M15M y el síndrome de Estocolmo.



“Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos… Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros… Por la indefensión del ciudadano de a pie”. (Párrafo 2º del Manifiesto de Democaria Real Ya).

Artículo 1 de la Constitución española:.

“1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”.

Para no perturbar el ánimo de nuestros admirables muchachos, vamos a intentar utilizar el lenguaje de la manera más aséptica que nos sea posible.

Veamos alguno de los precedentes históricos:

Decía el general Franco a uno de sus ministros recién nombrado:

-“Fulanito, haga usted como yo, no se meta v. nunca en política”.

Si se lee con la necesaria detención esta frase de aquél que lo dejó todo atado y bien atado, se comprueba la sustancial identidad de lo que él propugnaba con lo que nos propone la Constitución española, redactada por franquistas tan acreditados com Fraga, Herrero de Mignón y Gabriel Cisneros.

Y no es distinto el enfoque que se da a estas frases del más puro pensamiento joseantoniano y franquista que el que los arriscados muchachos de las asamblearias multitudes que han ocupado y todavía ocupan-¿por cuánto tiempo, visto lo de Cataluña?-dan a sus principios programáticos fundamentales:

1º) “Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos…”:

2º) “Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros… Por la indefensión del ciudadano de a pie”

Ésta, queridos muchachos acampados en las plazas de España, no es ni más ni menos que la posición ideológica equidistante, neutral e imparcial que impulsaba a los redactores de la Constitución, que tan buenos resultados nos está proporcionando ya que todos sus deseos de igualdad, libertad, justicia y participación ciudadana se han conseguido plenamente, y ésta es también la postura totalmente equidistante, neutral, imparcial y completamente desideologizada que impulsaba a aquellos preclaros y clarividentes padres de la Constitución que nos ha traído adonde ahora estamos.

Vocabulario:

Facinación:(Del lat. fascinatio, -onis). 1. f. Engaño o alucinación.
2. f. Atracción irresistible.

Síndrome de Estocolmo: 1. m. Actitud de la persona secuestrada que termina por comprender las razones de sus captores.

Equidistancia: equidistancia. (De equi- y distancia). 1. f. Igualdad de distancia entre varios puntos u objetos.

Neutralidad: derivado de neutral: neutral. (Del lat. neutralis). 1. adj. Que no participa de ninguna de las opciones en conflicto. Apl. a pers., u. t. c. s.

Imparcialidad: imparcialidad. (De imparcial).1. f. Falta de designio anticipado o de prevención en favor o en contra de alguien o algo, que permite juzgar o proceder con rectitud.

Éste no es un leguaje lógico, ni siquiera filosófico, sólo es un lenguaje matemático, puramente científico, que se basa en una serie de igualdades concatenadas que concluyen en un corolario, que comprende precisamente  aquello que se trata de demostrar.

 Y lo que había que demostrar es que esa posición equidistante, pretendidamente neutral e imparcial es una absoluta falacia porque la equidistancia social es imposible, porque la ciudad, la polis, el derecho ciudadano, el derecho político, implica una estructuración entre gobernantes y gobernados que se conforman en 2 estamentos claramente diferenciados, en los que unos, como representantes directos de los otros, asumen su gobierno de acuerdo con unos principios y teorías políticas que los constituyen como formaciones encaminadas a alcanzar el poder polìtico.

Y son esos principios o teorías de organización política lo que da sus señas de identidad a los grupos, clases o partidos políticos que participan en la lucha o discusión ideológica en orden a llegar al poder de una manera tan pacífica como legítima a través de elecciones libres y democráticas, lo que no significa ni mucho menos no ya una identidad total entre ellos sino tan siquiera una equidistancia, neutralidad o imparcialidad en orden a los principios fundamentales o esenciales de la organización del Estado.

Es por esto que toda esa aséptica parafernalia que han esgrimido y esgrimen estos muchachos de las plazas de España es más falsa que Judas, porque va directamente contra el principio de diversificación política que entraña las distintas visiones de la “res publica”, unas con una mayor participación y predominio del Estado que es el que imparte los principios fundamentales de la organización sociopolítica mientras que otras piensan que el Estado no es sino un mal necesario y, como tal, esencialmente perverso, cuya existencia no pude negarse pero cuya participación y operatividad hay que restringir al límite (Hayek, Misses, Thatcher, Reagan).

Así las cosas, no se puede ser aséptico, equidistante, neutral o imparcial, en un mundo afligido por todas esas calamidades que nuestros muchachos denuncian, sino que nuestra primera obligación es hacer un análisis critico, marxista o no, de las causas que han llevado al mundo a su situación actual y, como lógica e inevitable consecuencia, concretar qué fuerzas, clases o partidos políticos, qué escuelas doctrinales de economía y de teoría políticas nos han llevado hasta donde estamos, ponerles los correspondientes nombres y apellidos a nivel internacional y nacional, y, consecuentemente, solicitar a toda la ciudadanía su voto en la dirección adecuada para que cese esa situación tan catastrófica que ellos denuncian y se instauren en el poder sociopolítico otras fuerzas distintas.

Pero, claro, para que todo esto suceda es necesario que esta alegre muchachada que acampa en nuestras plazas supere el síndrome de Estocolmo que ahora la atenaza, lo que no hará nunca si no se atreve a plantearse sinceramente sus complejos sociales y mira directamente a la cara a los que les tienen secuestrados mediante unos medios de comunicación que les han robado totalmente el seso. Amén.

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