Carnicero.

Carnicero, dice en su blog, 20 de julio, 2.011:

Sigo teniendo mi corazón y mi pensamiento en la izquierda de mi pecho. Mi sangre cada vez es más roja y se bombea con más fuerza.
Soy un hombre poderoso, porque tengo este Blog del que no me puede echar nadie. Aquí mandan mis lectores. Aquí no hay favores que pagar. Mis páginas están abiertas al debate social, están a disposición de los marchantes del 15-M por las carreteras de España.
Desde aquí invito a los organizadores a que publiquen una crónica con la frecuencia que quieran en las páginas de esta, mi casa, que pasa a ser la de ellos también.
Los que tratan de desacreditarme diciendo que pronto acabaré en las páginas y las ondas de la extrema derecha, no me conocen.
Yo estoy en mi sitio. No me he movido de la izquierda en donde he recorrido mi vida. Y no lo voy a hacer ni por rencor, ni por revancha.
Quien esté esperando para ver un giro a la derecha en mi compromiso intelectual que se busque una hamaca cómoda para pasar la eternidad.
He estado orgullos de trabajar 17 años en la Cadena Ser. Siempre en libertad; la he ejercido con tanto ahínco que me han acabado echando. Pero este es el principio de una aventura apasionante en donde ligero del equipaje, con muy poco dinero, me voy a dejar la piel en la democracia 2.0. Codo con codo con quienes tienen todavía menos que yo.
Porque el socialismo en libertad no entiende de chanchullos, amiguismos, componendas y entendimiento con el poder.
Seguiremos informando como siempre”.


Carnicero es un magnífico ejemplo para explicar lo que yo entiendo por izquierda. Lo he dicho ya muchas veces: izquierda es la pasión por la verdad y el servicio indeclinable a la justicia.


Carnicero fue un hombre de izquierdas, servía a la verdad y luchaba duramente porque triunfara la justicia hasta que, un día, a Zp se le ocurrió la maldita idea de que podría muy bien ser el director de ese periódico que estaban proyectando en el psoe, Público.

Zp, como todo hijo de vecino es una máquina de cometer errores, las cosas no se dice que se van a hacer, se hacen. Fue un error decirle a Carnicero que lo iban a hacer director de Publico y, luego, no hacerlo simplemente porque creyeron que iba a ser mejor otra de las alternativas.

Digo que fue un error porque aquel paso en falso echó a perder a un tipo que hasta entonces fue un magnífico hombre de izquierdas. Los hombres tenemos esa máquina que es el cerebro pero también esa puñetera víscera que es el corazón.

A Carnicero le encantó la posibilidad de ser, al fin, director de un periódico,  por eso se sintió tan frustrado cuando el asunto no cuajó. Y, en su corazón, esa maldita víscera, penetró el resentimiento, contra Zp, contra el Psoe.

Fue entonces cuando la puñetera máquina que es mi cerebro me avisó de que algo le estaba sucediendo a Carnicero y lo dije en un post que colgué por aquí y que titulé: “¿qué le pasa a Carnicero?”. O algo así, ya saben que siempre cito de memoria.

Ahora, ya lo sabemos todos porque él se ha encargado de decírnoslo.Zp había cometido el error de decirle que pensaba en él como director de Público pero, al final, por lo que fuera, no lo hizo y Carnicero, cegado por lo que sentía su corazón, pasó de ser un hombre de izquierdas a un tipo de derechas.

Un tipo de izquierdas, como no, hubiera tenido los redaños suficientes para seguir siéndolo. Hubiera dicho: “coño, una mata que no ha echado frutos”, hubiera admitido que aquellos que habían pensado en él para dirigir el citado diario tenían también el derecho a dejar de hacerlo, pero no, permitió que su pobre corazón dirigiera sus sentimientos y comenzó a luchar contra Zp, en todas las tertulias de la Ser en las que yo le oí participar y motivó aquella reflexión mía.

Cuando Carnicero se dejó llevar por sus sentimientos y no por la razón dejó de ser de izquierdas porque traicionó a la verdad, cuando no admitió que Zp, que tuvo el derecho de pensar en él para dirigir Público, tenía también todo el derecho del mundo a cambiar de opinión. Murió en aquel momento una de las causas que tipifica a un hombre de izquierda, el servicio a la verdad.

Pero, en ese camino de desafección a la izquierda, Carnicero todavía dio un paso más: cometió la injusticia de comenzar a trabajar en contra de lo que siempre había creído, que las ideas de izquierda gobernaran su mundo, el mundo en el que él vivía.

Todo lo demás ha venido rodado: su tarea cotidiana de demolición de todo lo que oliera a psoe se ha hecho tan ostensible, tan evidente que todo el mundo acabó percatándose de que ya no servía a la verdad ni era justo con lo que estaba ocurriendo en el panorama político nacional.

Y los que, dentro del organigrama de la Ser, tienen por función cuidar de que las personas que trabajan para ella guarden, dentro de lo posible, la ecuanimidad y no actúen por el más cerrado de los sentimientos, no tuvieron más remedio que prescindir de sus servicios, lo que ha motivado que Carnicero les dé definitivamente la razón: se ha revuelto como una fiera y se ha puesto a morder con instinto realmente asesino a quienes durante 17 años le ofrecieron sus micrófonos para que dijera cuanto se le antojara.

Y ya, este antiguo hombre de izquierdas, ha perdido totalmente los estribos y ataca ciegamente a todos los que fueron los suyos: la Ser sólo fue buena mientras él estuvo allí pero  ahora, que prescinde de él, es una puñetera mierda seca pinchada en un palo, que sirve ciega y estúpidamente los bastardos intereses del partido que él defendió hasta que cometieron el error de decirle que habían pensado en él para que dirigiera el periódico que trataban de lanzar.

Para mí, todo esto es una verdadera lástima, porque Carnicero fue un hombre absolutamente válido mientras logró que su cerebro se impusiera a su corazón, mientras dejó que la lógica del pensamiento se impusiera al resentimiento que nuestro corazón intenta tantas veces imponer cuando los otros se comportan en contra de nuestros puñeteros intereses, de modo que ha acabado como aquel otro puñetero Beltrán Duguesclín, cuando dijo aquello de “ni quito ni pongo Rey, sólo ayudo a mi señor”. 

Duguesclín, entonces, tampoco se comportó como un hombre de izquierdas ya que debió de haberse detenido a pensar quién tenía razón en aquella mortal pelea, antes de ayudar a uno de los contendientes. 

Sobre la moralidad de la derecha.

Por mi extracción social, por mi formación y por mi actividad profesional yo soy una contradicción con patas.

Soy el hijo mayor varón de un tipo al que en su pueblo, Mula, Murcia, llamaban “El conde” no sólo por su aspecto físico sino también por la elegancia de su comportamiento en todos los órdenes. Dueño de una inmensa cultura poseía la mejor biblioteca de la provincia. No tenía una profesión en el sentido rigurosamente técnico de la palabra, pero todo lo que de intelectual o artístico se hacía en el pueblo llevaba su rúbrica, de modo que era al propio tiempo el entrenador del equipo de fútbol y el director de todas las funciones de teatro que allí se montaban. Para mí que era un auténtico genio precursor de muchas de las actitudes que hoy son patrimonio común de la gente, sobre todo en el aspecto moral y de las costumbres. Nunca fue monógamo y cambiaba de mujer con la misma frecuencia que yo de traje, o sea, una vez al año, por lo menos, cuando se me rompía.

De aquella formidable biblioteca yo leí varias veces los libros que me interesaban, de modo que no tuve más remedio que ser de izquierdas, porque la izquierda tiene sus fuentes en la cultura secular, en ese poso de sapiencia que tiene la historia de la auténtica cultura.

Hay una corriente de pensamiento por ahí que critica severamente posturas como la mía que sostienen que no se pude ser buena persona y de derechas.

En mi època de madurez, yo era, aquí, en esta ciudad en la que vivo, Cartagena, director de la Telefónica, Decano de los Procuradores de los tribunales, a la vez que realmente llevaba el despacho de abogados de más trabajo de la ciudad. 

Estaba, pues, condenado a convivir  con gentes como el Capitán General de la Zona Marítima del Mediterráneo, el Gobernador Militar, el alcalde, el Comisario de Policia, el Magistrado Decanoy todas las fuerzas vivas de la ciudad, que según algunos fue la cuna del Opus Dei y Fuerza Nueva de la Región.

O sea que durante 30 años de mi vida, cené todos los sábados, con toda esta gente y sus correspondientes esposas que, entre paréntesis, eran y son mucho más reaccionarias que sus maridos.

No se lo deseo a nadie. Todos los sábados, durante los peores años de mi vida, durante 30 años, tuve que soportar horribles sobremesas nocturnas con espantosas discusiones políticas con lo peor o lo mejor, según se mire, de una clase política representativa de lo que es España.

Cuento todo esto intentando demostrar que sé perfectamente lo que digo cuando afirmo que no es cierto eso que se dice frecuentemente de que hay buenas personas que son de derechas.

Cuando se afirma esto se confunde el buen comportamiento social aparente de las personas con lo que es el fondo ético de lo que realmente piensan.

No se puede ser buena persona cuando se piensa que uno tiene derecho a todo por haber nacido en una determinada clase social, haber cursado estudios superiores y consecuentemente haberse colocado en los mejores puestos de una sociedad que, como ya he dicho en otras ocasiones, se halla absolutamente podrida.

Está claro que esta gente no mata y  no roba, porque no tiene necesidad de hacerlo normalmente pero cuando lo tiene que hacer, porque las circunstancias lo exigen, lo hace, con la mayor naturalidad porque piensa sinceramente que España es suya.

Los casos de los Fabra, Camps, Trillo, Rato, Zaplana y Aznar no son la excepción sino la regla entre ellos, están absolutamente convencidos que esa situación de privilegio inmoral de la que gozan no es tal sino la lógica consecuencia de ser ellos lo que son y como son.

Y sus seguidores no sólo no se asquean de sus conductas sino que por el contrario las divinizan.

Entonces, ¿cómo se puede decir que hay gente decente, honrada, buena gente que son de derechas?

Es una imposibilidad metafísica que una buena persona admire a Aznar como el hombre más importante de su vida política, un tipo que llevó la guerra y la muerte de ancianos, mujeres y niños inocentes a un país como Irak sólo por intereses bastardos de índole económica, que ha culminado su carrera moral siendo miembro del Consejo de administración de las empresas periodísticas de Murdoch, este tipo que ahora está siendo sometido a investigación por el Parlamento británico por haber cometido toda clase de las peores tropelías en el funcionamiento de los medios de comunicación de los que es propietario y que aprovecha dichos medios para echar toda la tierra encima que puede sobre el país del que fue presidente durante 8 años.

Si v. habla con una persona de derechas sobre Aznar, le dirá que sí, que, efectivamente, en estos casos, se equivocó, se sigue equivocando,  pero que en cambio….

En cambio, ¿qué, podemos dividir a las personas en compartimentos estancos, en los que una mano no sabe realmente lo que hace la otra?

La derecha, por lo menos, la que yo conozco, se debate sobre nadando en un inmenso mar de inmoralidades de las que no se puede salvar a nadie.

Liberalismo "versus" comunismo, de los derechos adquiridos por el mero nacimiento como el origen de todos los males.



 “Fernando Mora dijo…
Según estoy leyendo, el liberalismo emprendió esta cruzada al, dando por enterrada la ideología comunista, es la islamista la única que queda que puede enfrentar su triunfo en las conciencias del ser humano y por ende en la sociedad. Por eso se la ataca con el poder militar que la primera tiene.

18 de julio de 2011 22:59″.

Hay personas que tienen un instinto infalible para encontrar el centro neurálgico de las cosas. Una de ellas es F. Mora, el puñetero pone siempre el dedo en plena llaga, de tal modo que a mí, por lo menos, me conduce en volandas adonde llevo toda mi vida queriendo ir. 

Porque lo que yo he tratado, y trato, siempre es de acabar comprendiendo cómo y por qué el mundo funciona así y creo que este “outsider” me ha llevado de la mano al corazón del problema cuando me ha   planteado, los últimos días, con una machacona insistencia que volviera a releer aquel post que escribí un día bajo el título del “liberalismo es el nuevo fascismo”, o así.

Como hemos visto, la última o la penúltima cosa que me ha dicho Mora es que los usa creen que el islamismo es su máximo enemigo. Yo no lo creo así.

No creo que el liberalismo usaniano piense que su principal enemigo a batir sea el islamismo.

Más bien, se me antoja que el grano en el culo que padecen se llama China y los países emergentes, cuya base iniciática es precisamente el marxismo.  

Lo que ocurre con esto es algo parecido a lo que me sucede a mí con el chat de saco. Los de Saco se han conjurado para ni siquiera nombrarme porque consideran que ésta es la mejor manera de silenciarme.

Todo los fieles seguidores de Goebbels, príncipe de los fascistas, han asumido como el más efectivo de sus principios el de la reducción del enemigo principal al más absoluto de los silencios, de este modo, en lugar de seguir admitiendo no ya sólo como el principal enemigo de su liberalismo capitalista imperialista al marxismo que, además, es su enemigo natural: liberalismo=libertad económica absoluta “versus” marxismo=sometimiento inexorable de toda actividad a la economía, quieren enfrentar, fraudulentamente, a sus bases al antagonismo contra un tigre de papel, el islamismo.

El islamismo no tiene ninguna base científica, es decir que, desde el punto de vista lógico, ni siquiera existe, es sólo una superstición más y, como tal, pertenece al dominio de lo irracional y no preocupa demasiado a los estudiosos defensores del liberalismo, aparte de una simple cuestión de policía, que tiene por objeto prevenir nuevos atentados como los de la torres gemelas.

Fuera de esto, no es un fenómeno siquiera considerable, es decir que sea digno siquiera de tenerse en cuenta desde la perspectiva del enfoque general de la política decisiva del futuro.

Entonces, desde un punto de vista rigurosamente  goebbelsiano de la cuestión, no sólo no es un fenómeno a silenciar como la plena y excluyente vigencia del marxismo chino, sino precisamente todo lo contrario: se trata de un fantoche a agitar ante los aturdidos ojos de los ingenuos espectadores para que sigan pensando que ése es realmente el enemigo, una superstición como ya hemos dicho, esquivando así la consideración del enemigo auténtico, del enemigo real, ése que les está ganando la batalla a una velocidad mucho mayor de la que ellos, los Usa, preveían.

Ahí es donde está su auténtico problema, si el liberalismo es su palabra mágica, su tótem, el marxismo-comunismo es su moloch,  lo que al final de la historia, si es que la historia puede tener final, prevalecerá es esa idea incrustada para siempre en el fondo del corazón del hombre, de que todos somos iguales y tenemos los mismos derechos por el mero hecho de haber nacido sobre la misma Tierra, que no es un sitio diferente para cada uno sino el mismo y puñetero sitio por mucho que les pese a los canallescos usurpadores.

E igual como todos los hijos que nacen en una misma familia tienen igualdad de derechos en los países debidamente civilizados, todo los hijos nacidos en esta inmensa familia que constituye la humanidad tienen igualdad de derechos y cualquier situación que contradiga este elemental principio  no sólo es injusto por naturaleza sino también abominable.

Así de sencillas son las cosas.

Pero entonces ¿qué es lo que falla?

La idea política que impera en el mundo. Una serie de canallas intelectuales ha empeñado toda su vida en implantar una teoría política no solo malvada sino también aberrante.

Ahora, la llaman liberalismo pero antes ha tenido infinitos nombres: soberanía, de soberano o rey, derecho de propiedad, de propietario, derecho de conquista, derecho de apropiación, derecho de ocupación originaria, derecho de descubrimiento, derecho de invención o de propiedad intelectual, etc. todos ellos, como se ve, basados en una concepción del hombre y de la vida esencialmente egoísta que ha tendido siempre a sobreproteger al individuo en contra del verdadero ser social, el hombre concebido sobre todo en aras de los otros, o sea de la alteridad  frente al más asqueroso de los egoísmos.

El problema, el auténtico, el verdadero problema que tiene, ha tenido y tendrá la humanidad es precisamente éste: desmontar de una puñetera vez esa nefasta idea de que el hombre, en sí mismo, en su egoísmo perverso,  es el eje alrededor del cual debe de girar todo, cuando es precisamente al revés, son “los otros”, ésos que se oponen radicalmente al “yo” los que realmente deben de ser protegidos frente a éste.

Lo común frente a lo único. Lo social frente al monstruoso y canallesco imperio del yoismo, la victoria del socialismo frente al egoísmo liberalizante que no es sino el más falso de los  señuelos para imponer la más absoluta esclavitud.

Esto es precisamente lo que me asombra más de este asunto, como siglos y siglos de oscurantismo, de perversión no sólo de las ideas sino de todo el lenguaje nos ha llevado a que nos hablen de liberar al hombre los que sólo quieren esclavizarlo cada día más.

Y, así, hemos tenido que soportar, y soportamos, pero de qué modo, que nos hablen de libertad tipos como Aguirre y  Rajoy, que no son sino la mejor reproducción de la Thatcher y el Reagan, gente que se opone con todas sus fuerzas a que todos los hombres seamos iguales, que es la única manera de que todos los hombres, a la vez, seamos libres, porque tengamos las mismas y reales oportunidades de abrirnos paso en esa encarnizada lucha que es la vida, sin que las condiciones familiares o sociales privilegien o favorezcan a unos sobre los otros por el mero hecho de la familia o del grupo social en el que han nacido.



La nuevas Cruzadas.

                                                                     Max Weber


Esta mañana, apenas me he despertado, me ha venido a la cabeza una vieja palabra: cruzadas. Y, a su amparo, me han llegado  los recuerdos de Corea y Vietnam, pero también los actuales de Irak, Afganistán, Egipto, Yemen, Libia y Siria.

¿Es una coincidencia? Todos estos países, bajo regímenes políticos distintos, tienen un fondo común, su concepto religioso de la vida es distinto al nuestro.

¿Es eso lo que ha motivado sus respectivas invasiones? Y me adelanto a las protestas: “Ojo, que a Egipto, Yemen, Libia y Siria no se las ha invadido”. ¿No?

Hay muchas formas de invasión y desde Lampedusa, al que no me cansaré nunca de citar, la táctica invasora ¿o invasiva? de Occidente ha cambiado mucho ya que se trata, ante todo, de que no se note, de que no sea demasiado evidente que tras esos inocentes juegos de guerra modernos, se halla nuestra puñetera civilización, que, por favor, no tratemos de ocultarlo, se basa en un concepto de la vida cristiano, por oposición a islamista.

Y un puñetero materialista, olvidándose muy oportunamente de Marx, me dirá también: “coño, pero a quien se le ocurre ahora hablar de religión cuando de lo que se trata es de economía, coño, otra vez, es la maldita economía, estúpìdo”.

Y yo, quizá, trate de defender mi postura, recurriendo al maestro  Weber, que nos enseñó que, tras las distintas aventuras políticoeconomicas de los anglosajones y de los latinos, estaban sus respectivas religiones, la protestante y la católica, para fundamentar sus distintas evoluciones históricas.

O sea que los más sabios que en el mundo han sido nos dicen que “ojo, religión y economía no sólo han estado sino que estarán siempre indisolublemente imbricadas en el fondo de las motivaciones de las grandes revoluciones históricas”. 

Y una de ellas, por ahora, la última, es este feroz viento huracanado y revolucionario que asola el mundo y que, qué casualidad, resulta que sopla más donde más interesa a los Usa que sople.

Y no nos olvidemos tampoco de que ese hombre genial, que puso en marcha la penúltima revolución conservadora con la ayuda poderosísima de las mejores armas de destrucción masiva, escribo  del 2º de los Bush, hablaba continuamente de que lo suyo era una misión divina, y no digamos nada de su acólito predilecto, Aznar, está completamente convencido de que lo suyo es consecuencia de un mandamiento que se basa en el Camino de monseñor Escrivá y en esa feroz secta cristiana los legionarios de Cristo que, con tanta fe, profesa su mujer y ya se sabe que dos, si duermen sobre el mismo colchón, acaban siendo de la misma opinión, sin que sea necesario recurrir a aquellos extraños compañeros de cama de los que nos hablaba el inefable Fraga, que también tiene mucho que decir al respecto.

El caso es que la religión nadie ha dicho todavía que sea el auténtico motivo de estas última invasiones que esa marioneta trágica de la Onu, como es lógico, se ha ocupado de bendecir vergonzantemente.

Pero haberlas, haylas. Si no a las claras, si en el fondo. 

Porque, para mí, que, qué le voy a hacer, si además de haber nacido en el Mediterráneo, soy marxista, todo esto que reluce bajo el sol, no es más que una puñetera superestructura económica y la economía, como nos enseñó, ya lo he dicho, el maestro Weber, se halla poderosamente influenciada por la religión, que no es sino una peculiarísima manera de concebir el mundo y la vida, de modo que, al fin, además del oro negro, en el fondo de todas estas luchas que nos asolan, se halla también una diferente concepción de la vida y, no lo olvidemos, también de la muerte, porque muertes, además de petroleo,  hay por esos desdichados países que parecen dejados de la mano de  sus dioses, llámense Alá o Jesucristo, hay a montones.



El lenguaje, su perversión

    Claude Lévi-Strauss


Hace muchos años, cuando yo todavía era una persona normal, quiero decir que cuando la vejez no me había derrotado definitivamente y estaba lleno de magníficos proyectos, me plantee escribir un ensayo en el que trataría de demostrar que el lenguaje fue el invento del mas fuerte del grupo primitivo para someter aún más a los otros, mediante la falsedad y el engaño.

Hoy, al revisar los artículos de Publico, me ha llamado la atención el de Escolar “el uso perverso del lenguaje” y, al leerlo, compruebo que Levi-Straus, el padre del estructuralismo, ya había llegado a esa misma conclusión en sus estudios de campo.

Cita Escolar: “Como decía el antropólogo Claude Lévi-Strauss, “la función principal de la escritura antigua era facilitar la esclavización de otros seres humanos”. Al igual que otras tecnologías, la bendita palabra escrita se inventó como una herramienta de dominación: como un instrumento al servicio de los reyes y sacerdotes sumerios, que usaban a sus escribas para cobrar impuestos, contar esclavos, sacos de trigo y cabras, y administrar un imperio en expansión”.

No parece que haya cambiado mucho la intención final del lenguaje, lo que daría toda la  razón al título que Escolar da a su artículo de hoy. Yo he rebuscado en los archivos de mi ordenador y no he hallado el texto aquel que escribí hace ya tantos años, que creo que anda por esos blocks de notas que he perdido por los innumerables cajones de este desordenado despacho y que no vale la pena buscar porque las conclusiones a las que llegué son las mismas que ya expresó Lévi-Strauss. Sólo por curiosidad transcribiré a continuación el texto que ha aparecido en el ordenador:

     Tal vez, en sus orígenes, el lenguaje fue un instrumento de verdadera significación, pero pronto fue dominado por el poder y comenzó su proceso de mistificación, convirtiéndolo en el mayor instrumento de dominación.

     En el mejor de los casos, el lenguaje es figurado, y, por lo tanto, un instrumento de aproximación más que de expresión, que trata de comunicar una idea pero que no lo consigue nunca.

     Pero esto, claro, en cuanto al lenguaje común, al lenguaje bien intencionado, al que utilizan los inocentes, el lenguaje del hombre de la calle, que intenta realmente conseguir una perfecta expresión de lo que pensamos o de lo que sentimos, pero es que éste no es el uso corriente, general, habitual del lenguaje.

     El lenguaje, en su uso mayoritario, trata siempre de ocultar la verdad.

     Si intentáramos hacer una sincera y honesta estadística del contenido de verdad que hay en cada una de nuestras expresiones, quedaríamos atónitos al comprobar que hay muy poca verdad en todo lo que decimos, hay muy poca auténtica significación.

     Si tomamos, por ejemplo, a ese hombre del suburbio de las grandes ciudades que se levanta a las cinco de la mañana para realizar un trabajo que aborrece a fin de mantener a una familia por la que se siente esclavizado, y anotamos todo lo que dice, comprobamos que, aun inconscientemente, no hace sino falsear la verdad, cuando desea buenos días a su mujer y a sus hijos, cuando saluda a sus vecinos, a sus compañeros de trabajo, a sus jefes.

     Desde ese primer momento de su jornada, comienza a ocultar lo que piensa, lo que siente y lo hace mediante el lenguaje, que ha dejado de ser un vehículo de expresión de lo que piensa y siente, un vehículo de verdad, un vehículo de significación.

     Y lo hace así no porque sea precisamente un malvado sino porque no tiene otro remedio si quiere convivir, lo hace así porque es un buen hombre que quiere conservar la paz familiar, la paz laboral, la paz social.

     Un hombre lo suficientemente consciente para percibir la verdad que le rodea y lo suficientemente sincero para expresar continuamente esa verdad sería agredido por los que con él conviven y terminaría encerrado en un manicomio.

     Por eso se ve obligado a utilizar un lenguaje falso que, con el tiempo ha olvidado su falsedad.

Caso Faisán, historia de hoy mismo


¿Se puede vivir en un país en el que una parte de la prensa, la mayor de la que se publica en Madrid, se revuelve contra el ministro, y el gobierno, que más ha hecho contra Eta, acusándoles de colaborar con ella?

¿Se puede vivir en un país en el que los jueces, que deben de ser por exigencia principal de su profesión, imparciales, arriman con sus cotidianas decisiones el ascua a su propia sardina, es decir, al partido en el que militan todos sus familiares menos ellos, que no pueden hacerlo en ninguno de ellos, pero que todo el mundo sabe dónde están realmente? 

Y no estamos hablando de 2 noticias distintas sino de la misma: un juez ha dictado auto de procesamiento contra 3 de los más altos directivos del ministerio de Interior, cuando apenas si se han apagado las luces y los micrófonos en el salón en el que se proclamaba candidato del Psoe para las próximas elecciones generales al que todo el mundo, menos el PP, claro, considera como el mejor ministro de la materia que nunca tuvo España, y que ha situado para siempre a Eta contra las cuerdas.

Pero éste es el país que tenemos en el mundo en que nos ha tocado vivir, de tal modo que la aves de caza lanzan disparos contra las escopetas y todos lo consideran normal porque ya es normal que el cinismo y la hipocresía se hayan convertido de algunos de los peores vicios en las 2 mejores virtudes a los ojos de una ciudadanía que ha perdido no sólo la vergüenza sino también la conciencia moral y el sentido de la realidad de tal modo que está asestándose a sí misma los últimos golpes mortales sin darse la menor cuenta.

Porque apostar por los cínicos, los sinvergüenzas y los criminales no les será vano. Estos delitos políticosociales siempre se acaban pagando y, si no, que se lo pregunten a todos esos pueblos que han tenido que saldar sus cuentas consigo mismos: el alemán y el italiano, y a su manera también el español, por el crimen de haberse dejado llevar por el nazismo, el fascismo y el franquismo.

Porque no lo debe de dudar nadie, la bestia que asoma ya su hocico por la puerta entreabierta no es un régimen normal, gobernado, dirigido por un partido normal, sino una nueva reedición de aquel régimen, el franquismo, que nos mantuvo atados de pies y manos en una de las peores esclavitudes modernas que el mundo ha conocido.

Todos los síntomas indudables están ya concurriendo:

A) el cansancio, el agotamiento social, la gente ve como su vida se empobrece a ojos vistas, a una velocidad tal que piensa que en poco tiempo más la situación puede llegar a ser irreversible y que los obligados a sacarlos del atolladero no sólo no lo hacen sino que echan más leña al fuego porque piensan, quizá con razón, que todo será mejor para ellos si todo va peor para el pueblo;

B) la democracia como sistema eficiente de gobierno se ha desprestigiado totalmente, cunde la sensación de que todo va a seguir igual gane quien gane las próximas elecciones generales porque lo que nos mantiene en esta irresistible situación no son las personas concretas que dirigen el país ni tampoco los partidos que se van a turnar en el gobierno sino la estructura actual del propio páis en si mismo,

C) de modo que es absolutamente necesario un nuevo golpe de Estado como aquel del 36 para que “una nueva mano de hierro se haga con los destinos de la Patria” por otros 40 años, por lo menos, porque está comprobado que a este desgraciado pueblo no se le puede dejar solo;

D) hay, no obstante, 2 dificultades, en modo alguno insalvables para que no se produzca una nueva SALVACION:

a) que no se ve por ningún lado ese militar ungido por la segura mano de Dios para que venga de nuevo desde el cielo a salvarnos a todos de esta evidente perdición, y

b) que la más moderna y admitida filosofía política ultraderechista parece haber abandonado, quizá para siempre, la teoría golpista, de modo que ahora los golpes de Estado se producen de una manera completamente distinta: depauperando hasta el último límite a las clases populares de tal modo que no exista ya en ellas ninguna capacidad de análisis dialéctico de la situación y se admita a ésta como un estadio absolutamente natural en el desenvolvimiento de la historia humana.


El corazón de las tinieblas.

A mi amigo bemsalgado, con todo el agradecimiento del mundo.

Movidos por un impulso irresistible, que no sabemos bien a qué se debe, no hemos podido menos que titular la crónica que vamos a intentar con el viejo y entrañable mote del maestro Joseph Conrad.

Y es que lo que se cierne sobre el mundo no es sino un espeso manto de tinieblas, cuyo corazón se agita como loco de un sitio a otro, en apenas unas horas.

En el blog de bemsalgado, “beminvitados”, Fernando Mora ha colgado un enlace tremendo ilustrado con la siguiente fotografía:

que bem ha titulado así: “LIBIA en la calle, que no te calle el fuego asesino”, y. a continuación, aparece escrito el siguiente texto que reproducimos en su integridad:

“Medios occidentales censuran protesta de 1 millón de personas en Libia contra la OTAN

Cerco mediático en Occidente deja de reportar una de las protestas civiles más grandes de la historia: más de 1 millón de libios se reunieron para marchar en contra de la invasión de la OTAN y el genocidio que ha provocado.

El pasado 1 de julio más de 1 millón de libios marcharon en Trípoli hacia la Plaza Verde en rechazo de la invasión militar que despliega la OTAN en su país. Los manifestantes expresaron su apoyo al gobierno y los pobladores de Benghazi y Misrata que están siendo perseguidos por las fuerzas rebeldes fondeadas por la OTAN, la CIA y otras agencias. Una persecución que ha tomado tintes raciales ya que algunos medios han reportado que Gaddafi ha empleado mercenarios africanos, por lo cual en estas poblaciones tomadas por los rebeldes —o contrarrevolucionarios— se han efectuado linchamientos y otras atrocidades en contra de la población negra.

Libia es un país de poco más de 6 millones de habitantes y más de 1 millón marcharon el 1 de julio en una de las protestas públicas más grandes de la historia en cualquier país del mundo. Sin embargo, la mayoría de los medios occidentales (incluyendo a Al-Jazeera, que parece estar controlado por los mismos intereses) no dieron a conocer ni siquiera que esta protesta se había realizado y menos su envergadura. El cerco mediático deja claro que el discurso occidental de libertad de expresión y democracia es una gran ilusión: cuando todos los medios masivos se alinean con los gobiernos de las grandes potencias en una ofensiva ilegal que constituye un claro crimen humanitario, ¿dónde está la democracia informativa? Cuando las protestas eran en contra de Gaddafi, y en un número mucho menor, éstas aparecían sistemáticamente en las primeras planas de medios como el New York Times, The Guardian, El País, el Huffington Post, Le Monde, etc.

Científicos independientes dicen haber confirmado el uso de uranio empobrecido en Libia en contra de las fuerzas de Gaddafi y de la población civil; irónicamente uno de los argumentos que se manejan para intervenir en estas guerras es salvar a la población del riesgo de que su dictador utilice armas de destrucción masiva.

Antes de la invasión de las fuerzas de la OTAN, Libia atravesaba un relativo bienestar económico (lo cual, más allá de sus excentricidades, hace que la gente apoye en su mayoría a Gaddafi); actualmente, las sanciones impuestas por la comunidad internacional y los destrozos de los ataques militares han hecho que este país se empiece a sumir en una profunda crisis con oscuros ecos de lo que sucedió en Irak, un país que ha sido prácticamente destruido dejando a millones en la extrema pobreza”.

Bemsalgado no quiere que quede en la ignorancia su fuente de información, ese milagroso “outsider” que no sabemos cómo, o, por lo menos, yo no lo sé, consigue siempre las mejores informaciones del mundo sobre los temas más candentes, Fernando Mora, por lo que dice literalmente: “Con todo mi respeto y gratitud a Fernando Mora que ha dejado este enlace en un comentario en este blog”: http://pijamasurf.com/2011/07/medios-occidentales-censuran-protesta-de-1-millon-de-personas-en-libia-contra-la-otan/
Yo también soy un “outsider”, siempre lo he sido, porque nací así, fuera de cualquier orilla, en medio del mar o de las corrientes de los ríos, por eso sigo ahora, cuando en este mismo mes de julio, el 24, cumplo ni más ni menos que 82 años, luchando como aquel puñetero chiquillo al que sus compañeros de juegos apresaron, el 1 de abril de 1.939, cuando su pueblo fue liberado por la tropas de Franco, sufriendo en el corazón de las tinieblas por ese mártir pueblo libio como si dicho pueblo fuera el mío.

Quizá sea ya demasiado tarde para que yo deje atrás el corazón de las tinieblas contra el que he luchado a brazo partido todos estos interminables 82 años. Quizá sea ya tarde para todo en este vida que ya no puede durar mucho más, pero, y éste es un mensaje singular que yo trato de hacerle llegar a bemsalgado, nunca, nunca, nunca es demasiado tarde para nada si lo que se hace es luchar a muerte contra la mentira y la injusticia, creo que el hombre no tiene realmente otra misión, por lo que la única forma verdadera de seguir viviendo es precisamente continuar esta lucha. Leer poesía es maravilloso, y viajar por todos esos mundos a los que tú has ido y que yo sólo he visto en fotografía o en los cines, todavía más, pero ni siquiera tú, que has dedicado toda tu vida a ver y aprender tanto para trasladarnoslo, tienes derecho a dejar de luchar por ayudar, como ahra mismo acabas de hacer, a ese millón de libios que se halla inmerso ahora mismo en el corazón de las tinieblas.

Decía que quizá sea ya demasiado tarde para que yo acabe de comprender dónde está el epicentro de la infamia.

Llevo ya varias días en que casi lo estoy tocando con los dedos, pero se me escapa porque no es fácil y sí muy novedoso lo que quiero entrever.

Casi tienes razón, bem, cuando cansado de esta lucha que parece inútil, dices que vas a dejar la batalla, espero por el bien de todos que no lo hagas porque ahora eres más necesario que nunca.

Por lo menos, a mí, que estoy rozando con los dedos esa verdad huidiza que se agita tras el millón de libios y todos esos otros seres humanos que sufren la más terrible de las persecuciones, la económica, porque ellos, en este momento, se hallan en el corazón de las tinieblas, en el ojo del huracán, porque los desventurados tienen la desgracia de subsistir sobre un inmenso yacimiento de petróleo.

Todos tenemos una desgracia semejante, convivir con los fieles secuaces del príncipe de Lampedusa, que tratan antes de nada de enmascarar sus verdaderas intenciones, por eso yo decía ayer que son la cúspide suprema de la mayor de las hipocresías porque dicen que ellos están allí, con el maravilloso propósito de ayudarles a librarse del tirano Gadafi, como hace unos años los irakíes se libraron de Hussein, como aquí se pretende que nosotros nos liberemos del pérfido Zapatero, porque todos estos malvados, a los que uno a uno se les están ajustando las cuentas, son los obstáculos que se oponen a que los portadores del bien cumplan con sus misiones históricas.

De modo que Hussein era la piel del diablo que se oponía a los beatíficos propósitos de Bush, Gadafi a los del no menos santo Obama y Zp a los de Rajoy, que estoy seguro de que orina agua bendita, de tal manera que, maravillosamente y en contra de todas las apariencias, Bush, Obama y Rajoy son auténticos santos, actuaban y actúan bajo la segura mano de Dios de tal modo que no sólo parece que todo está  cambiando sino que es real que todo ha cambiado ya definitivamente, en el final de la historia que Francis Fukuyama previó tan acertadamente desde una de esas universidades usanianas.

De modo, bem, que no puedes salir por pies para leer poesía o viajar de nuevo a esos maravillosos países en los que tanto has aprendido para contarnoslo todo después, porque eso sería sencillamente la injustificable defección de uno de los mejores soldados de que dispone el ejército de las buenas personas para luchar contra los que ocuparán siempre, si no los derrotamos con tu ayuda, el corazón de las tinieblas.

El axioma de Lampedusa o de como el orden divino se está imponiendo, al fin, pacíficamente (I)


La propuesta más inteligente de la ultraderecha no ha sido mencionada nunca por ellos explícitamente desde su pronunciamiento inicial, por la misma razón por la que los propietarios de la fórmula de la energía atómica no querían que ésta proliferase; si no la hubiera conocido  nunca nadie aparte de ellos, los usanianos, el arma más letal del universo sería, al propio tiempo, de su propiedad exclusiva y su terrible amenaza absolutamente incapaz de respuesta.

Pero en sus “sanctasanctorums”, en lo más profundo de sus cenáculos, estoy seguro, esa orden maravillosa, verdadero “ábrete sésamo” que los ha conducido a una victoria que, a lo peor, es eterna, se halla grabada no sólo a sangre y fuego sino con enormes letras de oro y diamantes, mientras no haya otra materia mejor, porque es absolutamente genial en su aparente simplicidad: es preciso que todo cambie para que todo siga igual.

Si bien se mira, la frase no es sino la culminación de la esencia de la propia ultraderecha, el más grande de los monumentos que nunca pudo elevarse al principio supremo que rige siempre su conducta: la más grande, la suprema hipocresía.

Tan es así que, desde entonces, nadie entre los que de ellos tienen realmente poder ha permitido que se utilice como lo que es, la mejor de sus consignas secretas, la bandera oculta que rige todos sus mejores aquelarres.

Si uno se toma la molestia de analizar cualquier suceso político de estos últimos tiempos, descubre que este dogma, este axioma indiscutible en que basan todo su poder, es el principio que rige, allá, en el fondo, todas sus conductas verdaderamente importantes.

El príncipe de Lampedusa, esa especie de Papa laico, estaba cansado de allí, en su maravillosa biblioteca, leer una y otra vez la narración histórica de las sucesivas confrontaciones violentas entre el poder natural, el establecido por Dios, en la propia naturaleza de las cosas, en ese orden natural del Universo, que El había establecido para siempre como supremo relojero, y las sacrílegas rebeliones de Luzbel contra dicho orden, no sólo necesario sino imprescindible, de modo que esa luz que, con su aparente belleza demoníaca, ciega la natural inteligencia de los hombres y los hace rebelarse contra el orden que Dios imprimió  a toda la creación, en la que está dispuesto, en sus más intrínsecas leyes, que todo debe estructurarse de tal modo que se cumpla la voluntad divina que no es otra que el poder, la más natural emanación de la divinidad, prevalezca sobre esa diabólica propensión al desorden que reina en las almas de todos los rebeldes.

Pero Lampedusa, allí, en la soledad de su despacho, en la inmensa y silente biblioteca, constató que la lucha de los soberbios rebeldes contra los elegidos por Dios para el gobierno del mundo no cesaría nunca mientras la controversia se estableciera entre aristócratas y plebeyos, entre almas preclaras y contaminadas, entre los elegidos por Dios para el gobierno de su creación y los rebeldes demoníacos que quieren establecer la subversión contra el orden divino natural de las cosas, y lo que todavía es peor aún, que dicha lucha se entablara no en el terreno dialéctico sino en el material lo que implicaba cada cierto tiempo el derramamiento de la sangre de los seres humanos.
La genial intuición de Lampedusa estuvo en ordenar la sustitución de aquella lucha abominable, llena de ruido y de furia, de carne desgarrada y ríos de sangre, por otra absolutamente imperceptible en la que pareciera que los demoníacos rebeldes habían conseguido, al fin, la victoria definitiva al propio tiempo que establecían las bases inderogables para la conservación de aquel “statu quo” inicial: la admisión como dogma de fe del imperio inderogable de la democracia liberal.

A partir de ese momento, ya no habrían otras luchas por el poder que no fueran las de las votaciones, mediante las cuales se harían con el gobierno de las naciones los que consiguieran ser más numerosos, como se ve, un concepto científico, matemático, regido e implantado a través de la libertad y a expensas de la igualdad, y así, sin darse nadie cuenta, nos encontramos ahora con que los que realmente mandan, los que gobiernan, son los que no sólo tienen ya todo el dinero del mundo sino también el poder absolutamente irresistible que éste proporciona, y esto lo han conseguido esta vez sin necesidad de realizar un sólo disparo, por la más pacífica de las vías, la convicción de las masas de que fuera del poder, que ellos representan, no hay salvación porque éste es el orden divino que su supremo creador impuso al mundo, de modo que cuando gobierna la derecha, o sea, los conservadores, no hacemos sino cumplir con esa ley divina que lo rige todo, como debe de ser. 

Amén.

¿Tormenta en una noche de verano?



La atracción por el abismo, síndrome de Estocolmo,….sólo estas patologías psicológicas me sirven para explicar lo que está ocurriendo.

Ayer, leíamos en El País, y su pesimismo esencial nos llenó el alma hasta pudrir cualquier atisbo de esperanza, este párrafo terrible:

“En efecto, si no se le imprime un cambio de rumbo a tiempo, la trayectoria que por defecto seguirá el electorado español parece precipitarlo hacia el maëlstrom de la mayoría absoluta del PP. Todo, a causa de un depresivo clima de inseguridad colectiva que ha metido el miedo en el cuerpo a la ciudadanía, que aunque se sienta ideológicamente de centro-izquierda, se inclinará por votar al partido conservador como única forma de conjurar las aciagas fuerzas del capitalismo desatado. Y ello no solo porque la inseguridad favorece el voto a la derecha sino por un explicable instinto de conservación, que te lleva a entregarle tu cartera al atracador con tal de salvar la vida. De ahí que para congraciarse con el monstruo capitalista convenga votar a su representante político: el partido de los banqueros, los propietarios y los patronos”. (Enrique Gil Calvo, “Rubalcaba, El País, 11-07-11).

O sea que aquella vieja táctica de asustar con la llegada del doberman: “que viene la derecha, que viene la derecha” no sólo se ha asumido como posibilidad sino que se ha transmutado en el deseo de ese enfermo de cáncer terminal que lo que quiere es acabar de una puñetera vez.

Y el puñetero suicida se pregunta: “¿y si resulta que el cambio no sólo es eso, acabar de una vez,  sino que , además, nos trae la resolución de la crisis, como en el caso de los enfermos que se tratan con medicina homeopática, en el que la enfermedad se combate con el mismo veneno en que ésta consiste?”.

A mí, personalmente, esto me parece el disparate máximo, pero algo debe de suceder en esa inmensa mente colectiva que contesta las preguntas de las terrible encuestas, que nos pronostican todos los días, la llegada del infierno, como los enfermos terminales piden a gritos la aprobación masiva de la eutanasia.

Y la pregunta que se impone con toda la fuerza de la suprema desesperación es: ¿acaso es seguro que no hay otra solución que nos gobiernen, quizá ya para siempre, los mismos que nos han metido en esta sima sin fondo, en la que no se hace, cada día, otra cosa que caer desde la prima de riesgo de 270 puntos, que parecía insuperable, hasta ésta de los 700 y pico que nos anuncian como la del ya sin retorno?

Seguida de esta otra: ¿pero es que todo esto es realmente tan complicado que uno no puede entender, por mucho que lo intenta, que lo que están haciendo los cochinos, los malditos mercados, unidos férreamente a los no menos canallescos especuladores, con el maléfico Soros a la cabeza, es matar  las gallinas de los huevos de oro, porque cuando Grecia, Irlanda, Portugal, Italia y España desaparezcan por el sumidero de la Europa económica, a quién coño van a atacar ahora, los jodidos lobos, a Francia, a Inglaterra, a Alemania, Usa?”.

Si esto sigue así, no cabrá ya la menor duda de que nos hallamos en presencia de la más suicida de las pulsiones, porque los especuladores y mercados se quedarán de repente sin campo, sin sujetos pasivos para su actuación porque ya no habrá nadie a quien atacar porque, a lo que parece, China es inatacable y los países emergentes todavía no tienen la entidad suficiente para merecer sus criminales agresiones.

Esto, ¿es, en cierto sentido, una esperanza de paz?

No sé, pero a mi me recuerda esa espantosa paz de los grandes cementerios, bajo la luna.

Ojalá sea que no y todo esto que acabo de escribir no sea sino una pesadilla en una tormentosa noche de verano.



¿Qué puede hacer realmente Rubalcaba en esta situación?


La situación me recuerda demasiado a la del PP en Marzo del 2004, cuando se enfrentó a un problema electoral absolutamente irresoluble, con 200 persona asesinadas y ellos trampeando con la información: el pueblo entero se rebeló contra una gente capaz de intentar un engaño así.

Ahora, la situación tiene una cierta semejanza con aquella: hoy, los mercados han dicho que van a por Italia y España, lo que queda de los PIGS, y la tasa de riesgo ha superado para ambos países los 300 puntos de diferencial con Alemania, a partir de este momento, todo puede pasar y si entonces, en marzo de 2004, la pregunta aplastante era ¿cómo vamos a votar a un gobierno que quiere engañarnos en medio de esta tragedia?, la pregunta de ahora no es, perdón, perdón, perdón, menos terrible: ¿cómo vamos a votar a un gobierno que vemos que no  sólo  no sale de la crisis sino que, cada día, no entierra un poco más en ella?

De modo que no es que el Psoe va, con toda seguridad a perder, es que,  en estas condiciones, es imposible que gane, la cuestión real es: en estas condiciones, ¿vale la pena que Rubalcaba siquiera lo intente?

Acabo de escuchar, en los telediarios de la noche, a  nuestra peculiarísima derecha exigiéndole al gobierno que convoque elecciones y, por 1ª vez, yo he bajado moralmente los brazos: en una situación así, no se puede luchar políticamente frente a una adversidad que, cada día, aprieta una tuerca más y, sin embargo, leyendo un artículo EL PAIS,”Rubalcaba”, 11/07/2011 de Enrique Gil Calvo en el que éste dice algunas cosas dignas de tenerse en cuenta:

A)…“lo que el sábado se esperaba de Rubalcaba no era un mero resumen de reformas a plantear sino algo quizás más atrevido: un Relato capaz de imprimir un Rumbo (por seguir con el chiste de las erres rubalcabistas). Un relato creíble que hoy no existe en absoluto, pues lo que hay solo parece un cuento narrado por un idiota, lleno de ruina y de miseria, que carece de sentido (dicho sea parafraseando a Macbeth). Y un rumbo que se perdió hace bastante tiempo, cuando la brújula socialista se rompió con la irrupción de la crisis hace ya tres años, mucho antes del desastroso naufragio del 9 de mayo del año pasado. ¿Y qué rumbo podría haber relatado Rubalcaba?”.

B) “Cabía esperar un relato como el anunciado el pasado 29 de mayo cuando presentó su candidatura. Entonces planteó la necesidad de “hacer compatibles dos términos antagónicos: continuidad y cambio; continuidad de las reformas estructurales y cambio hacia otra forma de hacer las cosas”. Y sentenció: “La crisis ha sido una tormenta perfecta en tres fases; primero resistimos su llegada, ahora empieza a amainar, y cuando por fin amaine, entonces cambiaremos de rumbo”.

C) “Ahora bien, ¿qué rumbo será ese? Era anteayer cuando tenía que haberlo señalado, pero el vago giro a la izquierda que sugirió solo deja una frustrante sensación de marasmo, de navegar en círculos a la deriva, de seguir permaneciendo al pairo. Y entretanto el tiempo apremia, pues la tormenta perfecta prosigue arrastrando al navío socialista hacia un agujero negro electoral comparable al de 1982 (cuando la UCD de Suárez desapareció del mapa), lo que significaría un cambio de régimen político hacia un nuevo sistema de partido hegemónico: el PP”.

Y esto acabaría dándole toda la razón a ese genio maléfico de Lampedusa cuando ordenó a las fuerzas derechistas de todo el mundo aquello de que es preciso que todo cambie para que todo siga igual.

D) “En efecto, si no se le imprime un cambio de rumbo a tiempo, la trayectoria que por defecto seguirá el electorado español parece precipitarlo hacia el maëlstrom de la mayoría absoluta del PP. Todo, a causa de un depresivo clima de inseguridad colectiva que ha metido el miedo en el cuerpo a la ciudadanía, que aunque se sienta ideológicamente de centro-izquierda, se inclinará por votar al partido conservador como única forma de conjurar las aciagas fuerzas del capitalismo desatado. Y ello no solo porque la inseguridad favorece el voto a la derecha sino por un explicable instinto de conservación, que te lleva a entregarle tu cartera al atracador con tal de salvar la vida. De ahí que para congraciarse con el monstruo capitalista convenga votar a su representante político: el partido de los banqueros, los propietarios y los patronos”.

Y el fascismo franquista habrá vuelto a apoderarse de la sociedad, esta vez sin tener que disparar un sólo tiro como predijo el genio maléfico.

E) “Por eso hacía tanta falta que Rubalcaba fuese capaz de marcar un nuevo rumbo a la ciudadanía, con objeto de recuperar no solo la fidelidad de sus bases (lo que quizás haya conseguido con su discurso del sábado) sino la credibilidad de los votantes moderados que no están alineados (la mayoría del electorado), además de neutralizar el voto de castigo indignado de lo que Vallespín ha llamado la izquierda reactiva (IU + 15-M + Plataforma del Manifiesto). ¿Podrá lograrlo?”.

Yo no es que sea pesimista por naturaleza, es que, como decía al principio, la tarea es absolutamente imposible de tal modo que no creo que valga la pena siquiera intentarlo, porque lo que queda del partido socialdemócrata español puede desaparecer como lo hizo la UCD, engullida en el intento, y entonces no nos quedará otra cosa que el llanto eterno y el sempiterno crujir de dientes.