El PP y las matemáticas.


Hay quien piensa que las matemáticas son una simple cuestión de números y no es así.

Las matemáticas son una ciencia que puede analizarlo todo, incluso la política.

Todo lo que puede plantearse como una ecuación es pura matemática.

Una primera ecuación sería:

Ultraderecha=PP.

Y otra, que enlazaría directamente con ella:

Ultraderecha=al desastre, porque la ultraderecha,   o sea, el liberalismo ultracapitalista neocons es el paradigma económico que nos ha llevado a la crisis que parece insuperable en la que ahora estamos.

Y no vale que nadie diga que el ultaliberalismo que nos gobierna no es ultraderecha poque eso es, sencillamente, erróneo.

La ultraderecha, hoy, no es, no pueden ser las camisas pardas o las camisas negras de Hítler o Mussolini, ni siquiera las azules de Franco que, por cierto, siguen estando por ahí, vivitas y coleando.

La ultraderecha, hoy, es igual a un fundamentalismo económico que no admite otra posibilidad de gestionar la economía que no sea la de permitirlo todo, “laissez faire, laissez paser”, o sea,  dejar que el capital campe por sus fueros sin ninguna limitación porque esta libertad del capital, por sí sola, es capaz de resolverlo todo. Dicen.

Y esto es un error esencial: la acumulación de capital se produce por el imperio de la más dura de las avaricias, el dueño del capital experimenta un ansia de enriquecimiento insaciable, para dar una idea, es como un vampiro que por mucha sangre, capital, que chupe, como sus mecanismos de asimilación sanguínea no le funcionan, tiene que estar chupando sangre continuamente.

Pedirle contención en su avaricia a un capitalista es como pedirle contención a un vampiro, no es que sea inútil es que es imposible.

Un capitalista auténtico no pude vivir sin adquirir capital, en el momento en que no trabaje para así hacerlo, está muerto, de modo que su espíritu de supervivencia le impulsará siempre a seguir acumulando dinero sea como sea y a costa de lo que sea.

Esta es la idea base que explica lo que está ocurriendo. Parece inconcebible que personas como los Rockefeller, los Rothschild, los Morgan, los Murdoch, los Botín, los Florentino Pérez, etc., sigan empeñados en dedicar lo mejor de sus vidas a aumentar sus fortunas personales cuando es evidente que lo que ya tienen hace imposible que ni ellos ni todos sus descendientes puedan consumir tanta riqueza acumulada, pero ellos siguen exprimiendo el limón, hasta que llega el día, que ya parece que ha llegado, en que la mejor manera de seguir aumentando sus capitales ya no es la economía productiva sino la especulativa y aquí es donde se jode el invento.

Porque la especulación no es una producción real de bienes sino de activos ficticios, un ejercicio en el que ganan siempre no sólo los más desaprensivos sino lo que más capital circulante tienen, de modo que pueden presionar a la baja o al alta sobre cualquiera de los valores que coticen en Bolsa.

Y, así, hemos llegado a esta situación actual en la que la economía real ha sido sustituida por otra absolutamente especulativa, cuya riqueza, cuya materialidad no existe realmente, de modo que cuando ellos,los especuladores, quieren, pueden arruinar a todo el mundo, grandes y pequeños ahorradores que se han pasado toda su vida trabajando durísimamente y ahorrando, en una sola y simple sesión de Bolsa.

¿Qué confianza y qué seguridad en el futuro se puede tener así?

Y la confianza y la seguridad son más necesarias, para la buena marcha de la economía, que la existencia real de la verdadera riqueza productiva, por eso ahora estamos en una crisis de la que tanto no está costando salir porque nadie tiene confianza en unos mercados absolutamente especulativos que buscan precisamente el enriquecimiento meramente financiero sin ninguna clase de base real, lo que, al ser percibido por los ahorradores, les produce un miedo insuperable a invertir sus ahorros en unos negocios que tanto dependen del azar y no de la necesidad.

Pues, bien, esto es lo que ha hecho, la ultraderecha liberal capitalista y neocons que no sólo gobierna el mundo sino también España, y a esta derecha así es a la que parece que vamos a darle plenos poderes en las próximas elecciones generales para que nos acabe de hundir.

Y es que la masa, el populacho, que no el pueblo, ha sido siempre lo más fácil de engañar del mundo.

Quizá porque siente auténtica aversión por la matemáticas.

Un comentario en “El PP y las matemáticas.

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