Corrupcion en el Palacio de Justicia, una nueva versión de la obra de Ugo Betti

¿Por qué, en este país, nadie se detiene  un minuto a pensar que la justicia no es que no funcione sino que lo hace sólo a favor del poder y que, así, no tenemos otro futuro que estar cada día más en manos de los poderosos?

¿Es que somos un pueblo de locos irresponsables o de borregos?

Porque a mí me aterra contemplar cómo en foros como estos blogs, poblados por furibundos izquierdistas, todo el mundo  pasa todo el tiempo mirándose el ombligo y felicitando a sus amigos por lo bien que, por ejemplo, hacen cosas que nada tienen que ver con las preocupaciones reales de la gente, de esa gente que va al trabajo cada  día o, lo que es mucho peor, que no tiene donde ir a trabajar y pasa hambre, frío, miseria y la desesperación de verse solos y abandonados por todos nosotros.

Desde que llegué al blog de Saco, comencé a repetir que no hay justicia en España, que lo que se conoce aquí como la Administración  de tal cosa no es sino un instrumento más para el dominio de la situación por parte de la oligarquía que, de un modo u otro, siempre nos gobierna de modo que no debiera sorprendernos nada que el presidente del ejecutivo actual no sólo no se oponga sino que colabore decisivamente en que la ultraderecha ocupe al completo los puestos relevantes de la judicatura de tal modo que esas quejas que ahora oímos respecto a lo que ocurre con los implicados en el caso Gürtel, el más importantes de todos los que afectan a la ultraderecha, pero  ni mucho menos el único, por parte de los 3 diarios que muestran una levísima tendencia a la izquierda, sólo son en cierta manera retóricas y se deben a un intento testimonial para que toda la gente que siente tendencia natural al progreso en sus ideas políticas no se aparte definitivamente de la vida pública del país y se abstenga definitivamente de participar en ella lo que, entre otras cosas, implicaría una importante pérdida de negocio para estos periódicos.

       Pero lo cierto es que nada ni nadie ha tratado de resolver una situación enquistada ya demasiado tiempo en la que nunca se intenta molestar siquiera los intereses de la clase dominante que campa por sus respetos con un descaro insultante, riéndose en la cara de todo aquel que se acerca a la Administración de justicia con la pretensión de ejercitar uno de esos derechos tan rimbombantes que consagra una de las Constituciones más retrógradas de toda la humanidad, pensada, creada y promulgada por una ultraderecha a cuyo frente estaba ni más ni menos que Fraga, el ministro factotum de Franco, que se encargó, ayudado en las bandas por gente de indudable ascendencia derechista como Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y Miguel Roca, de alumbrar ese parto de los montes que nos tendrá maniatados por siempre y para siempre, cumpliéndose así el sacrosanto designio del dictador que nos avisó de que todo quedaba atado y bien atado.

Y habrá quien nos pregunte “pero, si eso es así, tal como usted lo cuenta, ¿cómo es posible que el caso Gürtel haya llegado a producirse?”.

Y la respuesta escueta, lacónica, es: Garzòn. Garzón es el verso suelto, la nota discordante, el elemento rebelde que se ha disparado erróneamente en el sentido equivocado en un sistema férreamente diseñado para que todo siga igual en un mundo que se piensa ciegamente es el mejor de todos los posibles, o sea, el summum del pensamiento ultraderechista.

Garzón es un suceso no ya irregular sino sencillamente monstruoso en una Administración de Justicia como la nuestra. He expuesto ya aquí, muchas veces, la ecuación básica de la justicia española:

PP=ultraderecha=jueces.

Ahora, el grupo dominante se denomina PP, ni más ni menos que Partido Popular cuando representa la quintaesencia de la aristocracia y de la oligarquía, todo lo contrario al pueblo llano, al pueblo democrático, al pueblo trabajador, exprimido y explotado hasta límites realmente increíbles.

Para que una situación radicalmente injusta pueda mantenerse así, siempre, es necesario un perfecto aparato represor que se halla constituido por una apariencia de aparato dispensador de justicia y  otro en el que se deposita la coerción, la fuerza, la violencia operativa para la sumisión definitiva del pueblo.

Vivimos en un mundo no real sino simplemente representativo.Hay unas cámaras legislativas a las que el pueblo no es que no llegue sino que ni siquiera se acerca, con diputados y senadores extraídos de las clases poderosas de una sociedad sojuzgada. Estas falsas instituciones que deberían de representar realmente los intereses del pueblo sólo se mueven en el sentido de reafirmar el dominio de los poderosos sobre los más débiles y constituyen una verdadera irrisión en lo que se refiere a la defensa de los derechos y las libertades de un pueblo, cuyos verdaderos intereses, no se toman nunca en consideración.

Y las leyes que de estas cámaras emanan tienen encomendado su cumplimiento a una cohorte de funcionarios extraídos de las clases más elitistas de la sociedad, mediante un procedimiento que asegura la no desviación de uno siquiera de ellos de las pautas marcadas por una estructura aristocrática y exclusivista que aparta de la función más decisiva de la administración pública cualquier atisbo de democracia y buen gobierno, de tal modo que una sociedad totalmente anquilosada y antidemocrática se mantendrá indefectiblemente intacta.

Pero de pronto aparece Garzón.  Un juez que viaja a Italia para aprender de Di Pietro cómo se intenta construir una justicia popular efectiva, capaz de luchar no sólo contra la mafia sino también contra un poder tan corrompido entonces como ahora es el nuestro. Es un buen discípulo que tiene un gran profesor, aprende y regresa a España imbuido de la idea de que una revolución democrática desde la justicia todavía es posible en  occidente, en una civilización lastrada hasta su médula por una endémica tendencia a la corrupción. Ni él ni Di Pietro tuvieron la capacidad suficiente para anticipar que ambos intentos, el italiano y el español, acabarían como lo han hecho, con Berlusconi, el amigo de Aznar, asistente en primera fila a la boda de  El Escorial, imponiendo un neofascismo en Italia,  y el PP, el partido creado por Fraga pero llevado al triunfo electoral por Aznar, dominando ampliamente la escena política en ambos desdichadísimos países.

Di Pietro fue forzado ya hace mucho a abandonar la magistratura italiana. Garzón está a punto de ser expulsado por sus compañeros de la carrera judicial española. Dos vidas paralelas cuya secuencia casi simultánea le hubiera gustado mucho reseñar a Plutarco.

Buenas noches y buenas suerte.

Mas sobre Vargas Llosa

“#324 Comentario por Mercedes 28/02/2010 @ 00:56″.
————————————-

Juro por mi honor que no tenía ni la más remota idea de lo que cuenta ese enlace que nos ha traído Mercedes.

Yo a Vargas Llosa lo conozco por su breve historia para conmigo. Tuve mis primeras noticias de él cuando era un jovencísimo aspirante a escritor que convivía con Gabo en Barcelona, a la sombre de Carlos Barral y su Biblioteca Breve.

Un tipo que le propina a Gabo, o que recibe de él, un puñetazo, para mí es una persona detestable, porque, para mí, Gabo es Dios.

Pero, hay más, este tipo va de guapo por la vida y esto es lo que menos soporto en un hombre. Un hombre no debe ser guapo nunca si quiere ser realmente un hombre. Soy, lo reconozco, absolutamente primitivo, rudimentario, mis mujeres dicen que soy un marrano porque ni siquiera me peino, por las mañanas, cuando me levanto y porque nunca, nunca, nunca, he usado una colonia ni siquiera para después de afeitarme. Pero, en fin, lo admito, esto puede ser un defecto.

Lo que no es defectuoso, creo, es actuar siempre de acuerdo con mis ideas, con lo que pienso. Yo no hubiera vendido mi alma al diablo porque mis novelas se vendieran como rosquillas en todo el mundo. Yo no sería tan pretencioso y ruin  como para prohibir que lo que escribo no se publique en ningún sitio si no se paga antes. Yo no me consideraría nunca un Dios de la literatura al que todo el mundo debe rendir pleitesía sólo porque me llamara Mario.

Ayer, un señor comentaba en el blog de Saco que yo era sectario porque criticaba a Vargas, Varguitas, le llamaron en su día, sin leerlo; creo que este señor no me había leído bien a mí. Yo he intentado leer a Vargas muchas veces pero sólo una he conseguido terminar el libro, “La tía Julia y el escribidor”. “La ciudad y los perros” se me cayó literalmente de las manos, cosa que no ha sucedido con libros como “Ser y tiempo”, de Martín Heidegger, por poner un ejemplo de lectura casi heroica.

Pero la naturaleza parece que me ha dado un buen sentido detector de miserables. Escribiendo, uno puede engañar a muchos, mucho tiempo, pero lo que no logrará nunca es engañar siempre a todo el mundo. No sé de quién es esta frase que ahora parafraseo. Pero a mí, Vargas, puedo proclamarlo, no me engañó nunca y está siendo el culpable de mi progresivo alejamiento de EL PAIS. Sí, admito, la pluralidad de criterios, que durante un cierto tiempo los responsables de ese diario hayan creído que este vende patrias era una voz que debía de oírse, hoy, ya, no. Hoy, todo el mundo sabe ya quién es Vargas y si le publican es porque, en el fondo, son como él. O sea que, para mí, Cebrián es a Vargas como Pedro Jeta es a Jiménez Losantos.

Con su pan se lo coman ambos.

Otra cosa, creo, muy importante. Hay quien piensa que la personalidad de Vargas como escritor es o debe ser distinta a como es como persona. Yo creo que esto es un craso error. El hombre no puede dividirse en compartimentos estancos. Por supuesto que no soy maniqueo. No todo en Vargas será  rechazable. Alguna cosa buena tendrá este detestable personaje, aunque yo la ignore. Pero, para mí, el hombre es lo que arroja su cuenta de resultados, quiero decir, que hay una especie de suma total que nos dice lo que es cada tipo, cada persona, cada personaje. Y la suma total de las cualidades de esta prenda para mí es un desastre.

Buenos días y buena suerte.

Vargas Llosa y Camilo José Cela

#246 Comentario por Malatestax 27/02/2010 @ 15:05

Eutiquio, ignoro si Vargas Llosa esmejor escritor o fascista. Una cosa no quita la otra. Lo mismo pasa con Cela, ¿no te parece?.

Malatesta, ambos tienen bastantes concomitancias en el desarrollo de sus propias personalidades y de sus carreras.

Los 2 comenzaron por la izquierda, Vargas Llosa por la ultraizquierda. Cela, no, porque Cela, desde que estuvo en el sanatorio antituberculoso, donde escribió Pabellón de reposo, ya comenzó a tener muy claro que lo importante era sobrevivir.

Que Cela tenía talento, un gran talento, es indiscutible. Un tipo que escribe La Familia de Pascual Duarte puede morirse tranquilo de que ha entrado en la historia de la literatura universal, justo al lado de Juan Rulfo, el autor de Pedro Páramo,  pero él era un arribista, no era un Delibes, cuyos Santos inocentes es superior al Pascual, entonces es seguro que Camilo pensó lo mismo que Zaplana, yo estoy aquí, en la literatura, para enriquecerme y todo lo enfocó por ahí, con una fe indestructible, en sus capacidades, el que resiste, gana, y ganó, Nobel y marquesado de Iria Flavia, pero, para ello, tuvo que dejar atrás una mujer heroica que le hizo de todo, desde amante a mecanógrafa, y un hijo que acabó no respetando a su padre porque, como ya he dicho por ahí, escribir bien es una cualidad en nada distinta a la de ser un buen encofrador o un buen mecánico. De modo que Cela es uno de los muchos goles que le han metido a la Academia Sueca, que se preocupa casi tanto de la honradez personal de los premiados como de su capacidad profesional.

Es por eso que Vargas Llosa no será nunca un Nobel, personalmente es detestable, es, para que nos entendamos, algo así como un Pío Moa de la literatura. Inicialmente fue comunista, como Gabo, pero éste es más genial como persona que como escritor, sigue siendo fiel a los que le ayudaron y entendieron desde el primer instante porque no es caprichoso eso de que es de bien nacidos ser agradecidos. Yo no sé si Vargas Llosa es un hipócrita que fingió su izquierdismo para seducir a Carlos Barral y que éste le concediera el premio Biblioteca Breve de novela por La ciudad y los perros, que, por cierto, yo fui incapaz de terminar de leer, porque se halla a mil quilómetros de distancia de los Cien años de soledad o de El otoño del patriarca, o es que realmente evolucionó desde un izquierdismo cuasi angelical hasta un ultraliberalismo neocapitalista, de cualquier manera, es una trayectoria, al menos para mí, absolutamente increíble que yo interpreté, como en otros casos, como una venta personal al capitalismo porque es imposible conjugar unos buenos sentimientos naturales con la santificación de la avaricia y el afán de lucro o de poder como el mejor estímulo para redimir al mundo y un escritor, un creador de mundos, o es utópico o es una bestia.

De modo que Cela, que llegó a ser censor franquista, es una persona tan detestable como este Vargas Llosa que quiso presidir Perú para hacer a ese país más desdichado aún de lo que era.

Ni uno ni otro merecen mi respeto por ningún concepto porque, para mí, la persona está muy por encima de su obra. Y la literatura está llena de grandes artistas, geniales creadores, que merecieron el desprecio y la cárcel como simples personas.

Buenas noches y buena suerte.

Rosa Díez, Fernando Savater y UPD

#239 Comentario por eutiquio27/02/2010 @ 14:37

“#222 Comentario por Trovadora27/02/2010 @ 13:46

Para EUTIQUIO,

Hola buen hombre!

Se te saluda desde la autoestima que dá recordar los buenos momentos, esos en que se expresa la fraternidad inter-nos, en este blog o en otros. ¡Esto de los blogs es un gran invento! Y cada vez se oyen mas voces – anteayer un articulo de El País, cuyo enlace estoy a punto de conseguir – que piden tolerancia Cero con los trolls de la politica de derechas extremas y sus inútiles intentos de linchamiento. Donde Tolerancia Cero es reconocer que tenemos el derecho también a ser una especie de ciclotímia explosiva de esas, si nunca jamas contestamos a trolls. Con el viento que hace…—> —> ¿que trolls?…se los lleva el aire!

Me interesa saber tu opinión sobre el espacio politico que ocupa UPyD ¿Crees que tienen segmento político?”.
———————–

De Rosa Diez tengo la peor de las opiniones. Creo que, como Tiberio, podía ser puesta como el mejor ejemplo del resentimiento.

Todo lo que hace está marcado por el odio a Zp, que es mucho más que africano y que no cesará nunca ni siquiera con la muerte de uno de ellos.

Creo que personajes así deberían ser eliminados de la política por simple higiene psicológica.

En cuanto a UPD, es la expresión más completa de sus 2 principales creadores, ella y Fernando Savater.

Savater todavía es más resentido que ella, si es que esto es posible. Él se cree el enfant terrible de la filosofía española, cuando no es más que un pobre hombre que tuvo la inmensa fortuna de que Aguirre, el difunto Duque de Alba consorte, se encaprichara con él y le publicara algunos libros que yo no he podido terminar de leer.

Yo, que ahora mismo recuerde, hay 2 personajes del mundo intelectual a los que no leo nunca. Uno es Savater y el otro el inefable Mario Vargas Llosa, que podrá ser un buen escritor, no lo sé, pero como persona es detestable y a mí eso de la escritura es una circunstancia absolutamente secundaria.

En cuanto a UPD creo que acabará desinflándose como ocurrió con Citadans, pero tendrá o está teniendo ya su pequeño período de gloria por culpa del resentimiento de una ciudadanía como la española en la que el odio, la envidia y el resentimiento son algunos de sus principales motores.

Espero haber satisfecho tu encargo en la medida de mis posibilidades.

Un beso,

En defensa de Cuba

#191 Comentario por eutiquio  27/02/2010 @ 10:10

La Repu dice que se va, TT pide a Saco que banee a los disidentes y hasta ese prodigio de sabiduría y ecuanimidad de Iñaki se indigna y condena al ostracismo a los invasores, pero en Cuba es un crimen de lesa humanidad no admitir que los partidarios de Usa hagan propaganda de sus ideas. Así son las cosas en este mundo de nuestros pecados y nuestros delitos.

Estamos de nuevo a vueltas con la libertad. ¿Debe un blog ser tan libertario que permita que unos individuos malintencionados accedan a él con el sólo propósito de dinamitarlo, habiéndose demostrado apenas hace un minuto que son muy capaces de hacerlo al mandar el blog de Elisa a hacer puñetas? ¿Debe un sistema por mor del respeto a la libertad abrir sus puertas a lo que sería evidentemente un suicidio? ¿Y por qué lo que no es válido para el blog de Saco sí que deber serlo para ese otro sistema político que es Cuba?

Estas son las cosas que me hacen dudar de dónde está la verdad, quién la tiene, por qué y en qué puede basarse para imponérsela a los otros.

La derecha feroz, ésa que nos ha llevado ya 2 veces tan cerca del precipicio dice que la verdad es lo que ella propugna, la libertad, sí, sí, eso que practica Esperanza Aguirre, libertad para sobornar a 2 consejeros del Psoe para que le voten su investidura como Presidenta de la Comunidad de Madrid, libertad para imponer con mano de hierro una férrea disciplina de partido para lo que no se repara en medios, si hay que espiar, se espía, si hay que sobornar, se soborna, si hay que chantajear, se chantajea, si hay que regalar a los fieles amigos, las mejores empresas de la capital de la nación, se regalan, si hay que situar una estación del Ave en una finca de la familia, se pone, si hay que reírse de todo el mundo en sus propias barbas, se ríe, porque todo está permitido en un régimen de libertad omnímoda en el que el poder se ha estructurado para que lo posean y abusen de él, los poderosos, coño, quién si no.

Y los demás, ésos que sólo son rosados, que piensan también que la libertad debe de ser omnímoda porque es el bien supremo para el hombre en detrimento, cómo no, si no puede ser de otra manea, de la justicia, porque lo importante es que yo pueda decir todo esto que digo ahora y aquí y que nadie venga y me procese por ello y yo acabe en la puñetera trena.

Pero la trampa está en qué clase de justicia es la que decide si yo por cantar las verdades del barquero tengo o no que ir a la cárcel, o lo que importa realmente es una justicia que no permita que nadie de la camarilla que gobierna logre abusivamente hacerse con las mejores empresas del país, y que el resto de los ciudadanos contemplen inermes, indefensos, cómo 15, 20, 30, 40 familias son dueñas realmente de la nación, a la que mangonean libremente en su beneficio y en el de todos aquellos otros que les rinden pleitesía, quebrantando de tal forma la justicia distributiva que permite que casi la mitad del país viva en otro mundo de pobreza desigual, lo que lesiona irreparablemente su dignidad como personas.

Yo no sé lo que pensarán todos esos otros izquierdistas más o menos rosados pero yo preferiría vivir en un país en el que nadie lo hiciera mejor que yo sin más mérito que el mío, en el que todos los ciudadanos fueran realmente iguales ante la riqueza o la pobreza nacional, en el que la persecución internacional desatada contra mi país por el único motivo de ser diferente, de no aceptar las reglas del imperio, no hubiera conseguido todavía doblegar nuestro orgullo porque no sólo de pan debe de vivir el hombre.

Pero, claro, yo soy un puñetero marxista, creo que todos los proletarios del mundo deberían de unirse para evitar la explotación por los poderosos de la Tierra y que todo el que abandona esta idea central y se rinde a recibir las migajas más o menos abundantes del banquete de los ricos, aceptando de buena gana un sistema esencialmente capitalista que permite el enriquecimiento sin fin de unos pocos a expensas de la explotación y el dominio de la inmensa mayoría, está traicionando su propia condición humana y convirtiéndose en una pieza más de la maquinaria capitalistas que ahora rige el mundo.

Yo no pienso que gato negro o gato blanco sea igual, que lo importante es que cace ratones, ni tampoco que sea mejor morir de una puñalada en el metro de N. York que de hambre en Cuba, yo no soy la mano derecha intelectual del hombre más rico del mundo que vive en uno de los países con más desigualdades sociales, yo me estoy muriendo ya de viejo en un país con las mayores desigualdades sociales de Europa, en el que la izquierda y la derecha sólo se diferencian en si se va a poder despedir a los trabajadores pagándoles un salario mensual por cada año trabajado en la empresa hasta un máximo de X mensualidades, porque ésta, simplemente, es una diferencia ridícula.

Buenos días y buena suerte.

¿Qué es lo que pretendemos hacer con Cuba?

A ver si nos enteramos los comunistas de lo que pretenden implantar los socialistas en la República Cubana.

¿Una democracia a la española? O sea un sistema con absoluta libertad de mercado en el que las compañías norteamericanas puedan entrar y funcionar a su gusto. ¿Cuánto tardaría en instalarse allí un nuevo Batista, un esbirro que convertiría  la isla en lo que fue siempre, el burdel norteamericano en el que los ciudadanos de dicho país venían a pasar sus alegres vacaciones?

-No, no es eso, no exagere v, lo que nosotros propugnamos es tan sólo que, manteniendo las actuales estructuras de base realmente socialista, se oxigene el sistema con elecciones libres generales, en las que puedan participar toda clase de grupos incluso uno que fuera sucursalista del partido republicano de lo s EE UU.

-Y claro-respondemos nosotros-con plena libertad de prensa lo que supone que campen por sus respetos por toda la isla grupos como el de Aznar, perdón, queríamos decir Murdoch et alteri. Eso sí que serían unas elecciones libres con la TV Fox y los periódicos del grupo ilustrando a los cubanos sobre el paraíso en que se iba a transformar el país si les votaban a ellos, porque la auténtica libertad es ésta, que a v le prometan que va  a vivir como un rey y luego le conviertan en su puñetero esclavo, y entonces aparecerán unos izquierdistas muy moderados, nada de rojos sino tan sólo rosados, y protestarán amargamente porque los tontos de los cojones voten a la derecha, de modo que, pasado cierto tiempo, no creo que fuera necesario mucho,  la isla se dividiría en 2 mitades absolutamente antagónicas: 1 la de los que vivirían de puta madre como aquí viven esos que llamanos tontos de los cojones que tienen de tontos lo que yo de santo, y otros 2 tercios de los habitantes de la isla, uno de los cuales que trabajarían como bestias para mantener el sistema y otro que pasaría a formar parte de ese lumpen que sobrevive apenas bajo el nivel de la más absoluta pobreza….

-¿Y qué-se nos dirá-hemos arrancado a la pobreza 2 tercios de la población que antes vivía toda ella bajo ese nivel?

Y yo sólo voy a responder con una pequeña, insignificante pregunta: ¿Y la justicia distributiva, y la igualdad de todos los cubanos ante su propia identidad como pueblo libre? ¿Ahora serían más libres quiénes, los que se harían con el santo y la limosna de todo el territorio de la isla mediante el mercado, los sucursalistas de las grandes compañías americanas, con sus empleados sometidos a la libertad absoluta del mercado laboral y esa clase media tan egoísta que es capaz de permanecer impasible ante la desigualdad de la situación de ese último estrato social de los que se hallan a extramuros del sistema como esos 8, 9 o 10 millones de personas que en España viven bajo el nivel de la pobreza?

Y Felipe González, haciéndole el juego a su amigo Carlos Slím, que, según Forbes, ha superado a Bill Gates en el ranking del hombre más rico del mundo, respirará al fin satisfecho porque un nuevo país en el mundo abandona la economía realmente socialista para ingresar en la neoliberal ultracapitalista, ésta que ha estado a punto de provocar un cataclismo mundial de inimaginables consecuencias que sólo se ha evitado porque los Estados, esos Estados que la Tatcher y el Reagan decían que no eran la solución sino el problema, han acudido, prestos, al rescate de las grandes entidades bancarias con el dinero de aquellos ciudadanos a los que éstas explotan hasta la saciedad.

Este es el paraíso al que estamos tratando todos de empujar a Cuba, en donde ahora, por lo menos, todos los ciudadanos son iguales, lo que entre otras cosas significa que rige la justicia distributiva, ésa que molestaba tanto a F. González que le obligó a decir aquello tan bonito de que prefería morir de una puñalada en el metro N. York que de hambre en Moscú.

Yo preferiría morirme de hambre en Cuba en las mismas condiciones que el resto de mis conciudadanos que perder toda mi dignidad personal convirtiéndome en un palanganero de los señoritos yanquis cuando vengan de juerga a la isla.

Son 2 maneras distintas de ver las cosas, que, cada uno elija la que más le guste de arreglo con su conciencia, teniendo, eso sí, muy en cuenta que cuando se decida por el sucursalismo usaniano estará haciendo la misma elección que Rajoy y sus seguidores y, sin quererlo, se habrá convertido en uno de esos 10 millones de tontos de los cojones que lo votan, que no son ni mucho menos tontos sino, todo lo contrario, demasiado listos porque constituyen esas clases medias ciudadanas que han traicionado a todos esos hombres y mujeres que son lo que, hasta hace muy poco, eran ellos, simples trabajadores.

Otro día, a lo mejor, hablamos de una cosa llamada bloqueo y de una ley, la Helms-Buton.

http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_Helms-Burton

Buenos días y buena suerte.

Hacia un nuevo concepto de la izquierda

Pero por qué no convenimos, de una  vez, ¿qué es la izquierda?

Porque me duelen ya los ojos de contemplar como unos señores, porque se titulan ellos mismos de izquierda, se permiten el lujo de andar por ahí decretando que lo que hacen otros es de derechas, incluso llamando fascistas a quienes están a miles de quilómetros de ellos a la siniestra.

Lo primero que debe propugnar alguien para titularse de izquierdas es amar por encima de todo  la justicia. Y la justicia no es una entelequia esencialmente discutible sino algo muy concreto y tangible. La justicia es que cada persona, por el mero hecho de serlo, por haber nacido sobre la Tierra, tenga los mismos derechos, y las mismas obligaciones, por supuesto, que cualquier otra.

Y, así, casi sin darnos cuenta nos hemos desplazado de una virtud a otra, de la justicia a la igualdad. Un izquierdista que merezca este nombre debe aborrecer la desigualdad porque toda desigualdad supone una injusticia. Hay canallas que tratan de defender la desigualdad afirmando que incluso la propia Naturaleza, crea desigualdades. Creo que ya lo he dicho alguna vez, ésta es una moral de espartanos, aquellos griegos monstruosos que arrojaban a los niños defectuosos de nacimiento por el monte Taijeto.

Es una ética propia de ventajistas, de aprovechados, de inmisericordes, de inhumanos, no de superhombres como ellos querían ser. El ser humano lleva en su propia naturaleza el defecto, la carencia, el dolor, es un ser para el dolor, para la angustia, para el sufrimiento.

Pero el ser humano también lleva en su propia naturaleza la impronta de la solidaridad. Decía ese esencial analfabeto que nació en Estagira, que el hombre es un “zoon politikon”, un animal político, un animal social, un animal programado por la naturaleza esencialmente para convivir de tal modo que el hombre que no es social o es un dios o es una bestia.

Pero, ahora, la soberbia nos ciega de tal modo a los hombres que todos queremos enmendarle la plana a Aristóteles. Y frente a lo que afirmaba ese otro analfabeto clásico que decía “homo sum et nihil humanum a mihi alienum puto”, la inmensa mayoría de los hombres se cree con derecho no sólo a ser vergonzosamente egoísta sino a propugnar que es así como debe de ser el hombre.

Así, pues, frente a Terencio y el Estagirita, estoy ahora hablando de santones como Adam Smith y Karl Popper. Los nuevos padres de la sabiduría moderna, uno escribió “La riqueza de las naciones” para demostrar que no hay otro remedio que el de que el hombre sea un lobo para el hombre, que ésta es su verdadera naturaleza y que todo el que contradiga el axioma hobbesiano que  establece que “homo homini lupo” es un analfabeto experimental que no sabe realmente de qué va la cosa, o sea que lo racional, lo natural, lo que está de acuerdo con la naturaleza del hombre, lo justo, pues, es que el hombre luche a muerte con sus iguales y que esta norma naturalísima y justa provocará indefectiblemente la riqueza de las naciones, a través de ese instrumento maravilloso que resuelve todos los problemas y no crea nunca ninguno, el mercado, la panacea universal contra la que no debe actuarse nunca porque es no ya un pecado sino también un delito.

Una teoría así hubiera sido suficiente para destruir el mundo pero  la derecha intelectual quiso ir un poco más lejos perfeccionando la afirmación del egoísmo, la avaricia y la injusticia, como los verdaderos ejes alrededor de los cuales debe girar el universo y pretendió, y parece que lo consiguió, situar fuera de la legalidad cualquier idea, cualquier otra teoría, cualquier doctrina que supusiera otra visión distinta del mundo, como es la de la igualdad de todos los hombres, propugnada por Aristóteles, Platón, Kant, Hegel, Marx, Freud, etc. y un pensador tan soberbio, que quiso situarse por encima de todas las leyes incluso las de la lógica, publicó un libro que tituló ni más ni menos que “La sociedad abierta y sus enemigos”, entre los cuales por supuesto incluía a estos analfabetos que acabamos de nombrar.

El trabajo, pues, estaba hecho. La estrella motriz del nuevo firmamento no era la igualdad, ni mucho menos aquella solidaridad que trató de consagrar para siempre Aristóteles afirmando que el hombre es un ser social por naturaleza, sino la libertad, la libertad para perseguir sañudamente el propio beneficio porque aunque esto, a primera vista parece cruel, egoísta, avaricioso e incluso sangriento esto no es más que una primera y engañosa apariencia por debajo de la cual se esconde la piedra filosofal que todo lo convierte en oro maravillosamente, de modo que incluso hombres tan pretendidamente de izquierdas como Mao y Felipe González no tuvieron reparo alguno en suscribir que “gato blando o gato negro es igual lo importante es que cace ratones”.

Pero, si se me permite, voy a cometer un nuevo sacrilegio más, la libertad no es sino el summun de la injusticia porque su consagración supone que el más fuerte, ya sea física o económicamente, podrá actuar siempre libremente o sea que machacará física o económicamente al débíl, lo que, políticamente, significa la opresión y, económicamente, el expolio de las plusvalías, o sea, lo que ahora prima indiscutiblemente en el mundo.

Pues, bien, todo esto tratando de demostrar que no se puede afirmar desde ninguna clase de posición izquierdista, que la libertad es el principio rector de la actuación sociopolítica no ya  porque no sólo se estará contrariando a gente como Aristóteles, Platón, Kant, Hegel, Marx, Freud y otros, mientras se da la razón a tipos como Adam Smith y Karl Popper, sino que, al propio tiempo,  se preconiza que todo el mundo puede hacer lo que se le antoje, incluso quebrantar la justicia que exige dar a todos los hombre que pueblan la Tierra lo que es realmente suyo: una parte igual sobre todos los bienes que hay sobre ella.

Buenas noche y buena suerte.