Mariano Rajoy, alias, el demócrata más desinteresado


He dicho miles de veces que la izquierda es una postura ética, consistente en respetar a muerte la verdad y realizar la justicia.

Luego vienen a colación una serie de posicionamientos puntuales en relación a la manera de llevar a cabo dichas actitudes éticas.

Si la postura es moderada, tenemos el socialismo, si es radical, el comunismo.

Por contraposición, la derecha es una postura ética que no respeta sino que desprecia la verdad, que la persigue a muerte, quela yugula hasta hacerla desaparecer de la faz de la Tierra y en cuanto a la justicia experimenta una alergia mortal hacia ella.

Si uno respeta la verdad, no mentirá nunca. Si un tipo miente no sólo no será válido éticamente, sino que lindará peligrosamente con lo despreciable.

Rajoy acudió ayer a “Hoy por hoy” de la Ser y dijo que él piensa gobernar para todos los españoles. Y esto no es verdad. Porque la derecha quiere, pretende, trabaja por mantener el actual estado de cosas, eso que algunos llaman el “statu quo”, y que el de Lampedusa expresó tan tácita como contundentemente: “es preciso que todo cambie para que todo siga igual”.

Y si los conservadores por su propia definición lo que pretenden es que se mantenga ese abismo entre las clases dominantes españolas y las trabajadoras, Rajoy miente cuando afirma que quiere gobernar para todos.


El índice de riqueza en España no sé, pero debe de ser inferior al 1 por 100.000, lo que daría un montante global de plutócratas de 4.700 personas dueñas de un patrimonio absolutamente vergonzoso porque se basa en la explotación de los otros 46.995.000 españoles.

Estos 4.700 señores no son tontos, todo lo contrario, por eso han buscado la complicidad de esos 10.000.000 de votantes del PP, al que muchos, con un error tremendo llaman tontos de los cojones, cuando en realidad son unos sinvergüenzas demasiado listos porque se han hecho cómplices de la inhumana explotación de los otros 36 millones de españoles.

De éstos 36 millones, 5 millones están ya en el paro, otros 10 millones más viven bajo el nivel de la más absoluta pobreza y los 21 restantes van trampeando todos los días en un sinvivir que los somete para siempre a una opresión insoportable a pesar de que son ellos los que producen casi toda la riqueza del país.

Y entonces, en pleno período preelectoral, el más cínico de todos los cínicos, acude a la Ser y dice que quiere gobernar para todos.

Y lo dice un tío que cuando se le pregunta cuánto gana afirma que no lo sabe, ¿ustedes se lo creen, que haya un tipo que vive sólo para conservar y aumentar su riqueza personal y que no se pase gran parte de su tiempo como todos los avariciosos, contando y recontando lo que tiene?

Rajoy, hijo del presidente de un Tribunal de Justicia de Galicia, un hombre que, por tradición, por vocación, por haberlo heredado directamente en los genes, por llevar toda la vida oyendo contar las batallitas judiciales a su padre, a su abuelo, a todos los componentes de su entorno familiar, que han ejercido, ejercen y ejercerán ese poder judicial, el único que realmente es absoluto en este puñetero mundo, el que te puede encerrar en la cárcel para siempre o arruinarte a ti y a toda tu familia por lo siglos de los siglos, mientras que el autor de tal desaguisado se va al campo, a la finca, a pasar el fin de semana en paz y felicidad con la familia, el vástago más deslumbrante de la saga no aspira a continuar por el amplio y glorioso camino de la judicatura sino que, ya en los últimos cursos de la carrera de Derecho, ¡comienza a preparar las oposiciones a Registradores de la propiedad, que son algo así como a un funcionario administrativo cuya distinción reside en ser uno, si no el mejor, de todos los retribuidos de la Adminstración española!

O sea que frente a la gloria de ser dueño de almas y haciendas, como miembro de la carrera judicial, lo que le hubiera sido muy fácil dado el carácter endogámico de la misma, siendo como era hijo de juez, el ínclito Rajoy se decide por ser uno de los funcionarios mejor retribuidos del mundo, o sea, money, money, money.

Es el actual registrador de la propiedad de Santapola, ciudad eminentemente turística de Alicante, en donde el suelo urbanizable es uno de los más caros de España, pero también uno de los más abundantes porque se trata de unos enormes arenales arrebatados al mar, ciudad en la que todos los días se terminan enormes urbanizaciones turísticas, cuyas viviendas hay que inscribir en el Registro de Rajoy quieras o no, lo que implica el cobro de un suculento porcentaje para el registrador, o sea, que Rajoy, tiene asegurado para cuando deje la polìtica, uno de los retiros más suculentos del mundo, ¿cómo no va a ser este individuo uno de los tíos más conservadores, por eso miente continuamente como un bellaco para alcanzar el poder y evitar que a los registradores de la propiedad les sigan dando palos en el bolsillo los gobiernos de pseudoizquierdas como el presente que han ido dividiendo las enormes circunscripciones territoriales que antes atendía uno de dichos registros en dos o más, lo que ha motivado que estos funcionarios haya pasado de ganar 5, 10, o más millones de pesetas mensuales a justamente la mitad o la tercera parte según el número por el que se divida el registro original?

Así es el individuo al que la mayoría del país, según las encuestas, pretende entregar la gobernación de un Estado afligido por una de las mayores plagas de pobreza que han asolado al mundo, desde aquellas otras tan famosas de Egipto.

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