrible, un despiadado verdugo se cubre con el irrisorio manto de las víctimas: siendo el amo de todo el cotarro, como no podía ser de ninguna otra manera, tratándose como se trata del país más degenerado del mundo no sólo en lo social sino también en lo político, ACUSA A LOS DEMÁS DE PERSECUCIÓN INTOLERABLE, echando mano de todos y cada uno de los principios de Goebbels, el mejor de todos los ideólogos de los peores fascismos.

El PP=Aznar=Rajoy=Florentino Pérez=Juan Carlos I=a todos esos jerifaltes que ocupan siempre el que se ha llamado el zoco de los más grandes negocios del mundo, el palco del Real Madrid, sabe muy bien que la mejor manera de defender el poder absoluto es decir que éste lo tienen otros. No en vano, todos ellos beben cotidianamente el germen de la mayor de las hipocresías mundiales de esa secta terrible con sede en el Vaticano.

De modo que todo lo tienen bien agarrado con las 2 manos, cumpliendo la terrible sentencia del que seguramente es el peor de los fascistas de toda la historia, aquel que dijo que lo dejaba todo atado y bien atado.

Y, así, de la misma manera que la derecha más vergonzante del mundo ha pasado 8 años echándole la culpa de todo lo que pasaba en este desdichado remedo de país a una derecha sólo un poco menos agresiva, utilizando para ello la prensa más canallesca que pueda imaginarse, a la altura incluso de esa otra de cuyo consejo de administración forma parte  uno de los mayores criminales de guerra de la historia, así también trata de completar la faena haciendo lo mismo en ese monstruoso “panem et circenses”, pan y juegos, que es el fútbol, sin cuya esencial contribución tal vez este país no fuera tan detestable como lo es.

De modo que, con la perfecta colaboración de los diarios de mayor tirada del país, desde hace mucho tiempo se practica el peor de los lavados de cerebro que puede imaginarse sobre una masa informe que se regodea gustosamente en su propia inmundicia y así, un equipo  como el Real Madrid, que lo domina todo, absolutamente todo: Federación, Comités, cualquier órgano de decisión o de prensa y propaganda, trata todos los días de convencer a la nación de que ocurre precisamente todo lo contrario, que un pequeño reducto de aborrecidos nacionalistas catalanes ha impuesto su criterio no sólo a la base ciudadana del país sino también a todo el esteblishment, a todas las estructuras del poder económico, político y mediático del resto de España.

Ya he dicho en otros posts que vivimos bajo el peor de los fascismos y hoy quiero añadir que he leido por ahí  la opinión de algunos ingenuos que esperan que alguien haga justicia en esa continuada canallada que ahora mismo está perpetrando, una vez más, el Real Madrid.

Sé muy bien, dada mi larga experiencia de la vida, que hay gente para todo incluso para creer en la honradez de un mundo como el del fútbol, en el que el régimen se juega gran parte de su propia propaganda y que está dirigido, como lo ha estado siempre recuerdese, si no, a Samaranch, mano derecha de Franco en los departes durante tanto tiempo, por lo peor del peor de los fascismos.

O sea que de justicia deportiva nada, que anden con mucho ojo todos los que están sufriendo las continuas agresiones de ese arquetipo de franquistas fascistas que es el RM, porque, si se descuidan, puede que sean ellos los ajusticiados, por no bajar la cabeza y someterse a la peor de las injusticias. Todo esto lo escribíamos ayer.

Hoy, tenemos que decir: Efectivamente, tal como presumíamos:

1º) el árbitro, o sea, el que debía de ser juez imparcial de la contienda  no ha hecho constar en el acta que: A) las repugnantes agresiones de Pepe y Marcelo, en el terreno de juego, fueron, luego, continuadas fuera de él por el líder ultrafascista que lo dirige, Mourinho, quien se desplaza con toda tranquilidad desde su área técnica a la del Barça y con toda la premeditación y alevosía del mundo LE METE UN DEDO EN EL OJO al 2º entrenador del equipo catalán, regresando ostensiblemente satisfecho a su sitio como diciendo “a ver si hay cojones en este país de cobardes cagados a sancionarme a mí”: “¿Pito Vilanova? No sé quién ese ese Pito. Que hable el que lo haya visto o que hable el cuarto árbitro”, explicó sobre su acción.;

2º) en una actuación absolutamente sin precedentes en el ámbito deportivo, al final de una competición entre supuestos atletas, los vencido se niegan a permanecer en el terreno de juego hasta la entrega de los trofeos, hecho tan incalificable que uno de los madridistas más famosos de la historia, Morientes, dijo, comentando el suceso, que le repugnaba la actitud de su antiguo equipo, así como la de su capitán que dijo que la tangana se debía a que los barcelonistas habían hecho lo que hacen siempre: tirarse al suelo cuando los agreden.

Completando esta permisiva actuación arbitral, el encargado de protocolo de la FEDERACION ESPAÑOLA DE FUTBOL ya ha salido a exculpar al RM diciendo que no existe norma alguna escrita en la que se diga que en una competición en la que se disputa un trofeo, el no ganador ha de quedarse hasta la entrega de éste.

Así mismo, ya se prepara el ambiente para que el líder maléfico del RM, que recientemente fue sancionado por la FIFA, no lo sea ahora por la Federación Española: 1º) porque el árbitro no hizo constar en acta su  canallesca agresión y 2º) porque el Comité de competición no puede actuar de oficio, dice la prensa, siendo así que la menuda historia de este asqueroso deporte está llena de actuaciones de dicho comité en sentido contrario, claro que no se trataba en estos casos del RM.

El madridismo no es sino un fascismo

Si éste no fuera un país absolutamente degenerado por ¿siglos?de ocupación de todos los espacios posibles por un fascismo esencial-lo llamo así porque parece que forma parte de la prístina naturaleza de los españoles-un escándalo clamoroso se elevaría hasta el cielo, rebotaría en él y volvería a la tierra para destruirla ante tanta ignominia.

Sucede que ya no el cinismo, nombre demasiado aséptico para el vicio que nos aflige, sino el más absoluto de los descaros, el más salvaje de los desparpajos el que asola a esa inmensa mayoría de españoles que tiene a su cargo la canalización de las opiniones de tan sucia manera que no es que haga ya lo negro blanco sino que pretende que todo el universo asombrado vea cómo una nueva e increíble especie de fascismo se extiende por esta desdichada península porque todos los que contemplan el espectáculo desde fuera no pueden creer, y no creen, que sea posible un mayor ejercicio de desvergüenza no ya popular sino social y política.

¿Parece que estoy escribiendo de la política nacional, a que sí?

Pues, no, escribo de algo mucho más importante, según Shankly, técnico del mejor Liverpool de todos los tiempos, que afirmaba que el fútbol no era cuestión de vida o muerte sino algo mucho más importante que eso: de lo que constituye la manera de ser, el ethos definitivo de un pueblo que seguramente va a pasar a la historia como el creador de un comportamiento tan mentiroso y falaz, que se atreve a gritarle al mundo entero que todo lo que éste ve en la Tv no es cierto sino la pesadilla de una lúgubre noche de invierno.
No se puede hoy, cuando todo lo que sucede lo hace en presencia del universo en su totalidad, intentar que la sociedad global te admita como un pueblo normal,serio, que cuente en el concurso mundial con una mediana aceptación, y actuar ante el orbe como una redomado reducto del peor de los fascismos.

Porque el fascismo es, sobre todo y por oposición al izquierdismo, que busca la verdad y la justicia, tratar de sepultar la realidad bajo un inmenso montón de mentiras, de falsedades tan evidentes que constarán ya para siempre en los archivos televisivos de todo el mundo, pasando a formar parte de la historia universal de la infamia.

Porque es fascismo intentar retorcer la realidad y tratar de convencer al mundo entero que lo que él ve por televisión no es lo que sucede en el acontecer diario de este asqueroso país sino una distorsión que no se sabe por qué se produce cuando las cámaras de Tv enfocan la actuación del Real Madrid cada vez que juega uno de sus partidos.

Se afirma que el fascismo, “plantea una sumisión de la razón a la voluntad y la acción, un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas que conduce a la violencia contra los que se definen como enemigos por un eficaz aparato de propaganda, un componente social interclasista, y una negación a ubicarse en el espectro político (izquierdas o derechas), lo que no impide que habitualmente la historiografía y la ciencia política sitúen al fascismo en la extrema derecha y le relacionen con la plutocracia…”. (Wikipedia).

Todas estas características se cumplen al pie de la letra en el caso del Real Madrid ¿Habrá algo más razonable que admitir la realidad? Negarla es abjurar de la propia condición humana que tipifica al hombre como el único animal racional. Pretender ser lo que uno no quiere ser es una pura contradicción en los términos. E intentar falsificar la realidad actuando contra ella a base de mentiras sólo puede engañar al propio mentiroso, o, tal vez, ni siquiera pueda conseguir esto.

¿Qué es lo que pretende el Madrid sustentando una y otra vez que es al Barça a quien favorecen los árbitros? Componente victimista de la anterior definición. ¿Y qué también asumiendo en absoluta exclusiva un nacionalismo excelso que se sitúa por encima de cualquier particularismo regional?

Está muy claro: presionar a los árbitros hasta un límite absolutamente insoportable: el razonamiento es tan sencillo que da vergüenza ajena  tan sólo enunciarlo: “árbitros, mucho cuidado con lo que hacéis, si pitando siempre a nuestro favor, os hacemos esta sucia campaña de acoso y derribo totalmente insuperable qué no seremos capaces de hacer no ya si favorecierais al rival sino tan sólo si fuerais imparciales”.

Pero este emporio fascista no se detiene ahi, en el umbral de su propia casa, con todos, entrenador, jugadores, directivos, presidente, afirmando con toda la desvergüenza del mundo, que los árbitros no sólo no les favorecen, tal como sucede en la realidad, a ellos descaradamente, sino que lo hacen a su adversario. Además, ha puesto en práctica una estrategia realmente diabólica, sabedores del fascismo sociológico que domina a este país desde hace siglos, con campañas ultranacionalistas no ya periféricas sino centrales, ha encargado a los medios de información que difundan la especie más mentirosa del mundo: que el equipo del régimen político, sea el que sea, porque forman parte de él los auténticos detentadores del poder económico, los plutócratas, está siendo perseguido a muerte por los órganos representativos del propio régimen, no importándoles nada la suprema contradicción que supone que sean todos los funcionarios que ocupan sus puestos directivos miembros salientes del propio organigrama madridista, hasta tal punto llega no ya su cinismo sino su desvergonzado descaro.

Es el famoso principio de Goebbels: una mentira, repetida millones de veces siempre se impondrá a la verdad.

Y, así, vemos cómo lo que escribe esta prensa que actúa, en este caso, como lo que realmente es,  absolutamente canallesca, trata de subvertir la realidad diciendo que esa terrible agresión que Kedira realiza sobre Abidal, que ilustra este post, estrellando los tacos de su bota derecha sobre la frente de su víctima, ante la asombrada mirada del propio árbitro, situado a un par de  metros, véase la foto, no es ni mucho menos equiparable a la que tanto denunció entonces esta misma prensa, cuando De Jong, en la final del campeonato del  mundo, le pateó el pecho a uno de los matones del Madrid, el inefable Xabi Alonso, que reparte agresiones intolerables a todo el que pasa por su lado.
Mientras que el mucho más inefable aún, Sergio Ramos, prototipo de gitano señorito, chuloputas barriobajero sevillano, que, en el partido del 5 a 0 del Camp Nou, en las propia casa de su rival, pateó por detrás alevosamente a Messi y cuando acudieron a recriminarle su acción Xavi, Pujol, Iniesta y Pujol, todos ellos peligrosos salvajes por su juego sucio, los golpeó a todos violentamente en el rostro en presencia de cientos de millones de atónitos espectadores internacionales a través de Tv y no contento con esto, ahora, este señor que recrimina a Piqué que haga declaraciones en su lengua materna, mientra él termina unas suyas con el típico saludo franquista de “arriba España”, se descuelga ahora, con todo el insuperable cinismo y desvergüenza de esta gente, diciendo que Alves ENSUCIA el fútbol porque se cae cuando ese criminal nato que es Pepe le hace una de las entradas más duras que nunca se haya visto.

Y toda esa prensa canallesca calla, como calla también que el Bernabéu le hiciera durante todo el partido a Alves el sonido del mono, en clara alusión racista, lo que no debe extrañar ya que el racismo es uno de los componentes más significativos del fascismo como nos demostraron italianos y alemanes.

Matemáticas, y maldiciones, de buena mañana

Si hay algo que aborrezca es la mala literatura, esa que, por ejemplo, habla de derechos humanos, no hay derechos humanos, coño, sólo hay derechos, a secas.


Yo estoy todavía vivo y por lo tanto tengo pleno derecho a seguir viviendo. Y para vivir, además de comer, guarecerme del frío y del calor y llevar en conjunto una vida mínimamente aceptable, necesito irremediablemente un montón de medicinas tan indispensables que, si no las tomara, moriría en 24 horas, que suman aproximadamente 200 euros, las mías, y el caso de mi mujer es todavía peor, porque sus medicinas suman, por lo menos, 1.000 euros, o sea, que son 1.200 euros de medicinas mensuales lo que necesitamos estos 2 seres humanos que todavía vivimos.

Mi pensión de la SS son 1.400 euros mensuales, después de haber trabajado y cotizado durante más de 40 años en 5 empleos a la vez, o sea, que me lo  he ganado de verdad, sin ninguna clase de cuentos.

Pues bien, Rajoy=Cameron=Artur Mas=a un partido ultraliberal neocons capitalista que ya está gobernando en Inglaterra y Cataluña y cuya máxima aspiración es la completa desaparición de lo que se ha dado en llamar el Estado del Bienestar, que, entre otras cosas, permite que los viejos enfermos tangamos una SS que nos sufraga las medicinas que necesitamos para no morirnos en dos días, arrumbados en un rincón, es lo que anuncia ya su llegada en el próximo horizonte, 20 de noviembre.

De lo que está sucediendo en RU no tengo una noticia directa, viva, como la tengo de aquí, España, pero muy bueno no debe ser cuando medio país, el de la izquierda, se le ha echado a la calle a este sinvergüenza descarado del tal Cameron. Éste, cínicamente, dice que son vulgares delincuentes los que lo han hecho, pero esto es evidentemente mentira porque a los delincuentes no les gusta que aumente exponencialmente la presencia de la policía en las calles y allí lo ha hecho hasta los 16.000 efectivos.

Lo que está haciendo Artur Mas en Catalunya sí que lo sé porque lo estoy viendo con estos puñeteros ojos que muy pronto se comerá la tierra: ha cerrado un montón de centros perifericos de salud y está privatizando o clausurando hospitales públicos de modo que los viejos enfermos de los barrios marginales, por ahora, si quieren ir al médico, han de acudir a otros muy distantes de su domicilio con el dinero y el esfuerzo que eso representa para ancianos que tienen, como yo, serias dificultades para moverse. Y el muy canalla tipo de la barbilla prominente, que indica la voluntad incontenible de hacer todo el mal que pueda para la vieja y hermosa gente, está apretando también el sueldo, como no, de los únicos que tienen controlados a través de sus nóminas, mientras que a los poderosos, les permiten pacíficamente que se suban sus astronómicos sueldos. Claro está que entre esos poderosos se hallan ellos mismos, sus hijos y los hijos de sus hijos.

Pues, bien, con este panorama, se aproximan unas elecciones generales que seguramente, tan seguro que ya han empezado a decir qué salvajadas van a hacer cuando ocupen el poder, va a ganar esa ultraderecha que representa el PP.

Y repetimos la ecuación, PP=Partido conservador inglés=Convergencia y Unión catalana=eliminación completa de eso que llamamos Estado del bienestar y que apenas si nos permite la mínima subsistencia.

Y, entonces, todos los canallas que hay en España y, por supuesto, también todos esos gilipollas que como yo dependen para seguir respirando de la SS, se aprestan a votar a esa canallesca derecha que los lanzará sin ninguna clase de miramientos no sólo a la puta calle sino también a la puñetera muerte.

Porque frente al PP la única salida posible en este jodido país es el PSOE y los medios de comunicación absolutamente goebbelsianos que lo dominan  han convencido a todos esos millones de deficientes mentales que lo habitan de que éste último partido es el culpable de la pésima situación por la que atraviesan, CUANDO ES EXACTAMENTE AL REVES, es el jodido PP y los partidos internacionales de su misma ralea los que nos han llevado a esta desesperada situación.

Si gana el PP=Rajoy=Cameron=Artur Mas, lo poco que nos queda, y que apenas si nos permite sobrevivir tan duramente como lo hacemos, desaparecerá y sólo tendremos ya el derecho al pataleo de echarnos a la calle para que no apaleen, nos detengan y nos encierren en sus cárceles esos 16.000 policías que, ahora, tienen barra libre en las calles de Inglaterra,

Y, ahora, descendamos a la aritmética.

En España, un voto a Izquierda Unida, mi partido, vale ¿5 veces más que uno del PP o del PSOE?  No sé, ni me voy a entretener ahora, no tengo tiempo, en establecer la proporción exacta, lo que sí que está claro para las mentes honradas es que cada voto que en la próximas lecciones generales se haga a IU es un voto más que, en realidad, se le regala al PP, a expensas del PSOE, y les juro que el partido de la ultraderecha española no necesita para ganar ninguna clase de regalos para jodernos el futuro a los 40 millones de españoles que sobrevivimos como podemos en este puñetero país.

Así que, 1º, maldigo con todas mis fuerzas a esa mierda de partido, el PSOE, que acaba de desperdiciar 8 años que tuvo para intentar asegurar para siempre la vigencia de la izquierda en este desdichado solar, pero todavía maldigo más a toda esa gentuza, a toda esa morralla social que se apresta a otorgarle al PP el poder que le falta, el poder suficiente para suprimir esa SS que todavía nos queda y que impide que mi mujer y yo nos muramos ya de nuestras gravísimas enfermedades por falta de asistencia médica.

Malditos sean, joder, tanto los unos como los otros.