Florentino Pérez y Franco,es preciso que todo cambie para que todo siga igual



 En la edición de hoy de El Confidencial, puede leerse:

“TAMBIÉN HA GANADO GESTIÓN DE GUARDERÍAS
Florentino Pérez se queda con el nuevo negocio asistencial de la Comunidad de Madrid

El presidente de ACS (EFE).
Clece suma y sigue. La todavía filial de servicios de la constructora ACS acaba de adjudicarse el concurso realizado por la Comunidad de Madrid para gestionar el Servicio de Asistencia a Domicilio (SAD) especializado en personas que tengan reconocida la situación de dependencia, según confirman fuentes oficiales. Esta partida tiene autorizada un gasto de 21,7 millones de euros y permitirá atender a cerca de 7.000 usuarios dependientes hasta 2012″.

Florentino Pérez. Hubo, seguramente, quien me tomó por loco cuando yo comparé al Presidente de ACS con Franco.

Como también habrá por ahí quien ya esté cansado de oirme mencionar todos los días la regla de oro de la ultraderecha mundial: “es preciso que todo cambie para que todo siga igual”: Príncipe de Lampedusa.

Los personajes son los mismos, las tácticas, no.

En 1.936, España estaba dividida en 2 grandes fracciones, la izquierdista revolucionaria que había ganado las elecciones y la derechista, que las había perdido, pero que no se conformaba.

Y el padre de los jefes de Florentino, que se llamaba Juan March, llamó a Franco, Capitán General en Canarias, que ya había mostrado su disposición a sublevarse contra el gobierno legítimo de la República y le dijo: “Mi general, ¿qué necesita v. para empezar la sublevación?”.Y Franco le contestó: “que me saquen de esta cárcel insular en la que me ha desterrado ese gobierno infame de la República”. Y el magnate le dijo: “Mañana mismo le envío un avión para que pueda usted salir de ahí e ir adonde quiera para dar el golpe de Estado”.

Todo lo demás ya lo conocen todos los españoles que estén interesados en ello: una espantosa guerra civil entre hermanos y más de un MILLON de muertos. De perjudicados, ni les cuento.

Así es la ultraderecha, o así era, hasta que llegó Lampedusa, un príncipe ultraderechista que tenía una de las mejores bibliotecas de Italia, quiero decir que era un hombre cultísimo, seguramente uno de los más reaccionarios del mundo, pero inteligente y muy culto, no sólo había leído a los clásicos sino también, por supuesto, a Marx, y sabía que éste tenía razón y que su análisis históricoeconómico era inatacable y pensó que si se dejaba al libre impulso de las ideas revolucionarias el devenir del mundo era posible que se produjera una involución total de la situación y dedicó todo su tiempo y estudios a tratar de evitarla y, al fin, dio con la receta: la involución no se produciría nunca si se consideraba innecesaria porque la situación de explotación universal de las clases trabajadoras por las empresariales ya no se daba, la conclusión era clara, no se trataba de cambiar la situación realmente porque entonces Marx y sus tesis habrían triunfado sino de realizar un cambio total pero sólo aparente: hacer que todo cambiara de tal modo que todo en realidad siguiera igual.

 Y en eso estamos. Revoluciones armadas que traten de subvertir la situación ya no hay si no es en los países más atrasados del mundo, o sea, en aquellos que realmente todavía están por civilizar.

En los civilizados, la lucha armada para hacerse con todo el poder, incluso el político, ha sido casi totalmente rechazada, ya no hay que enviarle a Franco, desterrado en Canarias, ningún avión que ya no se llamaría Dragón Rapide, no, se han inventado otros medios de lucha por el poder mucho más sutiles y diferenciados, se ha buscado en las viejas y pobladas bibliotecas de la derecha, lo más aprovechable a sus intereses de las antiguas doctrinas políticas, y se desempolvó la de la democracia, ahí es nada, el poder, cratos, para el pueblo, demos.

¿Hay quién dé más? ¿Se puede criticar razonablemente una teoría política que hace al pueblo el auténtico dominador del escenario político?

Claro que yo también sé que ésta es una de las más grandes mentiras de la historia, que no es sino aquella trampa saducea que Lampedusa pedía o buscaba para que su máxima pudiera cumplirse al pie de la letra: desde que la democracia reina omnímoda como la única doctrina  política aceptable, el menos malo de todos los sistemas políticos, según Churchill, nadie puede levantar la voz contra una situación por más injusta que sea si se lleva a cabo dentro del marco formal de una democracia, de tal modo que ahora se puede desmontar todo el sistema público de salud, como se está haciendo ya en Cataluña, bajo del dominio de Ciu, si esto lo hace alguien, Mas, que ha sido elegido mediante el sufragio de unas hurnas a las que acudieron unos ciudadanos que, ahora, como contaba yo el otro día transcribiendo el chiste de Ferreres en El Periódico, cuando 2 viejecitos, como yo, acuden al Hospital y se encuentran con que éste ya está cerrado para siempre y en su puerta pueden leer que también ha sido suprimido el servicio de ambulancias. Y el viejecito le dice a sus señora: “¿Y sabes lo que más siento de todo esto?: que lo  han conseguido con mi voto”.

Tal vez, si pudiéramos rascar un poco, a lo peor descubríamos que allí también se ha hecho cargo de dichos servicios de hospital y ambulancias otra empresa del Ser Superior absolutamente omnipresente en toda España, mientras todo el país contempla embobado como su equipo, el Real Madrid, le ha metido 7 goles al mejor de los equipos de fútbol chino.

Resumiendo: “Juan Andua Diaz, 21 de octubre de 2010. Comentario a la carta abierta que Ramón Caldeón dirige a Florentino Pérez. Periodista Digital:

“Que poder tiene florentino, esta carta ni se ha pulicado en AS ni Marca ni en el pais ni en el MUndo, ni siquiera en el sport de barcelona, cuanto poder tendra para que ni en television ni en radio se publque una carta, sea verdad o mentira lo que deja bien claro, es que los grandes medios informativos están manipulados, y un señor con dinero puede callar a practicamente todo un Pais”.

La situación que denuncia este sr. es exactamente la misma que todos denunciábamos respecto a Franco: nadie, en aquellos 40 ominosos años, hubiera conseguido que algún medio de comunicación publicara una carta en la que se maltratara el honor del generalísimo.
Lampedusa, sí, Lampedusa: “Es preciso que todo cambie para que todo siga igual”.

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