Respondiendo a los comentarios a mi post del JUEVES 30 DE DICIEMBRE DE 2010: “Después de intentar intervenir en un animado blog con el texto que sigue, sin conseguirlo, no he tenido más remedio que resignarme a exponerlo aquí”.

 “ Anónimo dijo…
Perdone ud, Don José, pero ud va a votar las políticas del PP votando al P$x€, pues no otro es el engaño en el que tienen sumidos a una gran parte de la izquierda: creer que se vota lo opuesto cuando en realidad se vota lo mismo.
Sepa ud. que lo que haría el PP, lo hace el P$X€, y para colmo, desideologizando y desactivando a la izquierda. Así que,… quién es peor…

30 de diciembre de 2010 20:46

 Anónimo dijo…
Hoy no estoy de acuerdo contigo eutiquio.

30 de diciembre de 2010 22:20

 Anónimo dijo…
Se olvida que con las Directivas aprobadas por la UE la deuda pública la pueden comprar especuladores privados y hacer quebrar un país cuando les plazca, como hicieron con Grecia en una famosa cena de febrero de este año, a la que acudieron altos tiburones de las finanzas, presentes o en representación, y allí decidieron atacar la deuda pública de la UE a través de Grecia. Son esos mismos tiburones a los que su amiguito ZetaParo, alias “Bambi”, rinde pleitesía, día sí, y otro también, haciendo cuanto mandan, hoy con las ayudas a los desempleados y las condiciones laborales, mañana con las pensiones o la edad de jubilación. 
Decididamente, defender al pesoe es defender al pepé, pues no hay nada más perjudicial para la izquierda socialista y comunista que confundir a los trabajadores menos concienciados con la falsa progresía. De esa manera, no se avanza en concienciación social; así que, ud. verá la mierda que va a votar…

31 de diciembre de 2010 01:27″.

Debe de haber algo en mi forma de argumentar que la hace especialmente falible porque ninguno de los que debaten conmigo contradice lo que yo he querido decir.

Que mucha gente no esté conforme conmigo cuando defiendo a Bambi o a China no sólo me parece admisible sino también lógico, lo que ya no lo es tanto es que se me atribuyan para desmontar mi argumentación afirmaciones que no he formulado:

Yo no defiendo a China ni a Zp por la bondad intrínseca de lo que están haciendo. A ver si se me entiende de una vez.

Yo los defiendo porque en la lucha a muerte que se está produciendo entre 2 antagonismos inevitables, inesquivables, en los que, lo queramos o no, estamos decididamente implicados, no intervenir representaría la victoria del antagonista que representa precisamente lo peor para nuestros propios intereses de modo que esta postura no sólo es absurda sino también suicida.

No creo que sea tan difícil de entender esto.

Pero si hasta ha sido objeto de sesudas discusiones en las distintas corrientes filosóficas, no es ni más ni menos que la doctrina que sostiene que, en el  caso  de la elección entre 2 alternativas inesquivables, hay que decidirse por aquélla que representa el mal menor.

Si no tenemos más remedio que elegir porque incluso la abstención no es sino un voto a favor de la mayoría, para una persona normal, en pleno uso de sus facultades mentales, Y MORALES, hay que decidirse a favor de la que significa un mal menor. Por favor, que esto resulta evidente incluso a los niños.

Y me causa cierta vergüenza insistir en una serie de declaraciones que ya he hecho varias veces, a saber:

1) que yo no soy socialista sino comunista, que para mí Llamazares, ética y políticamente, es muy superior a Zp;

2) que éste, Zp, para mí es un representante genuino de la derecha, pero entre Zp y Rajoy no hay color;

3) que votar Zp es votar a la derecha liberal, claro que sí, pero con Zp no se intentará como no lo ha intentado, ahora que tan fácilmente podía, extremar las condiciones de la política práctica para eternizarse en el poder político, que en el económico va a ser muy difícil desplazarles, y por el contrario, con Rajoy, es seguro que se intentarán las medidas legales necesarias para que, aquí, en España, se produzca una situación semejante, sólo que al revés, a lo que ha logrado Chávez en Venezuela, una situación legal que garantice la supremacía de su partido político durante prácticamente todo el tiempo;

En cuanto a lo que escribe el anónimo de la 01:27 de hoy, es precisamente lo mismo que argumento yo siempre, sólo que él extrae las consecuencias absolutamente contrarias a las que saco yo:

-Efectivamente, son los tiburones financieros, y Obama, Merkel y Sarkozy, firmemente interesados en mantener un “statu quo” que beneficia a sus países, los que han presionado decisivamente a Zp para que cambie radicalmente sus políticas sociales a peor, pero de eso precisamente se trata de que LE HAN HECHO CAMBIAR, o sea que las SUYAS NO ERAN ÉSTAS QUE LE ESTÁN OBLIGANDO A REALIZAR, mientras que, si gobierna el PP, no tendrán que obligarle a nada porque son PRECISAMENTE las que ellos han propugnado siempre.

¿Entonces? Parece que la lógica discursiva avala mi razonamiento: hay que votar al que está haciendo lo que hace OBLIGADO POR UNA FUERZA MAYOR, porque si ésta cesa, puede volver por donde solía ir él por su propia inclinación, EN CAMBIO, si votamos al que piensa sinceramente que éstas son las medidas que se deben adoptar en cualquier caso, la situación no tendrá nunca vuelta atrás, sucede lo que suceda.

Pardiez, yo no lo puedo ver más claro.

"Quis custodiet ipsos custodes?": ¿Quién vigila a los mismos vigilantes?



Ayer leí no sé dónde que España avanzaba a toda velocidad hacia la implantación en nuestro país del paradigma Berlusconi, y no tuve más remedio que soportar una sonrisa, porque lo cierto es que Berlusconi es un inocente jurídico si lo comparamos con los que, de verdad, están manejando los hilos de lo que ocurre con la Aministración de Justicia española.

La diferencia entre lo que ocurre en Italia y lo que sucede aquí, con nosotros, es esencial, porque mientras Berlusconi lucha a brazo partido contra los jueces, mediante la promulgación de leyes que los inhabilitan jurídicamente para encausarle, aquí, son los jueces precisamente los que prestan su ayuda a los presuntos delincuentes sociopolíticos para que evadan sus presuntas pero clarísimas responsabilidades penales.

El problema no es de leyes sino de personas, el problema ya lo plantearon claramente los clásicos cuando formularon aquella  terrible pregunta: “Quis custodiet ipsos custodes?: ¿quién nos protegerá de los que nos custodian?

Como escribíamos ayer, en contra de una corriente insensata de criticar las leyes por lo ocurrido en el caso Fabra, el problema no reside en la ley, que no es sino la misma que rige universalmente de que, en virtud de principio inderogable de la seguridad jurisdiccional, no es admisible que los procesos se eternicen sino que se establecen plazos de prescripción y de caducidad para que la relación jurídica, en la que el proceso judicial consiste, se extinga pasado un tiempo prudencial. Y hacíamos referencia, como ejemplo, a los casos de litigio sobre la patria potestad de un niño y de que se procesara a un hombre ya maduro y con cargas familiares por un delito cometido en su lejana juventud.

El problema, como decíamos, no es de leyes sino de personas. Es una de las mayores aberraciones que puede pensarse que sean los propios  jueces los que se enjuicien a sí mismos, porque entonces cobra toda su radical vigencia la norma “perro no come perro”, norma por cierto que no tiene especial vigencia sólo en el campo de la judicatura sino que rige también en casi todas las actividades profesionales de nuestra sociedad, así son los colegios profesionales de las distintas materias los encargados de tramitar los expedientes disciplinarios por las presuntas faltas cometidas por sus miembros. 

El resultado es el que está absolutamente conforme con los postulados de la más cerrada de las ultraderechas: vivimos en el mejor de los mundos posibles porque es, sencillamente, perfecto, o es necesario que todo cambie aparentemente para que todo sea por siempre y para siempre igual, o sea la vigencia rigurosísima del peor de los inmovilismos, ideología ultraconservadora pura y dura.
Y es que es abolutamente imprescindible que no sean los que nos custodian los que se vigilen a sí mismos porque si lo hacemos así, la corrupción, la podredumbre estará asegurada para siempre.

El sistema para evitarlo sería el que se sigue para la elección de fiscales en los Usa, sí, señores, algo habían de tener bueno, que se extraen de entre los abogados más solventes en ejercicio, mediante una elección popular directa, personal y secreta en la correspondiente circunscripción territorial. Ah, además tienen limitado su mandato temporalmente, o sea que, cada no sé cuánto tiempo, son sustituidos por otros, que, entre otras cosas, pueden perseguir a su antecesor por infracciones jurídicas cometidas en el ejercicio de su cargo.

Pero aquí a nuestros ángeles custodios, a nuestros vigilantes, los custodian, los vigilan, ¿quién?, sí, señores, ellos mismos, de modo que no podemos esperar otra cosa que la que realmente ocurre, que la justicia, como decía el alcalde Pacheco, sea un cachondeo, donde a Camps lo exonera de responsabilidad penal el que es, según el propio Camps, más que su amigo y a Fabra, un tribunal presidido por el marido de aquella santa mujer a quien éste prócer afortunado, al que todos los años le toca la lotería, le publica todos los libros que escribe. 

En fin, señores, qué más quisiéramos nosotros que tener una justicia como la italiana que arremete contra su presidente de gobierno y éste se ve obligado a promulgar leyes, gracias a su mayoría parlamentaria, para que le libren de su procesamiento.

Italia ¿peor que España desde el punto de vista jurisdiccional? Por favor, señores, que todavía hay clases. Que allí, a su Garzón, que, por cierto se llama Di Pietro, todavía no lo han empurado de mala manera sus propios compañeros por haberse atrevido a favorecer la condena de un compañero de carrera, o sea de oligarquía, de privilegio.

Después de intentar intervenir en un animado blog con el texto que sigue, sin conseguirlo, no he tenido más remedio que resignarme a exponerlo aquí

Estos son los “pigs”: PIGS (literalmente, «CERDOS» en inglés) es unacrónimo peyorativo con el que medios financieros anglosajones se refieren al grupo de países del sur de la Unión EuropeaPortugal,ItaliaGrecia y España (Spain en inglés) para incidir en los problemas de déficit y balanza de pagos de dichos países.
Decididamente tengo mala suerte con algunos de los blogs en los que intento intervenir.


Hoy, es el 2º día, que me mato a escribir, que me dejo los cuernos allí, escribiendo y, luego, no sale lo que he escrito no sé bien por qué.

Me preguntaba yo, profundamente indignado, si es que me había vuelto loco totalmente y no me había dado cuenta de mi triste situación, pero me parecía imposible que en un blog como en el que trataba de intervenir, en el que participa gente indudablemente progresista, no se había llegado al fondo auténtico de la cuestión: la polìtica práctica no es una especie de juegos florales en los que los más listos de la clase se turnan en el escenario para que los demás vean lo bien que escriben.

Si escribir es pensar no tenemos más remedio que hacerlo con cierta seriedad.

En España, tenemos lo que tenemos, nada más. Sólo hay 2 partidos y medio y éste, el medio, creo yo que es imposible, por ahora, que pueda ganar unas elecciones generales.

Entonces, ¿qué podemos hacer los que somos de izquierdas?

Vaya por delante que yo soy, o, por lo menos, creo ser comunista. Entonces mi habitat natural en la política española sería IU, o sea, ése que acabo de llamar medio partido.

De modo que si le voto, tengo la sensación de que mi voto irá directamente a favorecer al PP puesto que se lo sustraeré al otro partido que sí que puede ganarle la batalla en las urnas.

Entonces, repito, ¿qué es lo que debo hacer: convertir mi voto es un acto testimonial de simple protesta que le diga al PSOE: “eh, amigos, os habéis equivocado de pleno, sois unos traidores indignos siquiera de alinearos a la izquierda porque estáis haciendo claramente la política no de la derecha sino de la ultraderecha”?

Como imprecación, como insulto parece perfecto, pero desde el punto de vista de la utilidad funcional ¿qué es lo que sucederá, lo que amenaza con suceder:que las próximas elecciones serán un paseo triunfal para una derecha que, si obtiene la mayoría absoluta, puede promulgar las normas adecuadas para que la situación que tanto nos preocupa se eternice inevitablemente?

Entonces, esto ¿es sensato, está de acuerdo con las reglas de la lógica, entregarnos a nuestro enemigo natural para que nos gobierne otros 40 años de ignominia? Si esto sucede así, no es que sea justo, no, es mucho peor aún, será que una tragedia así es lo que nosotros, como pueblo, nos merecemos.

Pero, se me dirá, “usted ¿qué es lo que quiere, que sigamos votando a un partido que nos ha traicionado totalmente, entregándonos en manos de los mercados y las multinacionales?”.

Esto, sinceramente, no es verdad. El PSOE que, para mí, es un partido de derechas, de derecha moderada, pero de derechas, hizo leyes como la de dependencia, la de protección a la mujer, la del aborto, mantuvo la ayuda indispensable a los parados, creó becas de estudio y se batió el cobre hasta donde pudo no ya con la ultraderecha española sino también con la internacional, en el seno de la Unión Europea.

Hasta que la situación económica, no lo olvidemos, provocada por el PP con su ley de liberalización del suelo y el establecimiento de la construcción como el único sostén del desarrollo, haciendo caso omiso a las leyes de la oferta y de la demanda, nos llevó adonde estamos, al estallido de la burbuja inmobiliaria y al hundimiento total de la economía.

Así las cosas, un gobierno con dicha trayectoria, uno de los pocos socialdemócratas que quedan en el mundo, se halló frente a una jauría de neoliberales que le dijeron: “o haces lo que nosotros te exigimos o te echamos desnudo a los leones”.

¿Qué es lo que se podía realmente hacer en un mundo globalizado en el que el batir de las alas de una mariposa en Australia puede provocar, luego, una catástrofe en las Antípodas, en el que si Zp no obedecía a lo que los mercados, Obama, Merkel y Sarkozy le exigían, al día siguiente, le hubieran abandonado a su suerte, la de los especuladores financieros que nos acechaban?

¿Decidirse, como en los tiempos del dictador, por una autarquía que ahora es absolutamente imposible, salir de la protección del euro, que nos ha llevado adonde estamos con una economía que, sin los abusos de la locura inmobiliaria provocada por el Aznar de “el milagro soy yo” y sus leyes favorecedoras de la construcción, nos había situado entre las 10 mejores economías del mundo?

Zp está haciendo lo único que puede hacer, en estas circunstancias, salir del paso como puede, esperando tiempos mejores para el país, con plena independencia de sus intereses personales.

No es tan tonto para no saber que está haciendo una política de extrema derecha, ni más ni menos que la rigurosamente neoliberal que están imponiendo los mercados y el trío de la bencina, Obama, Merkel y Sarkozy, pero sabe también que, en las circunstancias actuales, no se puede hacer otra cosa, si no quiere que al país acaben de hundirlo, sólo Dios sabe por cuanto tiempo, desde afuera, fuerzas contra las que, en este concreto momento histórico, y en nuestras particulares circunstancias, no se puede luchar.

Entonces, los suicidas y los imbéciles que hagan lo que quieran, que le entreguen el gobierno mansamente al PP, votándole directamente, haciéndolo a IU o absteniéndose.

Y, luego, que, en el mejor de los casos, soporten estoicamente otros 40 años de piedra del gobierno de la peor de las ultraderechas que ha existido en el mundo, una que no tiene ni ética, ni vergüenza.

Sobre la prescripción de los delitos. Historia de un charlatán irresponsable.


Ese insignificante diocesillo sabelotodo escribe hoy, en su chat, sobre la prescripción, una institución jurídica que si no existiera habría que inventarla porque lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible, como decía aquel “maestro del toreo”, que, por supuesto, era mucho más inteligente que este pequeño dios de pacotilla.

¿Cómo puede nadie con 2 dedos de frente, haya o no estudiado Derecho, abogar porque las situaciones jurídicas de conflicto sean eternas? ¿Cómo se puede postular seriamente que un juicio sobre la patria potestad de un niño se eternice con la inseguridad jurídica que eso produciría en ambas partes? El Derecho no puede tolerar que,  por la inhibición o desidia de una o de todas las partes, se produzca un extraño interludio en la situación de personas o de negocios que precisan, cada día, de la atención especial de aquellos a los que las leyes tutelan.

Para que la prescripción se produzca es necesaria la inactividad total de todas las partes que intervienen en el proceso, por lo que entra entonces en juego la defensa indeclinable de uno de los más sólidos principios para que un Estado de Derecho pueda considerarse realmente existente: el de la seguridad jurídica.

¿Entonces?

 Hay que callarse, estudiar, o acudir a aquellas personas que saben realmente de qué va, y no contentarse con leer todos los días a ínfimos diosecillos del tres al cuarto.

¿Por qué no piensan todos estos cerriles un poco en lo que pasaría si ellos fueran precisamente los que estuvieran viviendo una situación de conflicto jurisdiccional?

Es muy fácil, demasiado fácil, para los auténticos imbéciles, clamar por la injusticia que supone que un tipo como el tal Fabra reciba el beneficio de que le declaren prescritos unos delitos que ha cometido, pero cuyo castigo no puede estar pendiente indefinidamente, como sucede también con ese hombre que, en su juventud, ya un tanto lejana, cometió un delito por el que, luego, casado y con hijos y con graves cargas familiares, por cierto, tenga que hacer frente a las consecuencias penales de un delito de juventud que no hubiera prescrito.

A toda esta gente se les llena la boca cuando piden la igualdad de todos ante la ley, pero, luego, quieren que ese “todos” no ampare a los canallas.

La ley no hace, no puede hacer, excepciones personales porque entonces pierde uno de sus caracteres esenciales, la generalidad.

Si se ha tratado de resolver legalmente la situación de incertidumbre judicial de las personas, incluyendo, en todas las constituciones del mundo civilizado, preceptos que garanticen la seguridad jurídica en relación con el paso del tiempo, no se puede, luego, hacer acepción de personas porque eso es esencialmente antijurídico.

Y los que contradicen esto son unos perfectos imbéciles y lo que deben de hacer es callarse y no escribir de lo que no saben.

Democracia, igualdad, verdad y justicia


Este pequeño diosecito de juguete que es SacoBaco, en su suprema ignorancia se atreve con todo.

Es lógico. Sus cotidianos lameculos le han hecho creer que él no es sólo Dios sino algo mucho más grande aún que yo no sé lo que realmente es.

Entonces, desde su enorme trono de papel, no sólo le atiza al Papa de Roma, en lo que hace muy bien, sino que también le zurre la badana a Hu Jintao, el tipo que, por ahora, nos separa de la sumisión total al infierno, a un infierno en el que, a lo peor, el diocesito de juguete tampoco cree porque él no cree más que en lo que le conviene y lo que le mola en este caso es no apostar por nadie, es lo que se viene llamando por estos lares “equidistancia”, una postura tan cómoda que todos estos reptilianos habitantes de su chat practican siempre y que les permite realizar con la mayor seguridad una tarea típicamente sofistica: defender tanto una tesis como su contraria.

Veamos. Esta gente ha desatado sus iras contra Banbi porque, dicen, ha debido plantarle cara al Imperio y no lo ha hecho, pero, entonces, coño, qué pasa con Hu Jintao que no sólo le ha plantado cara al Tío Sam sino que le está ganando la partida.

¿Lo ven, el doble juego, la doble baraja, en una de las cuales, la suya, todos las cartas son comodines?

Dice el cínico de todos lo cínicos: hay que defender la democracia.

¿Demoqué? ¿Es democracia lo que él practica, pasarse por la piedra, o sea, expulsar, banear, o como coño quieran llamarle él y sus fidelísimos lameculos a privar de la palabra, para siempre, a todo aquel que no está de acuerdo con ellos?

Coño, pero ¿qué clase de democracia es ésta? Y aquí aparece una vez más el ínclito Fraga diciéndonos: “oigan, por favor, ustedes hagan lo que yo digo pero no lo que yo hago, porque entonces, nosotros, los que mandamos en cualquier sitio, hacemos siempre lo mismo: rompemos la baraja”.

No crean que es una simple casualidad que Fraga, Franco, Rajoy y Saco sean gallegos. Ser gallego es como ser sacerdote, imprime carácter, y el carácter de un gallego, ya lo sabemos: si se halla en medio de una escalera, nadie ni el más sabio de los hombres se atrevería a decir si sube o baja, porque es imposible saberlo. Nadie sabe nunca qué es realmente lo que hace un gallego, lo que piensa, lo  que siente, ni siquiera lo que dice porque, como tan bien nos ha enseñado el ínclito Rajoy, suelen acabar todos sus parlamentos dejando todo lo que ha dicho en trance de confirmación: “Ahora mismo es de día. O no”.

¿Qué es lo que se puede hacer con esta clase de tipos?

Un día, te pueden decir que los Usa son el imperio del mismo Demonio, pero, ojo, que te lo están diciendo de tal manera que si les aprietas, te dicen “o no, a ver si ahora me va usted a meter mano por algo que yo no he dicho ¿o es que v. no ha leído el “o no”?

Esto hay quien lo llama ambigüedad, yo lo llamo simplemente cinismo, unido a la mayor de las hipocresías, estos tipos se dejan siempre abierta una puerta para la escapatoria porque siempre están huyendo de la verdad.

Y la verdad es que sólo China, la perversa, nos separa del desastre completo, ése que, ahora mismo, representaría que Irán y Corea del Norte estuvieran siendo invadidas por los Usa y adláteres, con el asentimiento de todos los que son como este diosecito de la insignificancia que dice que en China no hay democracia porque sólo votan los que sus dirigentes quieren, haciendo como que no sabe, el muy perfecto bribón, que hay muchas formas de que la gente sólo vote a los que el “establishment” quiere, una, limitando el voto de la base, por ejemplo, y, otra, todavía mucho más efectiva aún, obligándoles a todos a votar a los que del jodido “establishment” decide, eligiendo cuidadosamente entre una corta serie de supermultimillonarios.

No te jode con la democracia que, luego, cuando el supermultimillonario elegido quiere implantar la sanidad universal,  para todos los habitantes del país, no puede hacerlo porque se lo impiden las grandes compañías de seguros que perderían a la inmensa mayoría de sus clientes.

O sea que, como el propio Lincoln dijo, a la democracia usaniana le falta, por lo menos, una de las tres patas: que el gobierno sea para el pueblo y no a favor de las grandes empresas, que eso se llama oligarquía. 

Y al enfermo lo que le importa de verdad es que le atiendan no el nombre que le otorguen al sistema político en el que vive ni cómo designan al presidente de su gobierno, lo que quiere el hombre de la calle, no los pequeños e insignificantes diosecitos que pululan por un chat, es que todos los habitantes de su cochino país sean realmente iguales pero de verdad, no en las grandes declaraciones constitutivas, que no son más que papel totalmente mojado como sabemos, por ejemplo, todos los españoles, aunque, como reprendía ese monumento a la ética política más esencial que es Felipe González, lo que haya que distribuir equitativamente sea la escasez y no la abundancia, porque la auténtica justicia es imposible sin la verdadera igualdad, porque sin la igualdad real, la que se produce en la calle y no en las leyes, todo lo demás no es más que puñetera literatura, injusticia y yo la injusticia la aborrezco con todas mis fuerzas, por eso soy de izquierdas, por eso soy y creo que seré siempre comunistas. Amén.

La Repu, ese santo laíco

El gravísimo inconveniente que tiene expulsar a la gente de los sitios sólo porque es vieja es que ésta, en lugar de dedicarse a vestir santos, le dé por desnudarlos.


Una advertencia previa pero inexcusable: Yo realizo respecto al chat de Saco una labor semejante a la que ellos hacen respecto al PP, intento poner de manifiesto las sangrantes contradicciones en las que incurren.

Estas Navidades, tenía que ser, claro, en las Navidades, cuando se ha producido lo que podríamos llamar la elevación a los altares del que es, sin duda, el más famoso de los santones laicos de aquel chat: La Repu.

Yo, desde la profunda modestia de mi condición de innombrable, voy a permitirme hacer unas pequeñas consideraciones sobre la extraña personalidad de este nuevo santo marxista, sabiendo ciertamente que voy a ser no sólo odiado sino severamente reprimido por ello.

De este extraño personaje, La Repu, se ha llegado a escribir allí que es la mejor persona del mundo. Discrepo. Indudablemente es una buena persona, pero de eso a la mejor del mundo hay un gran  trecho, que sus amigos y admiradores se han saltado con un optimismo realmente irrefrenable.

Veamos, a vuela teclado, algunas de las especiales condiciones que  concurren en este caso:

A) La Repu es un sexista, es decir, distingue clara y contundentemente entre el hombre y la mujer. Para él, la exclusión de la mujer del mundo masculino tiene lugar por su propia condición, que puede llevar a que se produzcan en su género ejemplos de individuos sublimes como es su esposa pero radicalmente distintos o sea diferentes al hombre, a los que se le puede perdonar cualquier cosa en virtud de su propia condición subalterna: lo prueban estos dos argumentos:

1) que, él mismo, La Repu,  para hacerse perdonar cualquier error o desliz  que él pudiera cometer, se esconde bajo el seudónimo femenino, como diciendo “bueno, sí, esto no está del todo bien pero tienen que perdonarmelo udes. porque soy una pobre mujer”;

2) y, luego, cuando recapacita suficientemente, entona un singular “mea culpa” que, si cabe, es todavía peor: “bueno, he de confesar que, a pesar del nick que he elegido para mi actuación aquí, yo soy un hombre”, lo que no hace sino reforzar extraordinariamente nuestra teoría de que, en su interior, late una profunda convicción no sólo de una total diferencia entre el hombre y la mujer sino también de que  ésta, por su propia naturaleza, es un ser inferior;

B) y no sólo es sexista sino también homófobo, defecto que, por supuesto, es casi general en aquel chat: no tiene inconveniente en repetir una y otra vez, machaconamente, cuando se refiere a Rajoy, un apelativo que remite a su supuesta condición de homosexual: la trotona de Pontevedra;

C) también es antidemócrata: para él no todos los hombres somos iguales: por ejemplo, aitor y yo no tenemos derecho a expresarnos en cualquier foro porque constituimos claros exponentes de la maldad esencial de tal modo que advierte a su jerifalte Saco, que si permite que aitor o yo actuemos en su chat, él, La Repu, se va. O sea, que él se opone rotundamente a esa máxima quintaesenciada de la libertad de expresión: aborrezco todo lo que v. dice pero estoy dispuesto a dar mi vida para que v. pueda seguir diciéndolo, que él, como Sergio Zawinadul en el caso de la presunción de inocencia, erige en un principio totalmente contrario: aborrezco de tal manera todo lo que v. dice que estoy dispuesto a hacer todo lo que sea necesario para que no pueda seguir diciéndolo;

D) yo creo que, en realidad, este hombre, en el fondo, es el ejemplo contrario al arquetipo griego: “Nosce te ipsum”, es decir, el pobre hombre es el ejemplo perfecto del tipo que no tiene la menor idea de cómo és él realmente: anda por el chat como si fuera el marxismo, la progresía con  piernas, cuando realmente es un ejemplo considerable de todo lo contrario, así no es nada extraño que incluso se atreva a hacer una defensa sutil del tirano Franco, afirmando que éste no era otra cosa que un militar, lo que, a “contrario sensu”, significa que no sólo no era tan malo como parece sino que incluso podría muy bien aplicársele, si no la eximente completa, sí la atenuante, que suele considerarse en estos casos, de haber cometido todos sus crímenes en virtud del inexorable principio militar de la obediencia debida;

E) pero, sobre todo, su francomadridismo, su pasión por el Franco Madrid, que él se guarda muy mucho de no manifestar porque es plenamente consciente de que es su auténtico talón de Aquiles: que un exacerbado paladín del más riguroso marxismo sea, al propio tiempo, francomadridista es, sin duda, la mayor de las contradicciones políticas que yo haya visto: porque es metafísicamente imposible encender una vela a Carlos Marx y otra a Florentino, defender con uñas y dientes el derecho de todos los desheredados de la Tierra a una vida mejor y, al propio tiempo, comulgar con la tarea del supremo mistificador, del tipo que, siguiendo los dictados de sus amos, los March, aquellos que cuando fue necesario nos trajeron a Franco, está cumpliendo ahora, de la mejor manera, la función que éstos le han encomendado de dar, no ya sólo a todos los españoles sino al mundo entero, el supremo opiáceo que constituye ELMEJOR EQUIPO DE FUTBOL DEL MUNDO Y DE LA HISTORIA, para que no piensen ni un sólo momento en la asquerosa manera en que él, Florentino y sus amos, los March no sólo se están apoderando de toda la economía española sino  que también lo intentan con la mundial. Y, si no, que se lo pregunten a los alemanes socios de la mayor de sus constructoras.

Si, señores, éste es La Repu, el mejor santón laico del chat de Saco.

Cercas y la historia


Ultimamente, no estoy teniendo suerte con Javier Cercas (Soldados de Salamina) y eso me preocupa mucho porque su visión de un pasaje de nuestra guerra civil me encantó.

Su defensa de Vargas Llosa me pareció detestable y su crítica, hoy, El País Semanal, de la visión de los acontecimientos históricos por los testigos de los mismos (El chantaje del testigo), una pieza magnífica de escritura y documentación, me parece francamente errónea.

Sostiene Cercas que el testigo directo de los acontecimientos históricos debe callar ante la labor del historiador, lo que a mí me parece sencillamente aberrante. 

Una teoría así parte de la base de que el historiador es infalible, o sea, que su tarea siempre obtiene el mejor de los resultados, que después de investigar y encontrar las fuentes y de analizarlas con arreglo a los métodos de su ciencia, el resultado es la verdad, éste es el vocablo que utiliza Cercas, si bien lo atempera un poco diciendo que, claro, se trata de una verdad meramente humana y, por ende, relativa pero muy, muy cercana a la verdad absoluta que, dice él, no sería sino la suma de todas las verdades relativas de todos los hombres del mundo. 

Ya digo que es, sin duda, un muy buen texto, perfectamente defendible desde cualquier óptica, pero no, desde luego, desde la mía.

Mi problema es, sin duda, que todo lo que leo, todo lo que me dicen, tengo la mala costumbre de pasarlo por el tamiz de mi propia experiencia, de todo lo que yo he visto y, luego, he leído cómo lo han visto los que constan como intérpretes oficiales, sean o no historiadores reconocidos.

Y mi visión ni siquiera se acerca a la de todos esos señores que, éstos, sí, firmando como historiadores oficiales, ejemplo: Ricardo de la Cierva, han pontificado sobre lo que fue nuestra guerra civil.

Lo que yo viví, tengo 82 años, tenía 7 cuando empezó y 10 cuando terminó, y el hambre y la miseria avivan mucho el sentido, repito, no tienen nada que ver con lo que estos señores cuentan. Si la historia es algo más que la mera relación aséptica de los acontecimientos singulares, quiero decir importantes. El hambre infinita que yo pasé,  los piojos y otras miserias que sufrí, no tienen nada que ver con la asepsia con la que unos señores se pusieron, luego, a enjuiciar la tarea que realizaron unos canallas de entonces, muy parecidos, si no iguales, a la que, ahora, han realizado respecto a Irak esos 3 tipos, Bush, Blair y Aznar.

¿O es que las motivaciones que mueven a sus grandes actores no tienen nada que ver con la historia?

Para mí es una cuestión esencial. Bush, Blair y Aznar y algunos otros más, claro, son los verdaderos protagonistas de la historia en lo que se refiere a la masacre canallesca de Irak, igual como  March, Franco y sus generales, son los verdaderos protagonistas de la guerra civil española, yo también, por supuesto, lo fui, sufriendo un hambre interminable, quitándome los piojos, rascándome la sarna, mirando asombrado a través de unos ojos casi cegados por las legañas cómo unos lascivos soldados violaban de una u otra manera a las muchachas de mi pueblo que estaban de buen ver.

De modo que, para mí, la historia no sólo es un general pequeño y con bigote, dirigiendo desde una lejana e inaccesible cima la batalla del Ebro, sino también mis padres y mis hermanos muriéndose de hambre  y de miseria junto a mí.

Admito paladinamente que lo que hacía Franco era mucho más importante que lo que hacíamos nosotros, los que sufríamos las consecuencia de su “gran aventura”, pero, en modo alguno, puede compararse lo que el sufrió, si es que sufrió algo, con aquella horrorosa tragedia que padeció casi todo el pueblo español para que, luego, él y los suyos vivieran 40 años de extraordinaria placidez, dice Mayor Oreja, que no sé si tiene la categoría de historiador o sólo es un maldito comentarista.

O sea, Cercas, que, para mí, el testimonio de los internos en los campos de concentración tiene mucho más valor que lo que cuentan los historiadores que, ahora, narran aquella parte de la historia porque hay un distancia infinita entre los que la sufren y los que, después, la narran, porque el puñetero papel es mucho más aséptico que la jodida y asquerosa carne.

 Nos cuenta Cercas que “Elie Wiesel, superviviente de Auschwitz y Buchenwald, lo ha dicho con un ejemplo: para él, los supervivientes de los campos de concentración nazis “tienen que decir sobre lo que allí pasó más que todos los historiadores juntos”, porque “sólo los que estuvieron allí saben lo que fue aquello; los demás nunca lo sabrán”.

Para mí, Wiesel, tiene toda la razón del mundo, para Cercas su argumento sólo es “el chantaje del testigo”.