Huelga general en un país de descerebrados

“Consumatum est”: todo se ha acabado.

Rajoy, el flautista de Hamelín, ya está en La Moncloa y lo habrán llevado a hombros entre todos estos inteligentísimos muchachos de la izquierda, porque ¿cómo se puede desvirtuar este razonamiento?: “Cómo será el Zp éste que hasta los que iban, muchas veces, con su familia, a cenar con él, a La Moncloa, los que daban grandes paseos con él, en los jardines de la residencia presidencial, han tenido que hacerle una huelga”.

Es un decisivo torpedo bajo la línea de flotación de un barco que ya hacía agua por todos los costados.

Lo que a mí me asombra es el ciego comportamiento de todos los izquierdistas de este asqueroso país que no han sido capaces de comprender que, con su ceguera, le estaban dando el empujón definitivo a Rajoy, o sea, a la peor derecha que nunca ha habido en este país, hacia la presidencia.

Porque las cosas estaban así, sin duda alguna:

A) querámoslo o no, no sólo formábamos parte de la UE sino que, además, ostentábamos la presidencia de turno de la misma, de tal modo que no teníamos más remedio que encabezar y asumir las decisiones que se adoptaran en el seno de ella; 

B) la situación económica global es la expresión de la más profunda e injusta de las canalladas que nunca se han producido en el mundo, sí, claro que sí, pero, para nuestra desgracia, por ahora, y en nuestra circunstancia, es irreversible: los mercados, esos terribles Molochs, se han hecho los dueños del cotarro, de tal manera, que, en el actual momento de la evolución económica, no se puede hacer otra cosa que seguir navegando, mantener a flote el buque como sea, no poner proa contra las olas porque nos hundirían ya que nos hallamos luchando contra una tormenta perfecta, de modo y manera que si nos resistimos a hacer lo que ellos mandan, enviarán contra nosotros a sus magos de la especulación y nuestra economía les durará apenas una mañana de cotización en todas las bolsas importantes del mundo, y, entonces, el desastre sí que hubiera podido ser absolutamente irreversible para nosotros;

C) así las cosas, el hombre que sacó a nuestras tropas de Irak, exponiéndose a sufrir las peores represalias de los amos del mundo, como efectivamente se produjeron; el hombre durante cuyo mandato se han elevado en más del 50% las rentas de las gentes más desfavorecidas; el hombre que promulgó leyes como las de la dependencia, el matrimonio homosexual, y la nueva ley del aborto, el hombre, en fin, que ha luchado en la mayor soledad, [si se apartan precisamente estos sindicatos que, de repente, se han vuelto ciegos], para evitar que la derecha más radical del mundo campara olímpicamente por sus respetos, este desdichado hombre, en fin, se ha tenido que enfrentar a una huelga general, convocada por sus amigos, que no han querido ver que las últimas medidas de política económica, adoptadas por su gobierno, no las ha promulgado él sino directamente los que de verdad mandan ahora mismo en el mundo, de tal manera que si él no las hubiera adoptado, al día siguiente, nuestro desgraciado país hubiera sufrido un ataque, en todos los mercados bursátiles, mucho peor aún que el de Grecia porque a este desdichado caballero de la más triste de las figuras, al que desde hace mucho tiempo le estaban haciendo vudú,  gentes como Bush, Blair y Aznar, a través de todos los grandes emporios de la información mundial,  por todas las esquinas del planeta, se le obligó materialmente, como cuando nosotros éramos niños y nuestros maestros de escuela, cogían nuestra mano derecha y nos obligaban por la fuerza a escribir con la letra más temblorosa sobre nuestro cuaderno, aquellas malditas palabras que tanto aborrecíamos, a hacer lo que él no quería;

D) de manera que, en buena ley, a este pobre hombre de la más triste de las figuras que nos ha mirado siempre a la cara con sus limpios ojos azules, habrá que aplicarle, digo yo, la eximente completa de haber obrado bajo la presión de fuerza irresistible;

E) o sea que los sindicatos se han equivocado convocándole una huelga general sólo para lavar su propia cara, para bajarse a toda prisa del barco que se hundía, diciendo: “oigan, que nosotros no tenemos nada que ver con este indigno representante de la peor de las derechas, que siempre nos ha hecho caso hasta ahora, que esperó hasta el último momento a que nosotros llegáramos a un acuerdo con la patronal y que, cuando éste no se produjo, adoptó las peores,¿o son las mejores?, medidas a las que le obligaron desde todos los ángulos, porque nosotros somos tan ciegos y tan egoístas que nos hemos vuelto incapaces de comprender que si colaboramos [dándole a la peor de las derechas del mundo ese instrumento casi irresistible que es una huelga general] a que ésta se entronice en el gobierno es posible que esto sea para siempre porque desde él se tomarán las medidas necesarias para hacer irreversible esta situación, pero nosotros, jodidos egoístas, nos iremos tranquilos a nuestra casa, como en su día lo hicieron los sindicatos norteamericanos y los ingleses, con la conciencia bien tranquila porque habremos hecho todo lo necesario para que esto suceda así;

F) unas últimas palabras para los pseudo intelectuales de la izquierda, que han apoyado esta huelga general que sólo favorece los intereses de la más ultra de las derechas: ahora, ya pueden dormir tranquilos porque han desempeñado el mejor de sus papeles, han vuelto a salir a la calle con su pancartas y pegatinas haciéndole el mejor de los juegos a la derecha que podrá decir también, como lo hará respecto a los sindicatos: “qué clase de gobierno será el de esta puñetera izquierda que hasta los suyos, esa mierda asquerosa de los intelectuales, de los que a sí mismos se llaman izquierdistas, han tenido que montarle una huelga general con todas sus consecuencias”.

Acabo como comencé: hemos visto en todos nuestros televisores y vamos a leer en todos nuestros periódicos las noticias sobre una huelga general llevada a cabo en un país de descerebrados contra el que es, probablemente, el último gobierno de izquierdas que habrá en nuestros desgraciado país.

Ojalá me equivoque.

Saco, su blog no es tal sino un simple chat, en el que todos los intervinientes son más falsos que Judas

Llevo ya algún tiempo escribiendo que lo que encanallece el blog de Saco es su estructuración no como un blog sino como un chat.

Un blog es un intento  serio de dialogar sobre determinadas cuestiones que se ofrece públicamente a un sector de la sociedad interesado en una determinada rama de las actividades sociales, mientras que un chat es una oferta que se hace al publico de la posibilidad de trabar relaciones sociales basadas en intereses particulares.

De este modo mientras un blog busca la verdad, el chat pretende establecer y mantener relaciones personales afectuosas o simplemente amistosas.

Cuando lo que se pretende con una determinada actividad es averiguar la verdad y propugnar la justicia, la sociedad se cuida de establecer una serie de códigos éticos que aseguren la consecución de dichas finalidades para lo que es absolutamente necesario la preservación de las imprescindibles condiciones que aseguren el mantenimiento de la imparcialidad, es por esto que, por ejemplo, a los jueces se les prohíbe la afiliación a partidos políticos y tener amistades íntimas en los círculos en los que desenvuelven precisamente su actividad profesional.
Es por esto también precisamente por lo que el blog de Saco ha perdido su condición de tal, se ha desnaturalizado totalmente porque sus participantes más activos se han empeñado en establecer entre ellos relaciones no ya amistosas sino que incluso parecen de otro orden más íntimo sin descartar las de ninguna otra índole.

Así las cosas, la posibilidad de la imparcialidad en los juicios y en las posiciones en los debates ha desaparecido por completo, sustituyéndose por las existentes no ya entre amigos sino entre familiares o parientes,  pero no entre parientes cualesquiera sino entre aquellos cuyos vínculos familiares son absolutamente exigentes.

Y parece como que no son conscientes de ello, puesto que hacen  continua ostentación de dichas relaciones cuasi familiares, llegando incluso, como el mengele canario, a plantear esta característica no ya sólo como esencial del blog sino también ¡como altamente beneficiosa para el funcionamiento del mismo como tal blog!

Es por eso que yo le atribuyo a ese ámbito las características de una auténtica mafia fascista, en la que los intereses de grupo, clan o banda no sólo es ya que están por encima de los sociales o políticos, en su sentido más limpio o noble, sino que se dirigen principalmente a promover y preservar sus ilegítimos intereses de grupo con una ferocidad y coherencia tales que no dudan en emplear los peores métodos para hacerlos prevalecer, como hemos visto recientemente y pone de manifiesto la última intervención de uno de ellos en este blog, en la que dice literalmente:

“Anónimo dijo…

El propio para hablar de libertad de expresión, eutiquio.
El que no tiene comentarios porque los borra, Jpalazón.
El que insulta más que nadie, el rábula charlatán
El que dice que es comunista, dime de qué presumes y te diré de qué careces.
Todo el que viene aquí, incluyéndome yo, pierde el tiempo. No digo porqué, ya que el único que lo va a leer no lo entiende.
Buen ejemplo, el de ese filisteo que se tiene que camuflar,cambiar de mote y tal vez de cara, como los mejores espías de la guerra fría.
Otro fichaje para asociarse con el puñetero y avinagrado octogenario.
Que ya no tiene crédito ninguno.
Lo ha perdido él solito.

28 de septiembre de 2010 20:47″,

Aquí se hace referencia a otro comentario, el de “neutrino”, que yo acababa de insertar en la página principal del blog, en el que se pone en evidencia la conducta habitual de Saco, de falsear continuamente la verdad para defender al grupo, clan o mafia, más allá de los límites que establecen la decencia y la verdad puesto que:

1) en el momento que advierte que uno de sus comentaristas disiente lo más mínimo de lo que a él le interesa, lo banea, lo condena al silencio, contraviniendo la norma esencial de la izquierda, la libertad de expresión, a fin de que no puedan ser combatidas eficazmente las conductas oscurantista y fascistas como la suya;

2) por ese camino detestable avanza cada vez más, afirmando, en contra de las más elementales leyes de la lógica, que las direcciones de correo electrónico que figuran en los datos de los intervinientes/comentaristas son falsos siendo así que les fueron exigidos para poder participar en el blog, y a cuyas direcciones se enviaron precisamente los requisitos necesarios para poder participar en él,  lo que hace absolutamente imposible su falsedad  puesto que, de ser así, dichos comentaristas no habrían podido recibir las condiciones necesarias para la activación de su manera de participar en el blog.

Esta actuación del creador, mantenedor y moderador del blog nos muestra, con toda la evidencia del mundo, que aquello no es sino un antro de ultraderechistas, fascistas y mafiosos, ya que persiguen a muerte la verdad y promueven la injusticia como método para su supervivencia.

Como muestra de la defensa de la libertad de expresión que practica Saco en su blog, a continuación inserto el correo que me envía neutrino porque no ha podido publicarlo allí

He recibido un correo electrónico para su publicación aquí en mi blog que dice lo siguiente:

“Hola Eutiquio,

Reconoceras mi email de varios comentados dejados en tu blog como Goliat después de ser expulsado, como tú.
En esta ocasion uso el nick de neutrino, ya que es el que use para poder acceder al blog de Saco.
Intento dejar este comentario en tu blog pero sale un error que me impide hacerlo:

__________________
Creéis que Saco es capaz de borrarse sus propios mensajes para eliminar las pruebas de sus propias mentiras y/o de su ignorancia? Esto es lo que ha pasado hace un rato en “El Blog de Saco”:
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#295 Comentario por neutrino  25/09/2010 @ 18:03

Comentario por Manolo Saco, el 24/09/2010 a las 09:15:

“Celemin: Las IPs dinámicas van cambiando, como sabes. Sí te puedo decir que el correo con el que entra aquí ES FALSO. Jamás pude ponerme en contacto con ella, aunque lo intenté varias veces. El servidor siempre me devolvió los correos.”

Ya son por lo menos 3 personas que han confirmado que Manolo Saco envió y/o recibió correos de ella. ¿Y por qué mientes, Manolo Saco? ¿Por qué mientes, Manolo Saco? ¿Por qué mientes, Manolo Saco? ¿POR QUE MIENTES, Manolo Saco?

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#307 Comentario por Manolo Saco  25/09/2010 @ 20:20

Neutrino //295//

Prefiero pensar que tu comentario es fruto de la ignorancia. Pero para que no sigas siendo un ignorante (hace más daño la ignorancia que la maldad) voy a contarte por qué tengo un supuesto, y falso, correo de Soledad: en las tripas del sistema del blog yo tengo TODAS LAS IP y TODOS LOS CORREOS con los que entra cada uno. Unas IP son dinámicas y algunos correos, sobre todo de los trolls como tú, son falsos. Tu correo, como tu afirmación, también es falso.

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#316 Comentario por neutrino  25/09/2010 @ 22:31 (aprox)

Manolo Saco #307

Apártate que me tiznas… Viniendo de un ignorante, no me molestaría que me llamasen ignorante. Viniendo de una mala persona, no toleraría que me acusasen de maldad.

“En las tripas del Sistema del Blog”, la única dirección de correo electrónico que puede haber es la que el Registro de Usuarios nos pide al registrarnos. Y nos la pide precisamente porque a dicha dirección de correo electrónico nos remite un email, que contiene una URL (un enlace), que hemos de visitar para que se complete el proceso de Registro.

Si la dirección es falsa, no se recibe ese email. Si no se recibe el email, no se puede completar el proceso de Registro. Si no se ha completado el proceso, no se puede hacer ningún comentario en este blog, ni en ningún blog ni noticia de publico.es

El correo con el que me he registrado es de hotmail y por supuesto que existe. Aquí alguien tiene un problema de “integridad del sistema”, y ni es Soledad ni soy yo. Gracias.
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Sobre las 22:35 Saco ve este último comentario, lo borra (a falta de ningún insulto, lo censura únicamente por decir una verdad que no le gusta, no?), y banea a neutrino. Cuando sepa de que la verdad le está persiguiendo, creéis que borrará también los comentarios #295 y #307? Es patético, de verdad…

Puedes ver que es la prueba definitiva de que Saco miente como un bellaco e intenta ocultar su mierda sin éxito debajo de la alfombra.
También lo he publicado en el blog de Soledad

Un abrazo,
“neutrino”.

A todos mis queridos lectores


Acabo de leer un comentario en el que se me pregunta si he suprimido la opción de comentar mis posts.

De ninguna manera, todo lo contrario, acabo de incluir un trabajo que titulo El miedo, en el que me planteo la ausencia absoluta, para mi inexplicable, de comentarios de mis últimos trabajos, concluyendo que ello es debido al miedo, al temor que la gente tiene de sufrir represalias por aparecer por aquí a pesar de hacerlo bajo la protección del anónimo, porque yo decía, me aventuraba a opinar, que los insultos pueden herir a las personas sensibles aunque éstas se hallen protegidas por esa especie de oscuridad visual. Hay, indudablemente, personas tan bien educadas que los insultos groseros y soeces les molestan no ya con oírlos sino también con leerlos. Hace ya muchos, muchísimos años, cuando yo comencé a leer la extensa biblioteca de mi padre, me sucedía incluso cuando leía esta clase de palabras que, como es lógico, en modo alguno iban dirigidas a mí.

He tenido problemas con el manejo de los comentarios, no sé por qué. He recibido correos electrónicos comunicándome que alguien tenía  dificultades para introducirlos e incluso de alguien que contaba el caso de alguno de ellos desaparecido después de haber conseguido entrar por lo que se apuntaba la posibilidad de que mi blog estuviera siendo hackeado y aconsejándome que cambiara mis datos básicos para el funcionamiento de este sistema, lo que, como no costaba mucho, he hecho.

Algo ha debido de ocurrir porque resulta que el que más dificultades tiene para comentar soy precisamente yo que llevo un par de días intentándolo con pésimo resultado.

Ahora mismo, cuando acabe de redactar este texto voy a intentar colgarlo. A ver qué ocurre.

Hasta luego,

P/S: después de terminar este comentario he creído mejor colgarlo en la página principal en lugar de la de los comentarios porque así es seguro que llegará a todos los lectores.

La derecha, su definición desde la ética, la estética y la política. Rajoy, el flautista de Hamelin

La corrupción de la izquierda, ética, estética y política.


Cuando un intelectual reaccionario se atrevió a consignar en una breve frase, eso que llamamos un aforismo, el ideal de la derecha se aclararon mucho las cosas.

Tener el valor de afirmar que es preciso que todo cambie de tal manera para que, en el fondo, todo siga igual significó tanto como cuando en una partida de póker, se ponen todas las cartas boca arriba, sobre la mesa.

Ya sabemos todos a qué atenernos. La derecha pretende fundamentalmente mantener, en todos los aspectos, las cosas como están, por eso se autodenominan, en lugar de derechistas, conservadores, ellos quieren que todo se conserve como ha estado siempre, los buenos, o sea, ellos, arriba, y los malos, o sea, nosotros, abajo, trabajando como negros por cuatro perras para que ellos sigan engrosando sus gigantescos patrimonios.

Pero en aquella magnifica definición de Lampedusa, en su simplicidad, en su esquematismo, se encierra un compendio de conclusiones, una de las cuales es la necesidad de la mentira en política.

Dicen los polítólogos que la política es el arte de lo posible, yo propongo otra definición: la política es el arte de mentir lo mejor posible.

Y, aquí, es cuando entra en escena la ética que anunciábamos en el titulo puesto que la política se ha convertido así en el arte de mentir mejor.

Pero el arte de mentir es indudablemente el de cubrir o esconder la realidad bajo un manto de palabras.

O sea que, al final, todo se reduce a una simple cuestión estética, mentir de tal manera, con tanto arte que la verdad desaparezca bajo un inmenso montón de palabras.

Esto es la política.

De donde se deduce, también lógicamente, que la tarea de la izquierda consiste precisamente en levantar ese manto mentiroso para que resplandezca la verdad.

La verdad, he aquí la más hermosa de las palabras.

Pero ¿qué es la verdad? Los filósofos la han definido como la adecuación de las ideas a la realidad. También ésta es una hermosa creación verbal porque no hay suceso más hermoso en la tierra que esa acomodación del pensamiento a la realidad, pero como todo lo precioso, no en el sentido de la belleza, sino de la escasez, la verdad tiene un precio casi inalcanzable.

La verdad, como todo lo precioso, como todo lo escaso, es muy difícil de encontrar, a veces hay que ir a buscarla debajo de las más escondidas piedras. Y hay que romperse el cerebro y no sólo las manos para descubrirla, para alumbrarla, para destaparla. Por eso casi nadie quiere asumir este trabajo porque daña profundamente al que lo realiza.

Yo, ahora mismo, estoy sufriendo, y mucho, porque me doy cuenta de que tengo la batalla perdida porque no voy a convencer a nadie de que todos somos unos formidables mentirosos puesto que colaboramos, de una u otra forma, en que la verdad continúe escondida debajo no ya de las piedras sino de esas inmensas montañas con las que la mentira política ha ido cubriendo la verdad de tal modo que es ya casi imposible descubrirla.

Porque la política, como ya nos dijeron hombres tan viejos, en el buen sentido de esta también hermosa palabra, como los filósofos griegos, debería de ser el arte del buen gobierno de la polis y no lo que realmente ha devenido en ser, todo lo contrario, el arte de engañar de la mejor manera a los ciudadanos.

De tal modo que un buen político es aquel  que es capaz de subir a un estrado y engañar  a los ciudadanos. De hacer como hacía aquel flautista de Hamelin, entonar una melodía que arrastre a la gente hacia su propia perdición, engañándoles con una música tan falsa como si la hubiera compuesto el mismísimo Judas.

Hoy, Judas ha cambiado su nombre por el de Rajoy, que ha cogido su flauta y le ha dicho a un pueblo asustado por una espantosa crisis que amenaza con llevarnos al fondo del río, que él tiene el secreto para salir de tan terrible circunstancia y la gente, incapaz ya de pensar porque el miedo a la ruina ha cegado su capacidad de hacerlo, le sigue a ciegas, sin ver las señales evidentes de que se halla ante un consumado mentiroso que representa, precisamente, a todos aquellos que nos han llevado a esta crisis.

Y seguramente le va a seguir hasta lo más profundo de ese torrente cenagoso en el que acabará de hundirse del todo porque se entregará de pies y manos a los mismos que no buscan sino explotarles aún mejor, privándoles de sus legitimas defensas laborales.

Y, como aquí, se nos acaba el espacio, escribimos “continuará” porque,  como es evidente, lo verdaderamente importante, aquello que anunciábamos en el título, que es explicar en qué consiste la corrupción de la izquierda, se nos ha quedado en el teclado. 

Hasta mañana, si es posible.

El miedo

Hace ya algún tiempo, expuse allí, en el blog de Saco, mi teoría sobre lo que llamo “terrorismo verbal”.

Uno de los sentimientos que mejor gobiernan la conducta del hombre es el miedo, que la Academia define como “ Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario y recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea”.

Hay un miedo muy curioso pero efectivo, aquel que se produce frente a un riesgo que, contemplado en abstracto, se considera inexistente. El miedo a que te insulten, a que te persigan soezmente aunque no pueda constatarse realmente tu verdadera identidad.

Éste es el miedo que trato de exponer aquí y lo he llamado, refiriéndome a los habituales en el  blog de Saco, “terrorismo verbal”.

Aquella mafia, como una buena mafia que se precie, tiene sus matones oficiales, gente que se cree en posesión de una gracia más o menos andaluza.

Son gente no ya que presuma de izquierdas es que se autoproclama como la única izquierda existente. El otro día, Vogler nos decía que se había ido la 1ª vez del blog de Saco porque alguien le había negado su derecho a hablar desde la izquierda y esto a él, cuya identidad teóricamente se desconoce, lo acobardó y se fue.

Pero hay allí, a miles, mucho peores casos que éste, a Vogler simplemente se le dijo “y v. qué títulos tiene para venir a aquí a hablar de la izquierda, qué ha hecho v. real y oficialmente para que aquí le concedamos su derecho a opinar”, pero esto es una fruslería porque en esta interpelación todavía no va implícito un insulto, un grave insulto, pero imaginemos lo que sucede en el interior del hombre, en ese lugar recóndito donde reside su propia estimación, allí, es igual que el insulto que se le dirige lleve en su expresión las señas de identidad real del agredido, porque la herida nada luminosa que el insulto le inflige le hace dudar de si realmente lo merece, pero, además, le produce la santa indignación de no poder salir a defenderse porque la injuria es anónima ya que él no tiene en aquel ámbito no ya una imagen real, visible, presente sino siquiera nombre y apellidos.

El insultado por el gracioso oficial de turno, sea o no realmente gracioso y no simplemente insuperablemente maleducado y soez, se ve obligado a sufrir una agresión profundamente injusta contra la que no puede hacer nada por defenderse que no sea la de esconderse en la profundidad de la inexistencia, quiero decir, que la única defensa que tiene para no ser insultado es esconderse de tal forma que los insultadores oficiales de Saco ni siquiera sepan que existe. O sea que, para no sufrir ataques que le dañan profundamente en su propia estimación y contra los que no puede defenderse de ninguna manera porque como decía hace muy poco uno de los máximos teóricos del terrorismo verbal de aquel antro, en aquella zahurda demoníaca en  la que reina omnipotentemente el dios Saco, no se puede ofender ni insultar a nadie porque allí nadie existe realmente por lo que faltan, como en el proceso intentado fallidamente por Garzón contra los asesinos del franquismo, no sólo el sujeto pasivo de la querella sino también el activo puesto que nos hallamos en un mundo que sólo es virtual, en modo alguno real, de tal manera que las canalladas que allí se perpetran ni siquiera existen no ya jurídica sino tan siquiera moralmente.

Es el escenario ideal para convertirse ellos mismos, los autores de esta doctrina, en los criminales perfectos, en los asesinos inaprensibles, porque no sólo ya no existe el cuerpo del delito ni los autores, cómplices y encubridores, que los hay y a mansalva, sino tan siquiera una realidad real sino que todos vagamos como en una especie iba a escribir de sueño pero se trata evidentemente de una pesadilla que no por inexistente no nos hace sufrir un miedo enorme, una amenaza atroz a expresar lo que sentimos, lo que pensamos, lo que limita de una manera atroz nuestra irrenunciable libertad de expresión.

Pero entonces llega el genial teórico de la amenaza invisible y nos dice con toda la autoridad del mundo que en internet no existe la libertad de expresión y no sólo se queda tan fresco sino que incluso se pasea ostensiblemente orgulloso de haberle encontrado a sus compañeros de mafia fascista una excelente licencia para matar.

O sea que el más ominoso de los silencios comienza a pesar en aquel ámbito porque no sólo se amedrenta a todo los disidentes para que no se atrevan a expresar cualquier tipo de protesta contra las canalladas que allí se cometen sino que se les advierte que cualquier intento de mínima defensa ante las agresiones será castigado con la más atroz de las represiones.

Y toda esta disquisición más o menos teórica para explicar la repentina ausencia de comentaristas en éste mi blog. No eran muchos, ciertamente, pero haberlos, habíalos, pero, de pronto, se vieron sorprendidos por la violentísima irrupción de una serie de matones verbales que les propinaron los peores insultos: mamporreros, aduladores, lameculos, yo qué sé.

Mis amigos son gente sensible, viven, se desenvuelven en ambientes tranquilos, lejos del ruido y de la furia, no están preparados, ni lo quieren, para vivir en medio del insulto soez y chabacano, se retraen lógicamente ante agresiones de este tipo, sufren no sólo cuando se le imputan tales inadmisibles groserías sino incluso también cuando las leen, les hace daño comprobar la existencia de tales improperios, se retraen y piensan que la mejor manera de no enfrentarse con el disgusto moral que el contacto con una realidad tan grosera supone, es alejarse de aquí, no manifestar de ninguna manera su presencia más allá del silencio.

Algunos de ellos han comenzado a utilizar el correo electrónico para hacerme llegar no sólo sus opiniones sobre lo que aquí se ha discutido sino también su miedo, un miedo que es totalmente disculpable porque la gente sensible no tolera el contacto con la grosería habitual de los chulos tabernarios. 

De modo que tendré que acostumbrarme a la ausencia total de comentaristas bien intencionados pero no voy a tolerar la de los matones de siempre que aparezcan por aquí sólo para presumir de chulería e insultar. Tan pronto compruebe su existencia, borraré sus comentarios como imprescindible medida profiláctica. 

La clase media y corrupción de la derecha


Derecha=corrupción pues ¿qué otra cosa significa apoderarse pacíficamente de la plusvalía del trabajo que los otros realizan para sobrevivir? Y se me dirá: “oiga, que todos los de la derecha no son empresarios” y es verdad, la inmensa mayoría de ellos no lo son pero están completamente de acuerdo con este sistema políticoeconómico de explotación de los demás, es lo que se ha dado en llamar ahora tontos de los cojones porque están de parte de los que los explotan pues las llamadas tradicionalmente clases medias se han pasado en masa a su enemigo natural, seducidos por una suerte de bienestar ficticio.

Digo que ese bienestar de las clases medias es ficticio porque se basa en presupuestos teóricos absolutamente artificiales. Yo formo parte de esa maldita clase media. Tengo una jubilación que me permite vivir sin grandes apuros y unos ahorros acumulados durante una larguísima vida de duro trabajo, en la que he llegado a simultanear 5 empleos a la vez.

Pero toda esta seguridad vital es ficticia. Mi pensión depende de que el Estado mantenga la suficiente solvencia para hacer frente a los pagos de la Seguridad Social y mis ahorros, como la crisis actual ha demostrado, pueden muy fácilmente reducirse a la nada.

Y esto es así porque esa derecha esencialmente corrupta de la que antes hablaba ha impuesto radicalmente su manera de pensar. El  mundo y la vida no son sino un inmenso mercado que debe autorregularse libremente porque en él radica la fuente de la riqueza de todas las naciones. Y gentes de tan poco nivel intelectual como la Thatcher y el Reagan pudieron permitirse el lujo de afirmar que el Estado no es en modo alguno la solución sino el problema porque significa o representa la única tímida regulación de dichos mercados.

Así las cosas, cuando nos descuidemos, que ya lo estamos haciendo, nos encontraremos con que el Estado desaparecerá y será sustituido en las que hasta ahora se consideraban sus funciones esenciales justificativas de su existencia, la seguridad, la sanidad, la enseñanza, las grandes vías de comunicación, por las empresas privadas que no tienen por objeto resolver los problemas comunitarios sino alcanzar los mayores beneficios, de modo que todos pasaremos a ser de ciudadanos a simples consumidores a los que no hay reparo alguno en explotar de acuerdo con las leyes liberales de los mercados, de pleno acuerdo con la frase de Clinton a Bush: “es la economía, estúpido”, porque Clinton sabía algo de Marx, Bush, no.

Y, entonces, cuando el Estado desaparezca total y definitivamente, ¿qué nos quedará, qué va a ser de nosotros los incautos constituyentes de esas formidables clases medias que habremos colaborado decisivamente en que el mercado se imponga definitivamente en el gobierno de las relaciones políticoeconómicas,  que sólo seremos unos números realmente importantes por su cuantía en los cálculos de los que manejan los mercados, sean éstos reales, el mercado de la esquina de nuestra calle o simplemente fiduciarios, las Bolsas de contratación de los valores mercantiles?

Yo no sé si los componentes de esas clases medias, tan numerosas ya, que son absolutamente decisivas, con su voto, en la conformación de las mayorías que rigen los gobiernos de las naciones, son realmente conscientes de hacia dónde se dirigen realmente.

Esos omnipotentes mercados, que ellas están contribuyendo definitivamente a imponer como supremos órganos de decisión en sus propias vidas, son por esencia sus verdaderos enemigos mortales puesto que al buscar el mayor beneficio en sus operaciones obtienen como resultado colateral el correlativo empobrecimiento de los consumidores.

Y no hablemos ya de los mercados fiduciarios de valores mercantiles, en ellos, la pura especulación es precisamente su esencia puesto que lo que en ellos se negocia no es el valor real de las acciones sino el que los medios de comunicación trasladan a los compradores y vendedores, de tal modo que se venden y se compran las acciones o las divisas por el precio que los grandes especuladores, que dominan dichos mercados bursátiles, imponen.

Dicho de otra manera para que todo el mundo lo entienda: en un mundo, en una vida, absolutamente dominados por los mercados, lo que nosotros percibimos por nuestro trabajo, actual o pasado, sueldos o pensiones, ahorros e inversiones, tendrá siempre el valor que ellos, los grandes especuladores, quieran, como acaban de hacer con Grecia, como amenazaron hacer con España. O sea que nuestra futura ruina está en sus manos. He dicho ruina y no fortuna, porque la avaricia que rige en el funcionamiento de los mercados produce cíclicamente crisis periódicas tan importantes como ésta que ahora estamos padeciendo, al empeñarse los especuladores profesionales en sacarle a los ciudadanos hasta el último de los centavos que constituyen su patrimonio porque la riqueza de las naciones, en un mundo regido tiránicamente por los mercados, no pertenece a los ciudadanos sino a los especuladores.

Pero de lo que yo quería hablarles hoy era precisamente de todo lo contrario: en lugar de la corrupción de la derecha yo quería escribir hoy de en qué consiste precisamente la corrupción de la izquierda.

A ver si lo hacemos mañana.

La verdad y la justicia son las reglas inviolables del izquierdismo


Creo que he podido inducir a error a mucha gente de la que me lee, a pesar de que me cuidé muy mucho de hacer, por lo menos, un par de declaraciones de principios, una, cuando dije que Soledad aborrecía y combatía todo lo que yo soy y pretendo, porque odia visceralmente todo lo que es y representa el comunismo, y, otra, cuando dije, recordando al infausto de Fraga, que la “política” hace, a veces, extraños compañeros de cama, porque el conflicto entre Soledad y MB, me obligaba a hacer causa común con una persona que aborrece no ya sólo al comunismo sino a mí mismo, personalmente, a muerte hasta el punto de que el peor ataque que imaginó para MB fue decir, por cierto y como siempre con una falta de ortografía impropia de una filóloga, aquello de que MB era “Digno lacayo del amo que el eligió”, porque durante muy poco tiempo, éste dijo que yo era don Quijote de La Mancha y él, Sancho, mi fiel escudero.

Entonces, ¿qué hacía un tipo como yo, el hombre más a la izquierda de todos los que conozco, qué carnaza para mis enemigos, capaz de alinearse no sólo con los cubanos, sino también con Hugo Chávez y, lo que ya es el colmo, los malditos chinos, al lado de dos auténticas cavernícolas como Soledad y la inefable Luna que, como ya he dicho aborrecen a muerte al comunismo de tal modo que sólo viven para anatematizarlo y perseguirlo?

Me parece que llevo ya siglos diciendo que la verdad y la justicia  están, para mí, por encima de todo. Y, todavía más, que éstas son el autentico credo del verdadero izquierdismo.Es por eso que me hacen reír todos los que me atacan porque pasé muchos años ejerciendo de abogado-procurador. Y he citado allí, en el blog fascista, y en éste que, para algunos o algunas,  no lo es menos porque en la ceguera que les provoca su odio al comunismo lo consideran también un movimiento fascista, hasta la saciedad, hasta  lograr el cansancio de algunos de mis lectores que se han quejado de mis citas latinas, algunas de la cuales como la que voy a hacer inmediatamente son de lo más hermoso que jamás ha escrito el hombre: “fiat iustitia et pereat mundus”: hágase la justicia y perezca el mundo, o sea que la justicia está por encima de todo en este puñetero mundo, incluso, claro está, por encima del propio y jodido mundo.

Lo repito, es lo más hermoso que yo he leído nunca. Todo hombre o mujer que sea realmente de izquierdas ha de someter toda su vida a este principio inviolable de tal modo que cuando mienta o cometa una injusticia, inmediatamente ha traicionado a la izquierda porque se ha comportado como el peor de los esbirros de la más canallesca de las derechas.

 Y eso es lo que no acabo de entender en el comportamiento de todos esos gerifaltes del blog de Saco, que tienen siempre la izquierda en la boca o en el teclado y actúan constantemente como la peor de las derechas porque no hacen sino mentir y cometer injusticias.

Por eso me ha resultado, más que penoso, tan doloroso el comportamiento de MB, del que yo había escrito antes de su contienda con Soledad que lo quiero entrañablemente, casi, o sin casi, como un hijo, no ya sólo por afinidad intelectual y moral, sino porque durante cierto tiempo, que a mí se me antojó muy breve, tuvo conmigo el mejor de los comportamientos hasta que vislumbró el poco porvenir que yo tenía en aquel blog y se negó en rotundo a compartirlo.

En el fondo, si yo no recuerdo mal, MB, en su controversia con Soledad tenía toda la razón: esta mujer en su odio hacia nosotros, los marxistas, había perseguido a muerte a MB, Carmen54, Doctor Odio y todos aquellos otros que llegaron ca Saco rebotados del blog de Elisa Serna, con tanta furia y pasión que acabó colmando la paciencia, que, por cierto, es más bien escasa, de MB y comenzó un combate cruentísimo en el que la fémina no tenía otra opción que perder porque  MB, lo dice un tipo que ha estado 50 años participando en durísimas contiendas en el más duro de los escenarios, el judicial, es tal vez, uno de los mejores polemista que he visto nunca.

Pero, ay, a pesar de que tenía el combate ganado no sólo porque servía a la verdad y proponía la justicia que no eran sino el derecho que ellos, los que con gran acierto ha llamado Mercedes, “los gitanos”, tienen a ser respetados no sólo formalmente sino también esencialmente de tal modo que no se les pueda ofender continuamente reprochándoles con toda la dureza del mundo no sólo  “su raza”, esto es su propia condición de comunistas sino también sus creencias, respeto que la propia Soledad no se ha cansado nunca de exigir con toda la contundencia del mundo para las suyas, todo este inmenso tesoro de verdad y de justicia lo echó por la borda cuando comenzó a insultar de la peor manera a su adversaria diciéndole todo eso que ya hemos repetido tantas veces y que tan mal suena.

Ni MB, ni yo ni nadie tenemos derecho a penetrar en la intimidad de cualquier otro de los que contienden con nosotros, no sabemos, o no debemos saber, por tanto, cuál es la verdad de sus relaciones sexuales de pareja, pero es que, aun cuando por algún motivo la conociéramos, no podríamos utilizarla nunca en una polémicas que tuviéramos con ellos porque nos lo prohíbe uno de los derechos fundamentales del hombre y del ciudadano, el derecho a la intimidad personal. Quebrantar este norma es violar la justicia.

Y es así, por arte de birlibirloque, que MB perdió una batalla que tenía ganada de calle y que me obligó a mí, con todo el dolor de mi corazón, a intervenir en su contra, tanto más cuando llevo más de un año diciendo que esa conducta que reprochaba en MB es la de todos los gerifaltes de aquel blog: falsear sistemáticamente la verdad, perpetrar continuamente la injusticia, lo que los convierte en lo que realmente son: unos puñeteros tipos de la más repugnante ultraderecha.