Hacia un auténtico suicidio colectivo


Yo es que me quedo helado, no entiendo nada, me declaro completamente incapaz de comprender lo que está ocurriendo en un país que, en 30 años, ha ido de aquella zarrapastrosa nación que nos dejó el tirano a ésta de ahora, llena, entre otras cosas de autovías, que a mí, por lo menos, me permiten ir de uno a otro sitio con una comodidad incuestionable.

Pero mi percepción, seguramente, es errónea porque no es posible que se equivoquen todos esos genios que, energuménicamente, gritan contra unos hombres que sólo están haciendo lo que no tienen más remedio que hacer porque, si no lo hicieran, nos echarían encima algo más que las 7 plagas de Egipto.

Que un país como el nuestro levante, cada día, la persiana y se ponga a funcionar en los hospitales, a los que yo acudo, por mi desgracia, casi todos los días, los supermercados, las escuelas, los ayuntamientos, las universidades, donde tengo a una de mis hijas enseñando como profesora titular, y todos esos servicios públicos de los que ahora mismo no me acuerdo, con las oficinas del paro aportando, todavía al día de hoy, el pertinente subsidio a los casi 5 millones de parados, es un diario milagro que, si se realiza, es porque todos los días también los de afuera, sí, esa Unión Europea, nos están ayudando, no como un favor sino cumpliendo con su obligación, pero que no lo harían si nosotros no colaboráramos dentro de lo posible.

De modo que resulta demasiado fácil, completamente demagógico, adoptar la postura que tanto hemos criticado en Zp, la de un optimismo más o m enos antropológico que nos impulsa a creer, a simular que creemos, que se puede realmente hacer otra cosa que la que se hace, con varias espadas de Damocles pendiendo sobre nuestra cabeza.

Y también estos descerebrados demagogos simulan como que no saben que están diciendo, propugnando, trabajando en la misma dirección en que lo hacen los auténticos culpables de la situación que, además, ahora, contemplan, asombrados, cómo sus enemigos naturales son los que más les ayudan a hacerse con ese poder, el único que todavía no tienen, para ajustarnos aún mucho más las tuercas, esas pocas que nos quedan por ajustar: que la sanidad publica se vaya del todo a hacer puñetas, que yo y mi mujer, gravísimamente enferma,  tenga que pagar médicos y medicinas, con lo que mi pensión entera se invertirá  de sobra en dichos gastos, pero estaremos todos tan contentos por haber castigado a ese Zp que, mientras le fue posible, nos dio todo lo que pudo, eso que, ahora, le echan en cara, premios por alumbramiento, complementos de alquiler a los estudiantes, asistencia a los dependientes, etc., servicios en los que ni siquiera nadie hubiera soñado, amén de leyes tan progresistas como la de los matrimonios entre personas del mismo sexo, etc. también.

Pero todo eso es “pecata minuta” para estos izquierdistas de vía tan estrecha que están dispuestos a echarnos, cuanto antes y de cualquier manera, en las ávidas manos del PP porque así, dicen, tocaremos el puñetero fondo y podremos dar entonce el impulso que necesitamos para resurgir ¿hacia dónde?, hacia las limpias y cuidadas manos de Rajoy y Aguirre, de Fabra y de Camps, de toda esa gente que no ha  trabajado nunca en su vida y que no tendrá que hacerlo jamás porque los tontos de los cojones de la izquierda, que yo creo que son mucho peor aún que los de la derecha, parece que están dispuestos a darles ese maravilloso empujón final, para que, al fin, así, aprenda el hijo puta de Zapatero.

Repito. No salgo de mi asombro, de mi incomprensión de lo que está ocurriendo, en un país que se ha empeñado en quemarse rápidamente a lo bonzo, porque así piensa que va a hacer algo útil, cuando lo único que conseguirá es echarnos, con mayoría absoluta, en las manos de una ultraderecha que apenas hace unos años ni siquiera podía soñar con una situación semejante y que aprovechará cumplidamente el increíble regalo para atarnos, tal vez para siempre, la soga del suicida a nuestro cuello.

Los revolucionarios de pacotilla (III)


Libertad versus igualdad

Ahora, que han descubierto los Mediterráneos, estos nuevos sabios no saben qué hacer con ellos.

Uno de estos Mediterráneos se llama Aristóteles, otro, Lenin, y el último, el más chiquitito de todos, es Hugo Chávez.

Descubrir a estas alturas a Aristóteles, tiene mucho, muchísimo mérito, lo reconozco, porque apenas hace unos día se habían cargado su lógica por mor de otra que llamaban quántica.

Seguir a Lenin por aquello que le dijo a otro “sabio” español de “libertad, ¿para qué?”, todavía tiene más.

Y que la igualdad, sí, coño, eso que están pidiendo ahora desde todas las esquinas de los mejores foros, ellos quizá todavía no lo saben pero no es la libertad que, sin la igualdad previa, no sirve absolutamente para nada, es, lógicamente, la igualdad.

Es más, si me apuran un poco, me atrevería a decir que la libertad no es sino una subespecie de la igualdad. Porque si yo fuera igual que Rockfeller, o que Florentino, por no irme tan lejos, estos 2 perfectos tipos no podrían joderme tanto como lo hacen. ¿O no?

Porque, ésa es otra, libertad, libertad, libertad, de la buena, de la íntegra, no la hay porque yo nunca seré libre para dejar de comer, o de dormir, o de guarecerme del frío y de la lluvia, de modo que siempre estaré obligado por quien sea o como sea a hacer algo para comer, dormir o guarecerme de la intemperie.

O sea que por mi puñetera naturaleza humana soy un puñetero ser de necesidades y por ahí es por donde los otros me tienen pero que muy bien cogido por los mismos cojones.

El problema estriba en que hay una serie de señores, repartidos por todo el mundo, que son los que gobiernan los cojones de los demás. Y solucionar este problema no debe de ser tan fácil cuando no lo solucionaron, siquiera teóricamente, gente tan sabia como Aristóteles, Hegel, Platón y Marx, por eso suscitaron la ira de Popper.

El muy cabrón de Popper decía que la sociedad abierta, o sea la sociedad esencialmente liberal, tenía muchos, muchísimos enemigos pero que los peores eran estos 4 individuos porque en ellos se basan todas las ideas totalitarias, que tienden, también por esencia, a perseguir la libertad.

Y esto es lo que yo no acabo de entender bien de estos revolucionarios de pacotilla, ¿acaso no saben que lo que ellos propugnan es precisamente lo que quería Popper, el ídolo de Aznar y todos sus secuaces, el predominio absoluto de la libertad, que todo no sea otra cosa que libertad porque, así, ellos que lo tienen todo, tendrían también la facultad libérrima de hacer con todos los demás lo que les salga de los cojones?  Perdón que hoy hable tan mal pero es que me está saliendo del fondo del alma.

Penetra uno en cualquiera de los profundísimos blog de la prensa de izquierdas y ¿qué es lo que encuentra?: un canto, o una elegía, por la libertad, sin darse cuenta, éstos también cabrones, de la inconsciencia de que la libertad no es sino el reino de la canallada porque los pobres no tienen no ya libertad, como decíamos antes, para comer, dormir o guarecerse, coño, no, ni siquiera la tienen para morirse de hambre o de frío porque los declararán vagos o maleantes y los encerrarán en campos de concentración como Guantánamo, en nombre precisamente de la libertad.

Porque lo más cercano a ese ideal de la ultraderecha que existe en este puñetero mundo son los Estados Unidos de América, en todas cuyas universidades, hay una cátedra dedicada a Popper, porque, allí, casi existe, nada humano alcanzará nunca la plenitud, la perfección, la libertad, la libertad para que si tu hijo enferma gravemente de cáncer y tú no tienes dinero para operarle, tu hijo se muera libremente de cáncer, porque allí no se puede hablar siquiera de seguridad social porque eso no es sino una de las señales del peor de los comunismos y entonces, coño, es que van ellos, los pioneros de la libertad en el mundo, a admitir una se las señas de identidad de la auténtica izquierda, allí no se puede obligar a nadie a nada que no sea a que tenga la sacrosanta libertad de morirse de hambre o de enfermedad si no ha sido tan listo, tan fuerte o tan cabrón como para enriquecerse suficientemente como un buen representante del “self made man”.

Pues eso, mis queridos amigos nuevos descubridores de los Mediterráneos, es lo que propugnan ustedes cuando persiguen tan ciegamente la libertad, no el desaparecido paraíso soviético, que nunca lo hubo, que nunca lo habrá, sino el indestructible paraíso usaniano, que siempre lo ha habido, que siempre lo habrá porque se basa en eso que todo el mundo busca, que todo el mundo quiere desesperadamente, la libertad, la jodida, la puñetera, la puta libertad.

Los revolucionarios de pacotilla (II)



Como diría el Barça, que juega esta tarde en Alicante, contra el Hércules, “aquí, no se puede ganar una liga pero sí que se puede perder”.

Estos revolucionarios de bolsillo, de salón o como sea que ustedes quieran llamarles, son los herederos directos de aquellos universitarios que, en el 68, se alzaron contra De Gaulle, al grito, entre otros, de “seamos realistas, pidamos lo imposible” porque eso es lo que están haciendo ahora, estos revolucionarios que ni siquiera llegan a jacobinos, pidiendo lo imposible y lo imposible nunca puede ser revolucionario porque, como todo el mundo debería de saber, la política es el arte de lo posible, y una revolución auténtica o es posible o sólo se trata de una fantasmada.

Estos tipejos, ahítos de haschis o de cosas mucho peores aún, mientras preparan una de esas orgías que a mí, me recuerdan “Saló o los  120 días de Gomorra” del genial Pasolini, que cada cierto tiempo organizan en unos buenos restaurantes, en lugares eminentemente turísticos,  a fin de hermanarse con sus colegas hambrientos en una especie de convivencia religiosa no ya atea sino completamente diabólica, hacen como que creen que en un país de la UE pueden producirse unos levantamientos populares como los que están sucediendo en esos pueblos irredentos del norte de Africa, fingiendo que no saben que:

1º) para que haya un levantamiento de esta clase es preciso que exista, por lo menos, un descontento popular que alcance a un 50% de la población y, aquí, hay diez millones de tipejos, los votantes del PP, que sólo acudirían a una maniobra de masas si éstas se levantaran contra el PSOE, otros 11 millones que votaron a éste partido en las últimas elecciones generales, y una inmensa legión de clases medias que piensan fundadamente que toda alteración del “statu quo” social sólo puede perjudicarles y que no está el horno precisamente para estos bollos, o sea que a 45 millones de habitantes hay que restar muchos más de la mitad, de donde ese 50% de perros rabiosos, dispuestos a echarse a la calle, es absolutamente imposible de encontrarlos por ningún sitio, en este país de nuestros pecados, por mucho que los auténticos izquierdistas lo estemos deseando;

2º) en Inglaterra, el Gobierno Cameron, hermano de leche, de mala leche, de nuestro ínclito PP, ya está haciendo allí todo lo que éste partido hará aquí  si gana las próximas elecciones y, que yo sepa, sólo los estudiantes le han montado un poyo ni más ni menos porque allí han excluido literalmente de la posibilidad de realizar estudios universitarios a todos los que no sean ricos por su nacimiento; y todos los que hemos sido alguna vez estudiantes sabemos que éstos están deseando hallar cualquier pretexto para echarse enseguida a la calle; apuntemos, de paso, una coincidencia muy digna de tener en cuenta, en el Reino Unido, los manifestantes, alteradores del orden público de ahora, eran estudiantes, en Francia, en mayo de 1968, los violentos que se alzaron inicialmente contra el Gobierno eran también estudiantes; otro inciso más, los cabecillas de aquella rebelión estudiantil, en Francia, todos, incluso Daniel Cohn Bendit, ni más ni menos que el famoso “Dany el Rojo”, ahora, son respetabilisimos ciudadanos que  se cortarían la mano derecha, por supuesto, antes de salir de nuevo a la calle, “sic transit gloria mundi”, así pasa la gloria de este mundo;

3º) una revuelta popular, cuando tiene éxito, produce generalmente los siguientes y óptimos efectos: a) derroca al gobierno existente y b) eleva al poder a los opositores a éste, o sea que aquí, mandaría muy lejos a Zp y los suyos y colocaría en La Moncloa ni más ni menos que al PP, esto en sí mismo es lo que indefectiblemente se producirá exactamente dentro de un año, en las elecciones de 2.012, entonces ¿de veras cree alguien que lograrían convencer a un pueblo aterrado ante el porvenir que se avecina para provocar aún más inseguridad, más incertidumbre, más pánico ante un futuro que se anuncia terrible?

Sólo unos descerebrados absolutos o gente de una mala fe increíble pueden proponer ahora, aquí, en España, un país inserto hasta el cuello en la UE, sometido al imperio de sus directivas pero también contando con las ayudas monetarias que sean absolutamente imprescindibles para salir de la crisis, una revolución que, además, sería técnica, táctica y estratégicamente absolutamente imposible.

Ya se, ya se, ya se que el grito de los estudiantes revolucionarios franceses de mayo de 1.968 era precisamente ése: “seamos realistas, pidamos lo imposible”.

Pero eran otros tiempos y, sobre todo, otras gentes.

Machismo y feminismo

De vez en cuando, uno tiene suerte y recibe, alborozado, la atención si no de los dioses, de los semidioses. 

Acaba de visitarme Skhadi y me ha dicho:

“Skhadi dijo…
Jo, y yo que todavía estoy esperando que se sienta profundamente ofendido usted con la gente que se siente con derecho de calificar de prostitutas, no-mujeres, pervertidas o guiadas únicamente por el instinto sexual a las mujeres con quien no está de acuerdo.
O que se sienta profundamente avergonzado con los que consideran que si una mujer se comporta de forma diferente a los roles tradicionales de género tiene que ser una lesbiana machorra…
O que crea que aquellos que consideran que las mujeres solo pueden ser dulces, cariñosas, sutiles y quedarse en casa fregando (uy no, como se me ocurre), son reductos del machismo que deberían replantearse sus ideas.
Lo que dice usted no lo veo en otros blogs… ahora bien, lo que digo yo si que lo he visto, perfectamente, en tierras nada lejanas.

27 de enero de 2011 15:31

 Skhadi dijo…
Por cierto, el perro de la foto solo está jugando. Que usted lo vea rabioso es solo un problema de visión.
Planteese que igual le pasa en otras cosas.

27 de enero de 2011 15:33

 Anónimo dijo…
Skhadi,
Sí hombre, jugando, con las pelotas de todos los sáquidas, que más quisiera Palazón.

27 de enero de 2011 16:44″.

Pues resulta, Skhadi, que el mundo es como es y no como nosotros quisiéramos que fuera. Ayer, escribía yo de revoluciones y mencionaba, de pasada, la que se denominó “conservadora”. Lo digo porque yo, en lo sexual, soy profundamente conservador. Leí, hace miles de años, El libro negro, de Giovanni Papini, y recuerdo, porque se me grabó a sangre y fuego, su idea de que igual que nos ocultamos cuidadosamente para defecar deberíamos hacer lo mismo para su contrario, comer, porque ambos actos suponen un residuo de nuestra inicial y natural animalidad.

De la misma manera, el mundo y la vida nos imponen roles naturales que no podemos vulnerar, como tú, cuando te uniste a Njörðr, sólo pudiste soportar la proximidad del mar durante cierto tiempo y abandonaste de hecho tu coyunda por mor de dicha insoportabilidad.

He de darte, pues, la razón, soy empedernidamente machista, si lo es el hecho de que considere esencialmente distintos a la mujer y al hombre, de tal manera que ahora puede decirse que vivo sólo para mi mujer a la que adoro por encima de todas las cosas. Sufre de alzheimer y cada día se aleja un poco más de la realidad y yo trato de defenderla de ese feroz ataque de la puñetera vida con todas mis fuerzas. Hubo un tiempo, no muy lejano, en que ella, que era la mujer más inteligente que nunca he conocido, me disputaba, con pleno éxito para ella, palmo a palmo la hegemonía de nuestro hogar y hoy no puede hacer casi nada.

En mi círculo de conocidos, he visto como otros, en el mismo caso, han internado a la mujer en esos centros que los neurólogos llaman “de demencias” y están intentando rehacer su vida con otras mujeres. Yo, no. Porque, como te digo, soy un machista: creo, seguro que erróneamente, que la mujer es el arca sagrada de la vida, que todo en la familia, porque también creo en la familia, de tan antiguo que soy, gira a su alrededor, que es ese nexo misterioso que une a los padres con los hijos y a los hermanos entre sí también.

 De modo que toda la familia,  ese lugar de calor y de apoyo, en el que todos reposamos cuando llega la noche, ni siquiera existe cuando no hay una mujer que lo sostenga, fíjate tú si soy machista. Qué le voy a hacer.

Pero, paralelamente creo también que ese papel excelso que la mujer realiza implica determinadas restricciones que sólo son teóricas y de asunción plenamente voluntaria, sin ninguna clase de obligatoriedad, de tal modo que cualquier mujer puede renunciar a este rol y asumir el de directora de orquesta, si es que le place.

Lo que ocurre es que, paralelamente también, esa asunción de un rol, que es naturalmente masculino, quiero decir que viene impuesto por la propia naturaleza, masculiniza consiguientemente a todo el que realiza esa determinada misión, si no por otra cosa, por ese principio determinante de raigambre natural de que la función crea el órgano, o sea que si la mujer elige voluntariamente masculinizarse, se viriliza y, entonces, se convierte en eso que tú, yo, no, has denominado una lesbiana machorra porque no es por casualidad que estas mujeres, que asumen una función masculina, acaban por masculinizarse en todos los órdenes por esa misma ley biológica que antes citaba.

Nos queda por referirnos a eso que tú dices que yo digo que ocurre en el chat de Saco. Tal vez, también sea una cuestión de roles. Como decía antes, Papini, en El libro negro, nos enseñó que ciertas funciones naturales que son en sí mismas inevitables, si queremos sobrevivir, también son esencialmente repugnantes para el que las observa si no es un “voyeur”, tal sucede con el sexo. Yo no soporto el cine pornográfico, seguramente porque soy, en esto, también muy conservador, me parece que degrada al ser humano a ese nivel del que, a veces, tanto se habla, al de los meros objetos, al de las cosas y para mí el hombre, y la mujer, claro, son más, mucho más.

Pero igualmente creo que la amistad, la pura y exquisita amistad no es posible porque lo impide precisamente la puñetera naturaleza, entre el hombre y la mujer, a no ser que sean realmente repugnantes, porque eso contraría también  la naturaleza de las cosas. El hombre y la mujer normales, cuando conviven, sienten inevitablemente el atractivo del otro, a no ser que sufran algún trastorno emocional. 

De modo que en el chat de Saco, no existe, por mucho que quiera aparentarse, esa hipócrita insensibilidad ante el atractivo del otro sexo, o sea que, cuando ellos se reúnen, yo no sé, no puedo asegurarlo, que además del vino y de las rosas se compartan también otras cosas, como el lecho, cuando llega la noche.

Esto es, seguramente dicho de otra manera, desde luego peor por como tú lo has entendido, lo que yo trataba de expresar cuando decía que todos vosotros, en aquel maldito chat, como en cualquier otro, vais buscando más el sexo que el debate político. Nada más.

Los revolucionarios de pacotilla

Revolución, revolución, si, pero ¿qué es la revolución?


No debemos olvidar, en modo alguno, que hubo incluso una revolución conservadora de la que, por cierto, se ha dejado de hablar.

Pues la revolución de estos izquierdistas de salón aún es más falsa todavía-cómo me gusta reforzar el aún con el todavía o al revés-, en realidad es mucho más falsa que Judas.

Porque revolución, de verdad, lo que significa es darle la vuelta a algo, ¿no? Y ¿qué manera de revolver lo que está ocurriendo en España, en el mundo, es lo que esta gente propugna?

Según ellos, se trata de salir, de nuevo, a las calles a pegarle fuego a los contenedores y que, entonces, el Estado policial de que disfrutamos se asuste y pida la paz. ¿A quién, a los borrachos, a los drogadictos o simplemente a los locos de atar?

Porque el mundo de hoy es mucho más complejo que el de entonces, cuando todo se arreglaba con unas cuantas manifestaciones que acababan degollando a los que ellos creían eran los culpables de todo y que ahora sabemos ya que no lo eran de ninguna manera, de modo que todo no consistió en llevar hasta la guillotina a María Antonieta, porque los que mandaban de verdad no estaban en el Palacio Real, como ahora que  Foucault nos ha dicho que nadie sabe dónde están realmente, porque ¿no pensaréis que el que manda de verdad, por ejemplo, en España, es Botín o Florentino? 

Quien manda realmente nunca da la cara, seguramente para que no se la partan cuatro tíos locos completamente trastornados dando palos de ciego, “no tan ciegos”, se medirá, “mire v. lo que ha ocurrido en Túnez, ¿o era en Argelia?”, perdonen, pero es que ya no sé ni lo que fumo, “y lo que está sucediendo ahora mismo en Egipto”, todo ello no es sino cumplir al pie de la letra la máxima inatacable e inevitable del gran Lampedusa, nos van a dejar que creamos que algo está cambiando para que consintamos que todo siga igual porque ¿alguien cree realmente que los Usa y la Otan, con sus millones de armas tanto tiempo inactivas, iban a estarse quietos, en qué cabeza cabe, que no esté totalmente enajenada?, Clinton le acaba de decir a Mubarak, “anda, muchacho, que ya está bien, sal al proscenio, da la cara ¿o es que quieres que seamos nosotros, los que te hemos dejado crecer, precisamente los que te la partamos, sigue el camino del sátrapa tunecino, que ya te están esperando en los emiratos árabes?

Pero Clinton tampoco es el poder, ni mucho menos Obama, es la mayor gloria del principio de Peter, cuando alguien no sirve ya para nada lo hacen presidente de los Usa, para que la gente sueñe un poco con un monarca negro allí, como en el Emperador Jones, de Eugene Oneil, pero no es verdad y todo el mundo lo sabe, de tal modo que, cuando el pobre negro se llegó a creer que él mandaba algo y quiso resolver el problema sanitario de la capital del imperio, lo mandaron a su Casa Blanca, con el rabo entre las piernas las puñeteras compañías de seguros, algo así como el Ocaso de España.

¿Entonces? Joder, que todo esto es mentira, pero los peores embusteros se hallan en los falsos salones de la izquierda que no tiene más remedio que ser de salón y que por eso hoy critica severísimamente a los Castro de Cuba, o al Chávez venezolano y mucho más todavía al Hu Jintao chino, hasta que dialécticamente les convenga rehabilitarlos sólo por un momento porque así convenga a su diabólica estrategia de contentar a los tontos que no se sabe bien por qué todavía los leen y que seguramente los seguirán leyendo porque no pueden ni saben hacer otra cosa y que hasta se asombran de lo terriblemente rojos que son mientras planean irse a no sé dónde a pasar unos cuantos días de vino y de rosas, seguramente por empatía con todo esos que, por todo el mundo, sufren persecución por la jodida economía.

Pero la verdadera lucha no está en el comedor de un buen hotel o de un restaurante, en las Canarias o en Andalucía, sino en lo más profundo de la cabeza de los hombres, allí donde se les impulsa a luchar auténticamente en donde únicamente pueden luchar, hoy y aquí, ante las urnas, para decirle a los que empujan a los que nos representan electoralmente que nuestro apoyo va a valer más que sus malditos empujones y que vamos a resistir el empellón hasta que todo pueda empezar a cambiar realmente, como lo hizo hace no tanto tiempo en Venezuela, donde un pueblo, esquilmado por los Carlos Andrés Pérez and Cía., le dio el poder legislativo a ese Chávez, al que acaban de descubrir después de estar insultándolo tanto tiempo, para que éste pueda haber iniciado una revolución desde donde únicamente puede hacerse hoy una revolución, desde el poder, desde arriba, para mantenerla alejada de los Usa y de las Otans, que eso sí que lo saben bien los usanianos y los otánicos, por eso se cargaron tan canallescamente a otro que también intentaba hacerlo así y que se llamaba Allende.

Y cierro el grifo porque ya me he salido otra vez de la madre de los 2 folios. A lo peor, mañana, continúo. No sé.

Ahora, resulta que, tal como nosotros decíamos, Chávez, al que ellos llamaban "el gorila rojo",es un gran tipo

Ahora, resulta que la que se llama a sí misma “la izquierda revolucionaria”, reconoce palmariamente que nosotros, la izquierda verdadera, teníamos razón:


1º) cuando instábamos al Gobierno Zp a aprovechar la coyuntura tan favorable que le ofrecía una de las fases de la revolución conservadora impulsada desde la metrópolis de nuestro Imperio para que:

A) las Cajas de ahorro, entidades de crédito semipúblicas puesto que pertenecían prácticamente a las instituciones provinciales y municipales, se hicieran pùblicas a todos los efectos y se dedicaran a financiar a las Pymes;

B) el INSTITUTO DE CREDITO OFICIAL (ICO) se dedicara fundamentalmente a realizar esta misma función.

Y todavía más aún, cuando poníamos como ejemplo de lo que debe de hacerse desde el propio Estado, si es que éste quiere hacer realmente una auténtica revolución desde arriba, lo que estaba haciendo Chávez en Venezuela.

Pero, entonces, esta divina “gauche”, nos tachó de gilipollas mal informados cuando no de auténticos locos y nos zurró de lo lindo, metiendo además, en el mismo saco, la defensa que siempre hicimos, que siempre vamos a hacer, de China.

Ahora, aprovechando que el Pisuerga creo que pasa por Valladolid, destapan el frasco de sus esencias cacharelianas y ponen a Chávez, sí, a aquel mismo Chávez del que todos ellos se reían, por encima de las nubes, un poco más arriba del propio cielo.

Pero Chávez y yo seguimos siendo los mismos.

Chávez, discípulo predilecto de Fidel Castro, está haciendo la revolución que éste nunca pudo hacer, porque no disponía ni por asomo de las mismas circunstancias que, como dijo nuestro Ortega, son más de la mitad del hombre.

Pero ¿qué es lo que ha destapado el frasco cacharelesco de los elogios de estos izquierdistas de pacotilla hacia Chávez, que sigue siendo aquel mismo que con tanta virulencia criticaban?

Prensa y propaganda: que le ha dicho a Botín que, si no le da préstamos asequibles a los modestos empresarios venezolanos, él, Chávez, le expropiará el Banco, como está haciendo con otras muchas empresas agroalimentarias, lo hará público y lo dedicará a cumplir dicha función, sí, a Botín, ese tío, tan mundialmente poderoso  que se inventó las primas únicas para llevarse todos los depósitos a su Banco que, entonces, no era ni mucho menos el 1º de los españoles y uno de los mayores del mundo mundial, basando su publicidad en que tales depósitos estaban exentos del pago de cualquier clase de impuestos, por lo que, luego, fue denunciado, imputado, sentado en el banquillo de los acusados y sobreseído libre y definitivamente por el Tribunal Supremo, que creo al efecto una nueva jurisprudencia propia, la de que la “acción popular” no era suficiente para llevar a Botín ante los tribunales.

Pardiez, exactamente lo mismo que decíamos nosotros, allí, en el chat de Saco, y que provocó la oposición y las risas de todo aquel hatajo de fascistas irredentos disfrazados de virulentos revolucionarios que, no sabemos muy por qué, ahora, han cambiado radicalmente de opinión, quizá porque piensan que ya ha pasado el tiempo suficiente para que se olvidara que esto, precisamente esto, es lo que nosotros, en aquel lejano entonces, propugnábamos.

Y nosotros, ¿qué hacemos ahora, les reclamamos a estos geniales comentaristas a toro pasado, el correspondiente “copyright”, aprovechando el auge que al respecto está motivando la tramitación y aprobación de la Ley Sinde, o seguimos diciendo que toda esta gente no tiene ni puñetera idea de nada, porque no la puede tener, porque el conocimiento y la inteligencia no se improvisan de la noche a la mañana, porque, si bien es cierto, absolutamente, que “quod natura non dat, salamantica non praestat”, que lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta,  todavía más aún lo es que no hay ciencia infusa ni mucho menos y que todos estos aprendices de malos brujos no superarán nunca el lastre que supone que, mientras ellos estaban juergueándose, divirtiéndose y drogándose con sustancias más o menos lícitas, los demás estábamos trabajando muy duramente en los claustros universitarios?





Dos brevísimos apuntes de Derecho


Creo que ha sido en Cataluña, nuestra puerta de acceso a Europa, o sea, al mundo civilizado, donde un juez ha comprendido, al fin, que el Derecho está por encima de la Ley.


Porque si la Ley dice que “del cumplimiento de sus obligaciones responde el deudor con todos sus bienes presentes y futuros”, artículo 1.911 de nuestro Código civil, lo que se ha denominado principio de la responsabilidad patrimonial universal, es más cierto que hay un principio de Derecho natural que impide que nadie sea sometido a una moderna especie de la esclavitud, que no otra cosa supone que una persona quede sometida toda su vida al pago de unas obligaciones contraídas para adquirir su vivienda de la que el prestamista se ha apropiado en su integridad en la pública subasta de la ejecución de su derecho de crédito, ya que eso supone devolver lo prestado dos veces.

El otro apunte se refiere a que habría que adoptar alguna medida para que una especie de perro salvaje no continuara insultando a la gente de la peor de las maneras, haciendo gala a la vez de su particular concepto de la impunidad.

Para él, nada de lo que sucede en el mundo de internet es humano porque éste sólo es un mundo virtual, por oposición a real.

Pero yo quiero gritar con todas mis fuerzas que eso no es así, que, detrás de cada nick hay una persona, con su corazón y su cabeza, con su inteligencia y sus sentimientos, que es sensible a los insultos que le infieren y demasiado capaz de sufrir con ellos.

Y que una conducta semejante no se debe de permitir de ninguna manera ya que se está contraviniendo la sencilla pero magistral máxima del viejo Ulpiano cuando definía la justicia como “alterum non laedere”, no dañar a otro.

Allí, en aquel chat, en el que cotidianamente se formula el proósito de luchar hasta la muerte para que en España acabe imperando la justicia, de la que la social sólo es una parte, se perpetran todos l os días una serie de injusticias realmente inacabable bajo la mefistofélica sonrisa del dios Saco, lo que lo hace a él principal responsable.

He perdido la esperanza de que el instinto natural de justicia que, teóricamente, anida en el corazón de todos los hombres se subleve en el foro de éste señor que, además, es periodista, o sea un encargado de formar la opinión pública, y prohíba que en sus dominios se oculte el sol que rige la justa convivencia humana.

Ojalá haya por ahí otra instancia capaz de hacer que un mínimo de justicia llegue a ese mundo de odio y sinrazón.

Y esto no es segregar a nadie, todo lo contrario, es integrar: que las legiones de maleducados e injustos agresores se reúnan con los que son como ellos y no acudan a donde se concitan las personas normales para cambiar libre y respetuosamente sus opiniones.

Todo esto ya se lo denuncié yo al Sr. Saco en la carta abierta que le dirigí, hace ya mucho tiempo, cuando aún no se me había expulsado de aquel “paraíso” a fin de que no pudiera defenderme de los ataques que se me hacían, en la que le demostraba que su foro se había convertido ni más ni menos que en un refugio de delincuentes.