Movimiento 15 de mayo o Democracia real

De vez en cuando, uno recibe pequeñas satisfacciones porque, a pesar de vivir en el mayor de los aislamientos posibles, comprueba que no está solo y esa satisfacción es mayor si se la proporciona un movimiento de millares de personas como éste del 15 de Mayo o Democracía real, que así ha comenzado a denominarse el que ahora nos ocupa, y cuando un intelectual de la talla de José Ramoneda dice algo que nosotros llevamos afirmando mucho, muchísimo tiempo, todo el tiempo en que nos ocupamos de este asunto de la maldita democracia.

En su columna final de la sesión de hoy de Hora 25 de la Ser, Ramoneda ha concluido diciendo lo que nosotros decimos siempre: en unas elecciones generales hay que votar a favor del mal menor porque lo contrario es  equivalente a un suicidio.

Porque si al final de unas elecciones lo que hubiera fuera sólo una declaración o proposición filosófica que afirmara la superioridad intelectual o moral, económica o política de un partido sobre otro, bueno, quizá fuera admisible no votar, hacerlo en blanco e incluso darle la razón al malo para castigar así al menos malo, pero, coño, que no es eso, ni mucho menos, que lo que se hace en unas elecciones es darle el poder legislativo absoluto a un partido para que  legisle a favor de los intereses que promueve y representa durante 4 larguísimos años, en los que se consagra una situación que puede incluso llegar a ser irreversible.

No es, pues, una broma o una decisión poco transcendente sino el hecho más serio en la vida de una persona consciente y responsable en un determinado momento de su vida.

Pero yo quería hablar del “movimiento 15 de mayo” o “democracia real” que así se le está denominando y que a mi me viene al pelo porque incide en uno de mis temas favoritos: no existe la democracia real actualmente porque el gobierno que sufrimos no es el del pueblo, para el pueblo y por el pueblo sino que se lleva a cabo por unas élites no sólo ajenas sino también muy alejadas del pueblo, en contra claramente de los intereses de éste y preocupándose principalmente promocionar y defender  los intereses de las clases dominantes.

Cada cierto tiempo, en países distintos, y motivado también por la especial deriva histórica de los acontecimientos sociopolíticos que concurren en una determinada sociedad de esas que llamamos avanzadas, tiene lugar la eclosión de lo que podríamos denominar una revolución intelectual que pretende dar al traste con los fundamentos teóricos en los que se basa el “statu quo” imperante en esa concreta sociedad.

Con esto quiero decir que no es por casualidad, como tampoco lo fue  aquel movimiento que recorrió todo el mundo tan velozmente como un reguero de pólvora del mayo francés de 1.968, lo que parece, a lo mejor acaba siendo así, que se está produciendo ahora mismo, aquí, en España, donde millares de ciudadanos, por ahora, pacíficos, han decidido echarse a la calle para mostrar su radical descontento no ya con la actual situación sociopolítica sino con lo que es mucho más importante aún, con los fundamentos de la filosofía moral, ética, económica, social y política de una sociedad que ya dijimos nosotros anteriormente que se halla totalmente podrida, hasta el tuétano.

Porque tiene que estar muy podrida, insuperablemente podrida una sociedad que no sólo tolera sino que incluso aplaude actitudes como ésa de que políticos tan detestables como Camps, Fabra, Aguirre, Baltar, Gallardón y esos tipos catalanes que no sólo practican la corrupción, el nepotismo y el amiguismo como fundamento de toda su actividad política sino que incluso llegan a negar la base humanitaria que debería estar en el fondo de toda acción de esta naturaleza.

No es, pues, casual, a mi juicio, que este mayo español se haya producido precisamente aquí, porque yo creo que no existe otro lugar en el mundo en el que se concite la presencia de tantas fuerzas disolventes de la más elemental humanidad, de modo que de no reaccionarse contra una situación de esta naturaleza nos hallaríamos en presencia de un punto de degeneración del hombre totalmente irreversible de tal manera que los que conviviéramos aquí, en este desdichadísimo país, no seríamos ya seres humanos ni siquiera fieras caníbales sino una especie de zombis o vampiros absolutamente repugnantes.

De modo que bienvenida sea esta pequeña, por ahora, revolución que supone un aldabonazo ensordecedor en nuestras conciencias como lo demuestra que ya le han puesto la proa esa vanguardia de la degeneración política que son los componentes de las Juntas electorales o como quiera llamárseles que, unidos a las voces más sonoras del PP, no han perdido un solo segundo en tirársele a la yugular intentando taponar esta brecha por la que ha comenzado a entrar en España este soplo de aire fresco.

Un comentario en “Movimiento 15 de mayo o Democracia real

  1. Grandísimo comentario José. Yo también estoy indignado pero hoy, ilusionado por este movimiento. Ojala logre cambiar este asqueroso mundo y se acabe por desenmascarar al criminal neoliberalismo o liberalismo o como quiera que se llame, que se ha ido extendiendo como un virus.Y que a nivel patrio consigan la exclusión absoluta de los ladrones en todas las listas electorales y el descrédito total de los partidos que los amparan.Yo el sábado voy a Sol. No me quedaré, pero mi despensa es para los que allí están.Abrazos,

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